¿Qué es filosofía? Pregunta cardinal en la que a más de una contestación hay un titubeo con respecto a la validez y fronteras, a la estructura básica de un quehacer milenario de pronto vuelto problemático como casi todo lo que repensamos radicalmente.
José Ortega y Gasset was a Spanish liberal philosopher and essayist working during the first half of the 20th century while Spain oscillated between monarchy, republicanism and dictatorship. He was, along with Kant, Schopenhauer, and Nietzsche, a proponent of the idea of perspectivism.
I have always believed that clarity is the courtesy of philosophy…
When I picture Ortega to myself, I imagine a man seated in the middle of a room full of books—the atmosphere smoky from frequent cigarettes—banging furiously away at a typewriter, going at it from morning till evening, rapidly accumulating piles of written pages by his side. Ortega was so prolific, and wrote about so many different things, that he could have filled an entire journal by himself—and nearly did. I have read only a fraction of his collected works, but this has included: an analysis of love, a political reckoning of Spain, a diagnosis of the social ills of Europe, and essays on literature and modern art. Now added to this list is an introduction to philosophy.
What I most admire in Ortega is this flexibility and his fluency: his omnivorous interest in the world and his ability to write smooth prose about complex issues. What I most deprecate is his tendency to rush headlong into a problem, sweep away controversy with grand gestures, and then to drop it at once. In other words, he is profligate with ideas but stingy with systems. His theories are always germinal; he leaves to others the difficult work of rigorous arguments and concrete applications. This is not damaging in cases such as aesthetic criticism, where rigor is hardly possible anyway; but it is ruinous in the case of philosophy, where logical consistency is so crucial.
The result of his approach is this series of lectures, which does not give a coherent view of philosophy’s history or its method. Instead, Ortega offers an essayistic series of opinions about the shortcomings of previous incarnations of philosophy and where he thinks philosophy should go next. I say “opinions” because, crucially, Ortega does not offer anything resembling a formal argument. This makes it difficult to accept his conclusions and, worse, makes it difficult to understand his opinions in the first place, since without the supporting skeleton of an argument his views remain formless.
Nevertheless, a short summary is still possible. Ortega derides science for being concerned with merely “secondary” problems, and mysticism for being irrational. Materialists metastasize existence into something inhuman and discrete, while idealists (such as Descartes) divorce the subject from his surroundings. Ortega’s solution is his phrase, “I am myself and my surroundings,” considering human experience—composed of the interpenetration of subject and surrounding circumstances—the basic fact of philosophy. In this, as in his emphasize on human freedom, he fits in well with existentialists like Heidegger and Sartre. But he differs from then, first, in writing legibly; and second in his strong emphasis on reason.
I think there are the germs of some worthy ideas contained here; but in order to really understand the ontological and epistemological ramifications of his positions, he would have to argue for them in a way entirely absent from this book.
En este libro, el filósofo español José Ortega y Gasset explora la relación entre la física y la filosofía, abordando la interconexión de ambas disciplinas en la comprensión del mundo. Ortega sostiene que la filosofía es mucho más amplia y tiene la intensión de conocer todo el Universo, sin fundamentos preconstituidos, a diferencia de la ciencia, como la física, que si bien tiene resultados comprobados, sólo se limitan a una pequeña porción del universo, de forma muy limitada y si o si debe basarse en elementos no comprobados para llegar a los resultados que tiene, una obra fundamental a esos amantas de la filosofía no académica
Me encontré mirando a la nada mientras leía este libro. La exposición magnifica de temas filosóficos de una forma atendible pero fuera de lo ordinaria es lo que hace a esta obra una de las mejores con las que me he topado. El libro es una recopilación de una serie de conferencias que Ortega & Gasset realizo en un teatro en Madrid con el objetivo de acercar a la filosofía a los españoles del común.
