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Gustavo Adolfo Becquer

The classic works of literature contained in each of these volumes represent each author's best and most famous writings. A wonderful introduction to world literature, this finely crafted and affordable series offers the works of these world-renowned authors to a wider audience.
Includes Cartas literarias a una mujer, Desde mi celda, Leyendas, and Rimas.

432 pages, Hardcover

First published April 1, 2000

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About the author

Gustavo Adolfo Bécquer

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Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, better known as Gustavo Adolfo Bécquer, was a Spanish post-romanticist writer of poetry, short stories, and nonfiction now considered one of the most important figures in Spanish literature. He adopted the alias of Bécquer as his brother Valeriano Bécquer, a painter, had done earlier. He was associated with the post-romanticism movement and wrote while realism was enjoying success in Spain. He was moderately well known during his life, but it was after his death that most of his works were published.

He is best known for his intimate, lyrical poems and for his legends; more importantly, he is remembered for the verbal decor with which he impregnated everything he wrote. A Romantic poet above all else, Bécquer infused every single line he wrote with sensorial intensity, and his Legends still serve today as some of the most brilliant examples of prose poetry. Always including elements of the supernatural, Bécquer imbued his legends with a gothic sensibility, depicting gnomes, ghosts, enchanted fortresses and monasteries, and men and women who succumb to vanity or desire.

Other lesser-known, but none less valuable, works include his "Cartas Desde mi Celda" ("Letters from my Cell") and "Cartas Literarias a una Mujer" ("Literary Epistles to a Woman") which adopt an intimate, contemplative style similar to Thoreau in "Walden." Here we find him ruminating at length on the subjects that characterize his poetic works: love, the purpose of art, folklore, the seductive pull of ancient ruins--and, of course, women.


An essential figure in the canon of Hispanic letters, and an obligatory reading in any Spanish-language High School, he is today considered the founder of modern Spanish lyricism. Bécquer's influence on 20th century poets of the Spanish language is felt in the works of poets such as Octavio Paz, Giannina Braschi, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda and many more.

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Profile Image for Carlos Rubén.
32 reviews
August 20, 2026
Hay algo en Bécquer que siempre me ha resultado especialmente interesante. Su vida podría pertenecer casi sin cambios a una novela romántica: dificultades económicas, enfermedad, amores complicados, una existencia breve y una muerte prematura. Fue, inevitablemente, un hombre de su época y su obra está llena de muchos de los motivos que asociamos al Romanticismo. Y, sin embargo, su manera de entender la creación literaria está bastante lejos de la imagen del romántico arrebatado, del poeta a lo Werther que escribe mientras todavía le tiembla la mano bajo el efecto de la pasión.

Bécquer era bastante más reflexivo que todo eso. En Cartas literarias a una mujer llega a decirlo de una manera rotunda: «cuando siento no escribo». Conserva lo sentido en la memoria y espera a que la agitación haya pasado para recuperarlo después, ya sereno, y convertirlo en literatura. Esa combinación entre una sensibilidad profundamente romántica y una forma muy consciente, casi cerebral, de trabajar con ella explica en buena medida por qué su obra ha envejecido mejor que buena parte del Romanticismo más enfático.

Esta edición reúne Rimas, Leyendas, Cartas literarias a una mujer y Desde mi celda. No contiene todo cuanto escribió Bécquer —su actividad periodística fue mucho más amplia y existen otros textos y proyectos—, pero sí concentra una parte fundamental de su obra estrictamente literaria. Y quizá una de las mejores cosas de leerla reunida sea comprobar que el Bécquer que recordamos de la escuela es sólo una parte de Bécquer.

Cartas literarias a una mujer

Probablemente sea la parte que más ayuda a comprender al escritor que hay detrás de las demás.

Bécquer escribe a una interlocutora femenina imaginaria y, a partir de esa intimidad fingida de la correspondencia, reflexiona sobre la poesía, el amor, el sentimiento y el propio proceso de creación. Aquí aparece desarrollada aquella idea que todos conocemos por la célebre rima: «poesía eres tú».

Leída hoy, su concepción de la mujer es inevitablemente decimonónica. Bécquer identifica lo femenino con una capacidad casi natural para el sentimiento: para él, la mujer no necesita buscar la poesía porque de alguna manera ya la encarna. El hombre siente también, naturalmente, pero necesita transformar aquello que ha sentido, darle forma y convertirlo en palabra.

Puede discutirse mucho esa división entre lo masculino y lo femenino desde nuestra perspectiva actual, pero literariamente resulta fascinante porque permite comprender qué entendía Bécquer por poesía. Para él no consiste en sentarse ante un papel bajo el efecto inmediato de una emoción y dejarse arrastrar por ella. Primero se vive, después permanece el recuerdo de lo vivido y sólo entonces aparece el escritor.

Eso hace que Cartas literarias a una mujer sea mucho más que una curiosidad complementaria a las Rimas: es casi una pequeña poética de Bécquer escrita por él mismo.

Desde mi celda

Muy diferente y, precisamente por eso, igualmente interesante.

