Una antología sobre la causa palestina llena de una poesía única, dolorosa y esperanzadora a la par.
Quizás pierde potencia con la traducción al castellano, aunque no quita que su lectura invita a seguir descubriendo al genio árabe de Mahmud Darwish.
"Nos miramos al espejo y lo único que vemos es que la serpiente acecha nuestro cuello. Pero forzando la vista logramos mirar por encima: el cielo, que los ingenieros han llenado de banderines y fusiles, bosteza de hastío. Y por la noche titila cuajado de estrellas que nos observan con simpatía. Vemos también, tras el muro serpiente, a los guardianes del gueto, temerosos de nuestra vida tras los pequeños muros que nos han dejado… Engrasan las armas con que matar al fénix que, creen ellos, se esconde entre nosotros, en un gallinero. Y lo único que nos queda es reírnos..."
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"Todos los corazones… son mi nacionalidad:
¡vamos, retiradme el pasaporte"