En este libro se recoge una compilación de once conferencias que Ortega y Gasset pronunció en el año 1929. La primera la dio en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), pero renunció a su cátedra posteriormente por cuestiones políticas, entonces las continuó en la sala Rex, como él mismo explica en el prólogo. Dirigido a un público no filosóficamente formado, Ortega, de una manera muy clara, didáctica y organizada explica qué es la filosofía y cuál es su objeto de estudio. Algunas reseñas dicen que leer a Ortega vitaliza el pensamiento, provoca "placer intelectual" y expone demasiada luz, demasiadas verdades, en contraposición con su discípula, María Zambrano, que prefiere pesquisar su filosofía atendiendo a las sombras. En cualquier caso, la claridad expositiva y argumentativa de Ortega en este libro es inquebrantable y, aunque caricaturice y simplifique la historia de la filosofía antigua y moderna olvidando (o quizá ignorando metodológicamente) algunas corrientes que fueron contrarias al realismo e idealismo, respectivamente, pareciera una estrategia de Ortega para declarar la primera e insuperable verdad, el primer dato radical del Universo, a saber, la vida, que, tal y como la entiende Ortega, es una correlación del yo con el mundo, de yo y mi circunstancia.
Se vislumbra la influencia de Heidegger y del Hegel convencional en esta obra, pues Ortega examina meticulosamente el realismo de los antiguos griegos y el idealismo inaugurado por Descartes que constituirá la Modernidad, y trata de conservar lo más racional de ambos y superarlos para dilucidar una verdad irrefutable. Los antiguos entendían la naturaleza como una corporeidad física y, según Ortega había un gran arraigo a la vida, aunque la verdad que ellos manifiestan fuera la del mundo externo, las cosas del mundo, como existiendo independientes de un sujeto que las piensa. En seguida el idealismo da cuenta del fuerte compromiso ontológico que implica afirmar la verdad del mundo físico con independencia del sujeto pensante y, con la duda metódica inaugurada por Descartes, cuestiona todo lo dubitable y se queda con el hecho de estar pensando, con el proceso mental de dudar. No obstante, Descartes anula el mundo porque, sin la fundamentación teológica que propugna, nunca puede afirmar la existencia del mundo. Puedo afirmar que existe mi pensamiento del teatro, pero nunca que existe el teatro con independencia de mí. A esto, Ortega criticará a Descartes que siga atado a las categorías cósmicas y sustanciales que usaban los antiguos, porque convierte el pensamiento en sustancia y este es un salto en el vacío para Ortega. En ese ejercicio, Ortega llega a la verdad de la vida, yo existiendo con el mundo, el mundo existiendo conmigo.
Es cierto que Heidegger es mucho más radical y que Ortega quizá sigue siendo muy moderno. Mientras para Heidegger este yo que soy está atravesado por la nada, y solo cuando tomo conciencia del no puedo pensar auténticamente, Ortega, en su definición de la existencia impregnada de rasgos existencialistas, parece que otorga cierta sustancialidad a la vida, ya que dice que podemos llegar a ser lo que realmente somos, como si de un destino prefijado se tratase.
En cualquier caso, personalmente recomiendo esta obra a cualquier persona con vocación filosófica. Si bien, comentaba con un compañero el otro día que hay muchas partes que serían más agradables escucharlas que leerlas (por la potencia performativa), Ortega es un autor de nuestra tradición española, profundamente involucrado en devolver a España la intelectualidad que no tiene en esta época, porque en el siglo XIX en España se seguía estudiando escolástica, y ciertamente Ortega vislumbra en todo momento cuáles son sus pretensiones y compromisos, y creo que deja por escrito muchas de las preocupaciones de los intelectuales de su época (regeneracionismo).
Profundo, esclarecedor y claro. Esta atrevida propuesta filosófica dibuja la historia de la filosofía contraponiendo el pensamiento antiguo centrado en la cosa externa (realismo, Grecia) a la modernidad centrada en el yo (idealismo, Descartes) para superar a ambos con una filosofía en la que la vida es la inseparable coexistencia del yo y su circunstancia. En España admiramos a Heidegger teniendo a Ortega, que dijo lo mismo, e incluso antes, pero con elegante claridad.
