La obra de Takuboku (Árbol susurrante) representó una verdadera revolución poética en Japón tras su publicación en 1910, ya que sus poemas versaban sobre los sucesos de su propia vida cuando tradicionalmente la poesía japonesa estaba reservada, en términos generales, a la admiración sutil de la naturaleza y la comunión con el espíritu. Esta biografía pasional en poemas de cinco versos hace necesario conocer bien la vida del autor, por lo que me gustaría leerme su diario recientemente publicado en español. Basta decir que fue una vida triste y corta, ya que murió a los 26 años de tuberculosis solo un mes después que su madre. Antes, también había muerto su hijo recién nacido, y solo un año después moriría su esposa por la misma enfermedad. Ante una vida marcada por el fracaso, la miseria, la enfermedad y la soledad, Takuboku presenta una elevada sensibilidad para encontrar una bella tristeza en todos los ámbitos de la vida.
Creo que la clave de sus poemas es que son muy cercanos. Encuentra poesía en todo (el primer olor tras despertar, la emoción tras reencontrar un borrador antiguo, la melancolía al observar el juego de unos niños) y se centra en expresar las emociones que le sugieren lo que ve. Son poemas que conectan contigo si miras la vida con unos ojos tristes, agradeciendo cada momento de paz que se te da.
Como puntos negativos referentes a la edición, puede que la traducción sea un poco antigua (es de 1970), ya que están traducidos según la métrica de la seguidilla gitana en vez de realizar una traducción más moderna y que respete en ese sentido el material original. Así mismo, también se echan de menos el poema en el japonés original y su fonetización en rōmaji.
P.D. Sus poemas no son los archiconocidos haikus, sino que se trata de tankas. Los haikus están compuestos de 3 versos sin rima de 5-7-5 sílabas, mientras que los tankas tienen 5 versos sin rima de 5-7-5-7-7 sílabas.