Qué decir del libro de los libros. Ha sido muy enriquecedor leerlo desde una perspectiva filosófica, como el libro de sabiduría que es. Lo he leído acompañado de un amigo cristiano que interpreta muchos pasajes literalmente y, aunque yo difiero, me ha ayudado a entender el potencial transformador de estas historias, poesías y sentencias.
He disfrutado mucho algunos pasajes del Antiguo Testamento, aun sin terminarlo. En el Nuevo Testamento, el dios guerrero del pueblo sitiado de Israel se convierte en un dios helénico, universal y fraternal. Es el riesgo ―o la virtud― de introducir el mito en la Historia. Lo cierto es que todo cambió desde entonces, y me alegro de conocer mejor el por qué.