Es pitjor llibre que he llegit a sa meva vida. només te 10 capitols (son casi 300 pagines) però es infumable. fins es 6 capitol, aproximadament, no comença a explicar vertaderament alguna cosa relacionada amb sa "tesis" que vol postular a aquest llibre. tots es capítols anteriors son desvaríos seus super bàsics (com sa tesi final) com per exemple explicar que sa historia canvia per es canvi de generació o fer una explicació super breu de com veu ell sa veritat. tot super superficial i sempre amb una manera d'expresar-se innecessàriament complexa perquè bota d'un tema a un altre sense cap tipus de sentit. o se posa a fer analogies i simbolismes "poètics" llarguíssims que no aporten absolutament res. Dit això, sa seva "tesis" es un plagio (mal fet) absolut de Heidegger. Com he dit, no es fins es sisè capítol que comença a fer alusió real a lo que pretén xerrar a aquest llibre. Per això, comença fent una classe (literal) sobre descartes. Explica, pràcticament, sa seva metodologia i es canvi amb s'ontologia/ epistemologia antiga i després es canvi que va fer Descartes amb sa modernitat i s'idealisme. Es mitjanament interessant s'observacio que fa sobre s'idealisme com "impossible" estar tot sols amb es pensament perquè encara que sigui "fals" tot el que veim i entenem com a mon, hi ha un "mon" igualment. per tant, no podem estar tot sols amb es nostros pensaments sino que es una realitat compartida amb un món. i després se dedica a fer plagio de heidegger en plan que esteim a n'es mon ocupats, amb ses coses. intenta fer que sa tesi sigui seva postulant "mi vida" com sa veritat radical de sa filosofia, com lo que cerca Husserl i lo que pensa trobar Descartes amb es "pienso luego existo" pero com ha "desmentit" ortega. no somos solo pensamiento, sino que hay una coexistencia, vivir es ser conscientes de uno mismo y ese uno esta en un lugar. què vols que te digui, es tot super buit, basic, mal explicat, copiat i es darrer capítol es tremendament mascliste sense cap tipus de propòsit. Es que és horrible de llegir perquè veus lo mal orador/escriptor que és, per dir una paraula com "categoria" dedica 2 pagines a explicar de sa pitjor manera possible ses categories de Aristòtil però no abans insultant a totes ses dones, en serio, sense cap sentit ni venir a cuento. surrealista que això se consideri filosofia i tengui tan bona puntuació i que mho hagin explicat a classe com si fos filòsof o hagués aportat alguna cosa.
Eu certamente não tenho cacife - nem é minha intenção - para fazer uma resenha à altura de Ortega y Gasset. Meus comentários aqui são o de uma leitora comum que comprou “O que é filosofia?” pensando que se tratava de uma introdução à filosofia, escrita por um dos maiores filósofos do século XX.
O livro surgiu de uma série de aulas que o filósofo ministrou em Madrid, em 1929, e em Buenos Aires, em 1929. Logo na introdução Ortega, que via seu público aumentar a cada aula, explica que é um equívoco pensar que “O que é filosofia?” se trata de uma introdução elementar ao tema. Não, ele diz que o que farão é “filosofar mesmo”.
Bem, principiante em filosofia que sou, continuei na cara e na coragem, como se diz, e me deparei com livro claríssimo, cristalino, eu diria. Ortega diz que a clareza é a cortesia do filósofo, e neste livro ele consegue se fazer entender perfeitamente.
Percorremos, entusiasmados, a construção de seus pensamentos e ainda mais empolgados ficamos quando ele os fecha e tudo faz sentido.
Leitura pra lá de maravilhosa. Não tenham medo do peso do nome do autor. Citando Ortega, “temos que decidir o que vamos ser”, e, assim, o que vamos ler. Então, decidam encarar, vale a pena!
I wish that I had read this book at the start of my life. I think about how different my life would have been if I had been given this rational perspective before I wrote my life narrative. Although I fear that even in the bloom of my youthful intellect I would not have been able to follow these chapters as live lectures. By reading the book and spending hours rereading a dozen pages till I fully followed his tight rhetoric in every chapter, I was able to absorb the flow of ideas and concepts. This book was a life changing read, fun and uplifting and worth the struggle to follow his thought flow. If we could convince our universities today to find more professors like José Ortega y Gasset then we would not be in the present state of anti-reason. I recommend that everyone should read anything or everything by José Ortega y Gasset. You will not regret it.
Es una lectura imprescindible en la biblioteca de cualquier curioso o amante de esta disciplina. En ella, Ortega disecciona la mayor de las incógnitas con las que uno se topa en su camino como hombre (y como tal como filósofo): la relación existente entre ser pensante y objeto pensado. Dibuja el nuevo paisaje de la actividad teorética colocando la vida, al fin, como el principal objeto de estudio de la filosofía. Es libro extenso, técnico y aún así con la suficiente cortesía de ofrecerse claro.