Bécquer llegó al monasterio de Veruela, a los pies del Moncayo, buscando reposo mientras su salud se encontraba muy debilitada. Desde allí escribió estas cartas en las que paisaje, costumbres, recuerdos, historias populares y reflexión personal terminan mezclándose.

Me interesa especialmente esa capacidad que tiene la literatura para transformar aquello que circunstancialmente nos rodea. Un hombre enfermo se retira durante un tiempo a un antiguo monasterio en un entorno apartado y, de esa experiencia aparentemente limitada, termina surgiendo todo un pequeño mundo literario.

Hay en estas páginas una cercanía diferente a la de las Leyendas. El punto de partida es real: caminos, pueblos, gentes, paisajes, el propio monasterio. Pero la mirada de Bécquer va cubriéndolo todo de esa penumbra que parece acompañarlo siempre. La realidad nunca está demasiado lejos de la imaginación, y el Moncayo real acaba convirtiéndose también en territorio literario.

Leyendas

Las Leyendas son seguramente la parte más puramente romántica del volumen y continúan resultando extraordinariamente disfrutables.

Bécquer recoge tradiciones, escenarios históricos y motivos populares y construye con ellos relatos en los que casi siempre existe una frontera muy débil entre el mundo cotidiano y algo inexplicable que se encuentra detrás. Bosques, iglesias, ruinas, noches, aparecidos, amores imposibles, supersticiones, muertos que regresan y seres que quizá no sean exactamente lo que parecen.

En La corza blanca, la naturaleza y lo sobrenatural llegan a confundirse; en Maese Pérez el organista, la música continúa sonando cuando quien debería producirla ya no pertenece al mundo de los vivos; El monte de las Ánimas, Los ojos verdes o El rayo de luna participan de esa misma atracción por lo que no puede explicarse del todo.

Hay mucha oscuridad en las Leyendas, pero es una oscuridad hermosa. Bécquer sabe crear penumbra. Iglesias casi vacías, luces inciertas, sonidos cuya procedencia desconocemos, paisajes que parecen contener algo que no vemos... No necesita recurrir constantemente al horror explícito porque le basta con introducir una pequeña grieta en la realidad y permitir que nuestra imaginación haga el resto.

Y quizá sea ahí donde mejor se entiende que estas historias sigan funcionando. Algunos de sus elementos pertenecen inequívocamente al siglo XIX, pero el mecanismo que utiliza para inquietarnos continúa siendo perfectamente reconocible.

Rimas

Las Rimas son otra cosa, aunque durante generaciones las hayamos comprado casi inevitablemente pegadas a las Leyendas.

Una de las razones por las que Bécquer continúa siendo tan accesible es que su poesía no exige al lector atravesar una muralla de erudición o de imágenes herméticas para llegar a lo que quiere decir. Hay símbolos, metáforas y una elaboración formal mucho mayor de lo que su aparente sencillez hace pensar, pero casi nunca oscurecen el sentimiento que está intentando expresar.

Y ahí está probablemente una de sus mayores virtudes: parece sencillo sin ser simple.

Además, tal como quedaron ordenadas las Rimas después de su muerte, se produce un recorrido extraordinariamente eficaz. Primero aparece la propia poesía, el intento de comprender qué es y de dónde procede; después el amor y su idealización; más tarde llegan el desengaño y la pérdida; y finalmente la soledad, la angustia, el paso del tiempo y la muerte.

Conviene recordar que esa secuencia no debe confundirse con una especie de diario sentimental de Bécquer: la ordenación que conocemos fue preparada póstumamente por sus amigos. Pero como experiencia de lectura funciona. La luz inicial va desapareciendo y el libro se vuelve progresivamente más sombrío hasta alcanzar algunas de las composiciones más desoladas.

Y, aun así, es una poesía que puede leer cualquiera. No porque sea elemental, sino porque Bécquer tenía una cualidad bastante rara: sabía encontrar una forma directa para sentimientos complejos. De ahí que tantos versos hayan escapado del libro y pasado al lenguaje común, muchas veces incluso entre personas que no recuerdan de dónde proceden.

El conjunto

Leídas juntas, estas cuatro obras muestran mucho mejor quién fue Bécquer que la imagen reducida que suele quedarnos de unas cuantas rimas aprendidas en el colegio.

Está el poeta, naturalmente, pero también el narrador fantástico, el observador del paisaje y de las tradiciones, el periodista y, sobre todo, el escritor que piensa constantemente acerca de cómo convertir una sensación en literatura.

Y quizá ésa sea la paradoja que más me interesa de él. Pocos escritores españoles parecen exteriormente tan adecuados para representar el mito del artista romántico y, sin embargo, el propio Bécquer desconfiaba del arrebato como método de creación. Sentir era imprescindible, pero no suficiente. Había que dejar reposar lo sentido, recordarlo y encontrar después las palabras.

Tal vez por eso, después de tanto tiempo, todavía las encontramos nosotros.
Profile Image for Eduardo.
14 reviews
June 8, 2007
One of my favorite books ever. His collections of poems are sweet! the subject is varied: romantic love to existentalism. they are short and were not appreciated at the time, however, therein lies his genius. chosen nouns and adjectives are more than enough to express himself. his essays are witty, and interesting, read them, enjoy them dissect them. you'll love them too.
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