Ortega lança mão de arcaísmos no corpo de sua prosa poética de maneira ímpar. Com a destreza de um filólogo, consegue embrenhar-se por meio de jogos linguísticos e etimológicos para poder apresentar a sua filosofia para uma plateia leiga. Herda da tradição ocidental o realismo substancialista e o ceticismo dos gregos e o idealismo de Descartes, aproveita a noção heideggeriana de ''dasein'' e funda o que se chamou de raciovitalismo, visão que pretende superar a busca ontológica dos antigos e aceita o jogo epistemológico dos modernos, mas não coloca o cogito cartesiano como a única certeza indubitável, mas antes a verdade radical de que vivemos. Não temos só o pensamento por meio da reflexão, mas algo prévio a ele: o mundo que depende tanto daquele quanto aquele depende deste.
Viver, para Ortega, é estarmos frente ao mundo — onde fomos jogados sem escolha — e fazendo escolhas em função disso. É nos ocuparmos com algo no mundo. Esse mundo que é nosso — nosso, ainda assim, na primeira pessoa; temos uma vida que é própria, intransferível e inacessível aos terceiros— nos limita desde o nascimento, mas ao mesmo tempo nos dá uma margem de escolha para podermos transitar por ele. Esse mundo vital, ''mundo limitado-pero-no-mucho'', onde escolhemos o que faremos — e, em última análise, seremos — é a nossa circunstância. Ele nos serve como um labirinto com múltimos caminhos para escolhermos, diferentemente de uma trajetória definida de uma bala. Viver é escolher. Viver é fazer e decidir o futuro. É encontrar-se no mundo. ''Mundo é, strictu sensu, o que nos afeta''.
Viver é preocupação ''(...) temos de decidir o que vamos fazer no seguinte, o que vai ocupar nossa vida. É, pois, ocupar-se por antecipado, é pré-ocupar-se''. Se não vivemos preocupados com o que seremos, então andamos despreocupados por meio de influências externas, não podemos exercer a nossa ''liberdade na fatalidade'', não aceitamos a nossa vida e, portanto, deixamos de viver para sobreviver. Esse sobreviver é o rebaixamento ao modo de vida medíocre, uma negação torpe da vida. O filósofo nega a vida também, mas o faz pois ''filosofar é propriamente não viver — precisamente porque é uma forma do viver: a vida teorética, a vida contemplativa? A teoria e seu modo extremo — a filosofia — é a tentativa que a vida faz de transcender de si mesma, de des-ocupar-se, de desviver-se, de desinteressarse das coisas''. O filósofo encara a vida como um jogo, mas a seriedade que exige um jogo é de um tipo especial. Bobby Fischer fez de sua vida o xadrez pelo xadrez, mas não quer dizer que ela não tenha sido pouco significativa, muito pelo contrário.
Realmente bueno. Una exposición pulida y profunda pero sencilla de la Antigüedad y la Modernidad. Haciéndoles justicia y mostrando sus grandes descubrimientos filosóficos, pero señalando sus límites y proponiendo una alternativa que las supera.
Descubrí este libro gracias a La España invertebrada, donde Ortega realiza una crítica a la sociedad española que me parece tremendamente vigente hoy en día. Admiro a Ortega porque representa, en mi opinión, a una raza intelectual casi inexistente en España: no es un intelectual popular, sino uno que se diferencia por su profundidad, su capacidad de análisis y su rigor. En países como Francia, esta clase de intelectuales ha brillado históricamente; en cambio, en el contexto español, Ortega destaca precisamente por esa rareza.
Desde esa admiración inicial, decidí leer ¿Qué es filosofía?, aun sabiendo que no soy filósofo de formación —soy matemático—, pero con una mente lógica y analítica que me permite seguir razonamientos complejos con relativa facilidad. Y en ese sentido, el libro me ha sorprendido muy positivamente: su explicación del idealismo, de la diferencia entre la filosofía y otras ciencias, y del problema filosófico en general, es clara, elegante y accesible. Cualquier persona con inquietud intelectual puede entrar en sus páginas y salir con dudas nuevas, pero también con afirmaciones y categorías que quizás nunca se había planteado. Eso ya es un gran logro.
Ahora bien, en cuanto al corazón del libro, que es la superación del idealismo por medio de su concepto de “vida” como realidad radical, encuentro una cierta inconsistencia filosófica. Ortega critica con razón al idealismo por suponer que los objetos podrían ser meras alucinaciones, desconectadas de toda realidad exterior. Pero cuando él propone su visión del yo en relación con el mundo —esa estructura “yo + circunstancia” inseparable—, no termina de justificar ontológicamente el estatuto de realidad de esos objetos.
Es decir, parece decirnos que para que yo piense, necesito un objeto; que el pensamiento no puede darse en el vacío. Hasta ahí, perfecto. Pero no queda claro si esos objetos son reales en sí mismos, o solo reales en tanto que aparecen en la estructura de nuestra vida. Y si ese es el caso, entonces la misma objeción que se le hace al idealismo (la sospecha de que el objeto no sea real) podría aplicarse a su propuesta, al menos si no se la refuerza con una teoría más robusta del ser.
Aun así, me parece que la descripción que hace de la vida es extraordinaria por su precisión y por su veracidad, y digo veracidad en el sentido más profundo, es decir, porque resuena profundamente con mi experiencia concreta de estar en el mundo. Su definición de vivir como interactuar con el mundo de forma consciente, desde el presente como centro operativo que proyecta hacia el futuro, es sencillamente exacta. Se nota que Ortega no habla desde la teoría pura, sino desde la vivencia filosófica auténtica.
En definitiva, este es un muy buen libro, lleno de intuiciones poderosas. Me hubiera gustado ver una mayor justificación teórica, más desarrollo ontológico o incluso teológico de esas ideas tan fecundas que insinúa. Pero eso no quita mérito a la claridad, profundidad y estilo con el que Ortega introduce al lector inteligente en el misterio de la filosofía.
Dos cosas, una trascendente otra personal. Mostrar el nacimiento de la subjetividad en Descartes qué elegancia al poner en justa proporción tales acontecimientos, un sabio. La otra, la constante en toda su obra. El amor.
El entendimiento es una linterna que necesita ir dirigida por una mano, y la mano necesita ir movilizada por un afán preexistente hacia este o el otro tipo de posibles cosas. En definitiva, sólo se encuentra, lo que se busca y el entendimiento encuentra gracias a que el amor busca. Por eso todas las ciencias han comenzado por ser aficiones de aficionados. La pedantería contemporánea ha desprestigiado esta palabra; pero aficionado es lo más que se puede ser con respecto a algo, por lo menos, es el germen todo. Y lo mismo diríamos del dilettante —que significa el amante. El amor busca para, que el entendimiento encuentre. [...] [...]¿Han pensado ustedes en la sorprendente contextura del buscar? El que busca no tiene, no conoce aún lo que busca y, por otra parte, buscar es ya tener de antemano y presumir lo buscado. Buscar es anticipar una realidad aún inexistente, predisponer su aparición, su presentación. No comprende lo que es el amor quien, como es usado, se fija sólo en lo que despierta y dispara un amor. Si el amor hacia una mujer nace por su belleza, no es la complacencia en esa belleza lo que constituye el amor, el estar amando. Una vez despierto y nacido el amor consiste en emitir constantemente como una atmósfera favorable, como una luz leal, benévola, en que envolvemos al ser amado —de suerte que todas las otras calidades y perfecciones que en él haya podrán revelarse, manifestarse y las reconoceremos. El odio, por el contrario, coloca al ser odiado bajo una luz negativa y sólo vemos sus defectos. El amor, pues, prepara, predispone las posibles perfecciones de lo amado. Por eso nos enriquece haciéndonos ver lo que sin él no veríamos. Sobre todo, el amor del hombre a la mujer es como un ensayo de transmigración, de ir más allá de nosotros, nos inspira tendencias migratorias.
A filosofia não brota por ser útil, mas tão-pouco pela acção irracional de um desejo veemente. É constitutivamente necessária ao intelectual. Porquê? A sua nota radical era buscar o todo como um tal todo, capturar o Universo, caçar o Unicórnio. Mas porquê esse profundo anseio? Por que não nos contentamos com o que, sem filosofar, achamos no mundo, com o que já é e aí está patente diante de nós? Por esta simples razão: tudo o que é e está aí, quanto nos é dado, presente, patente, é por sua essência um mero bocado, pedaço, fragmento, coto. E não podemos vê-lo sem prever e verificar que está a menos a porção que falta. Em todo o ser que é dado, em todo o dado do mundo encontramos a sua essencial linha de fractura, o seu carácter de parte e só parte - vemos a ferida da sua mutilação ontológica, grita-nos a sua dor de amputado, a sua nostalgia do bocado que lhe falta para ser completo, o seu divino descontentamento. Há doze anos, quando eu falava em Buenos Aires, definia o descontentamento «como um amar sem amado e uma como dor que sentimos em membros que não temos». É o achar de menos o que não somos, o reconhecermo-nos incompletos e manetas".
Ideas generales de la filosofía y su rol en la vida y en el curso de la humanidad, puestas en un lenguaje cercano y familiar. Encontramos metafísica, idealismo, racionalismo, empirismo, fenomenología y ontología.
¿Qué es filosofía? Es la pregunta que, para muchos, se relaciona o se liga a una respuesta de corte histórico o una breve definición sobre la materia. Craso error. Para Ortega y Gasset, la pregunta está relacionada a la actividad de filosofar, dando por entendido que la filosofía no es un concepto, sino una herramienta base del ser; igual de importante, o incluso más, por su carácter formador de materias académicas, que las ciencias. Ortega y Gasset define la filosofía como el conocimiento universal. Pero, así como el universo mismo, se está lleno de ambivalencias, contradicciones y dualidades antagónicas que deben ser consideradas para un conocimiento más amplio. La ciencia, en cambio, que es de carácter universal por todo lo que pretende abarcar, se ve limitado por la lógica y la metodología para llegar a dicho conocimiento. La ciencia no puede contradecirse en sus propios principios; menos, si es que ha cursado una amplia cantidad de teorías que cimentan un mismo punto de origen de las cosas. En cambio, en la filosofía no hay esto, pues los puntos de origen van mutando y las teorías pueden debatir postulados que parecían irrefutables con diferentes modos de razones un solo conflicto. Para la filosofía, la actividad filosófica, se requiere los problemas. No puede existir un problema, en apariencia, irresoluble. En cambio, en la ciencia sí hay problemas irresolubles, problemas que no le compete responder o abarcar por la relatividad y abstracción que representan. Uno de estos problemas primigenios sería la existencia de un Dios como entidad formadora del cosmos, la vida y la razón existencial. La ciencia no puede responder a ello, porque requeriría someter a un negativo a criterios netamente científicos (y Dios no se ajusta a ellos). Asimismo, el ser humano, valiéndose de la actividad filosófica, también se ve impedido en juzgar a Dios como entidad cognoscible, pero puede teorizar sobre lo que implica su creencia y su representación en la realidad que lo acompaña. El libro de Gasset da una mirada y análisis a las posturas más reconocidas sobre la racionalización, el positivismo y el existencialismo. Comparte la postura de Unamuno al sentenciar que la vida solo puede ser entendida como una aproximación a futuro de lo que se espera en buenos términos (este último punto, “buenos términos”, sería independencia del vulgo o la masa social y un porvenir mejor al que estamos acostumbrados). También, la obra critica el abandono de España a la filosofía en una época de dictadura y avances científicos, lo que lleva a preocupar al autor por los efectos que esto ha causado desde la modernidad para el hombre del futuro. Y en sí, este libro busca recuperar la humanidad del ser a través de la lumbre, de aquel faro de luz que ha caracterizado a todos los ilustrados en sus respectivas épocas, dando a conocer a la gente sobre las dudas que siempre han caracterizado a la filosofía y, posterior y gracias a ella, a la ciencia.
Автор последовательно и очень просто представляет движение философской мысли Западной Европы от ее переломного момента. Этим моментом, по мнению Ортеги-и-Гассета, является обращение в субъективность, т.е. cogito ergo sum Декарта - начало нового времени, новой философии. Все, что касается педагогических навыков испанского философа замечательно. Книга написана удивительно легко и поэтично, хотя вещи, о которых в ней идет речь, далеко не так уж и просты. К сожалению, все это заканчивается чистейшей воды экзистенциализмом, который, по какой-то неведомой мне причине, мне интуитивно не нравится (не читал, но осуждаю). Я как тот христианин, о котором Ортега-и-Гассет ведет речь: отрицаю то, что целиком выросло из христианства. Тем не менее, экзистенциализм мне отдает каким-то эгоцентризмом, не отнесенностью к чему-либо, кроме самого себя (я могу ошибаться, т.к. не знаком со светилами экзистенциализма и делаю вывод из этой книги и общего курса философии). И Бог в нем жив лишь постольку, поскольку ты в Него веришь, эдакий дух рождества Возможно, ознакомившись с трудами экзистенциалистов я изменю свое мнение, но пока, из этой книги, мне кажется странным (клянусь, это отдает какой-то иронией!) , что отцом и мамой/дядей экзистенциализма называют Достоевского и Кьеркегора - людей целиком посвятивших себя стремлению к Богу. За всем этим стоит какой-то разлад, отсутствия фундамента, как бы это странно не звучало, но отсутствие абсолютного, помимо Я. Мораль, этика, истина становится плюрализмом мнений, в конечном итоге, доводится до полной иллюзии, в лучшем случае утилитаризма. В этом есть некая причина того культурного упадка, о котором все твердят, и который будто бы начинает быть уже не просто фантомом, сотканным из страха. Во всем этом мне кажется какая-то бесконечная гордыня. Как бы там ни было, это наиболее гибкий и быстрый "учебник" к философии 20 в. Не столько к его идеям, сколько к его способу мысли.
Whenever a (Continental) philosopher writes either an "Introduction to Philosophy" or a "What is Philosophy?", always know that you are never getting an actual overview of philosophy, but rather that particular thinker's conception of it. Ortega y Gasset is very open about this. In the very first lecture, he states, "What I want to do is the exact opposite of an introduction to philosophy" (18). It is for this reason that I read this book, namely, because as he will reveal in the ninth lecture, philosophizing is nothing but a meditating upon life.
Most of the book is spent recounting the status of philosophy in the 19th-century, explaining the debate between the idealists and the positivists, then clarifying the character of modern thought, which, in Ortega's eyes, is the turn toward subjectivity. My favorite part was from lecture eight onward, when he describes how this turn occurred, before repudiating idealism in favor of a very phenomenological existentialism which resembles Heidegger's, not because this book came out two years after Being and Time, but on the contrary, because Ortega had already thought these things through, contemporaneous with, if not prior to, Heidegger. Indeed, the final lectures have the same character as Heidegger's early lectures in the '20s, with their talk of the "basic fact of life," the "categories of living," the primacy of the future, our being-in-the-world, etc. However, I prefer Ortega to Heidegger because he is less technical, more lively. Hence, the last fifth—50 pages—of the book were highly rewarding and dense in their richness.
“Do you see how Fichte continues to be right, and theorizing, philosophizing are, properly speaking, not living-precisely because they are a form of living; the theoretic life, the contemplative life? Theory, and its extreme form, philosophy, are the attempt which life makes to transcend itself; it is to de-occupy oneself, to de-live, to cease to be interested in things. But this dis-interesting of oneself is not a passive process. On the contrary, it is a form of being interested: for instance, to be interested in something while cutting the intro-vital threads which link it to me-saving it from its immersion in my life, leaving it alone, in pure reference to its own self, seeking in it its very being. To be dis-interested is, then, to be interested in the inner self of each individual thing, to dower it with independence, with substance, one might almost say with personality-putting myself in a position to look at it from within its own point of view, not from mine. Contemplation is an attempt at transmigration. But that--to seek in a thing what it has of the absolute and to cut off all other partial interest of my own toward it, to cease to make use of it, to cease to wish that it serves me, but to serve it myself as an impartial eye so that it may see itself and find itself and be its very own self and for itself- this this is this not love? Then is con-templation, at root, an act of love, in that in loving, as differentiated from desiring, we are trying to live from within the other and we un-live ourselves for the sake of the other?”
Tras tener que abandonar su curso sobre filosofía por inestabilidad política, Ortega y Gasset decide tratar sobre el tema principal de su curso, ¿Qué es la filosofía?, al público madrileño.
Este origen le da un toque diferente al texto comparado con otros textos filosóficos, pues recurre al lenguaje de calle y a ejemplos que el pueblo llano es capaz de entender para así dar respuesta a esta pregunta tan significativa.
Obviamente la respuesta no es fácil, pues con cada avance en obtenerla nos surgen otras dudas con implicaciones más profundas. Estas implicaciones ya han sido tratadas por otros filósofos que Ortega menciona y explica con el lenguaje de calle, dándoles sus propios pensamientos y guiando a sus oyentes sobre estas preguntas existenciales que fluyen hacia nuestra pregunta original.
Como libro de filosofía, está bien para aquellos que han leído entre poco y nada de filosofía, posiblemente para alguien más experimentado en este tema (no es mi caso) es un libro anodino que recae mucho en el trabajo de otros pensadores, pero sirve como acercamiento hacia la filosofía para la gente común.
The first reason to appreciate this book is no doubt its history. The volume comprises some lectures delivered by Ortega in Madrid to the citizens in a big theatre. It would be gorgeous to learn from this experience that it is indeed possible to take philosophical conferences without boring technicalities nor the need of fuelling the (unfortunately) popular "academic tourism", i.e. professors asked to visit foreign universities to take random and highly professional talks forcing students to engage. The definition of philosophy, resumed by the formula "knowledge of the Universe", is satisfying (probably because of its intrinsic vagueness). Born as a form of contrast towards idealism, scientism and histicism, the analysis is discreetly plain. The idea that, on the contrary of sciences, philosophy investigates an ambit it cannot circumscribe ex ante is perhaps the key of his whole explanation. One valid (even if not definitive nor astonishing) text to be put in the shelves with all the other attempts to answer the question of questions.
Este tío escribe muy bien... Por denso que pueda ser, una vez te acostumbras al estilo de Ortega, leerle es todo un viaje. Me parece que se expresa de una manera adecuadísima para un profesor de filosofía. Te da la mano, te guía por las ideas, por las imágenes, y, de repente, llegas ahí, a donde te estaba avisando que quería llegar. Tú mismo lo notas, sientes como avanzas y asciendes hasta que te topas con un nuevo umbral, un nuevo escalón en el que (re)posar tu pie, un sostén seguro (indudable) para seguir ascendiendo, como el dice, en una espiral cuyas circunferencias descritas se van cerrando más y más en torno a aquello que quiere conocerse. Además forma en la que explica el solipsismo del idealismo cartesiano y cómo argumenta el gran error de este, demostrando la existencia de algo más que el yo pensante, de la vida misma, es una maravilla.
Desde luego un libro al que da mucho gustito asistir.
Ortega y Gasset era [eran, para los más cultos] un intelectual adelantado a una España que apestaba a incienso y moñiga, un filósofo que no se conformaba con enseñar las corrientes cerradas, sino que navegaba por sus propios afluentes como marinero aventurado.
Aquí se recogen 10 seminarios que dió en su día el filósofo español en la Madrid del 29, y que el título no engañe a nadie [que ya me engañó a mí y no es divertido], como bien dice Gasset, este no es curso introductorio a la filosofía sino una charla de lo que esta significa para él.
Para no estar acostumbrado a este tipo de "ensayos", "clases", o lo que sea que acabo de leer, han captado mi atención. No voy a mentir y decir que soy consciente de todo lo que aquí se dice, ni por asomo, y tendré que volver a leerlo en un futuro [lejano a poder ser].
No puedo sin insistir en lo disfrutable que me parece la prosa ensayística de Ortega, con su característico estilo a la vez claro y floreado, con su persuasiva y carismática oratoria, con ese discurrir que avanza trazando meandros (o, como él plantea en estas lecciones, en espiral), en una cadencia sugestiva e hipnótica. El núcleo fundamental de este texto es la noción orteguiana de la vida como realidad radical, a la que se llega a través de una serie de etapas en las que se esgrime la crítica al idealismo y se tocan numerosos temas que Ortega aborda en otros de sus textos (como la doctrina de las generaciones y del amor). No puedo no darle cinco estrellas, lo he disfrutado en forma y en fondo.
Diría que hay dos temas principales en el libro. Por un lado, explicar por qué es la filosofía (y no la física) la primera ciencia. Por otro, la explicación de la fórmula para la superación de la modernidad y del idealismo, haciendo posible reconciliar la tesis aparentemente irrefutable del idealismo (cogito ergo sum) con nuestra manera espontánea de vivir y entender el mundo.
Ha sido muy satisfactorio también ver puesto en palabras cómo la filosofía es necesaria para justificar y sustentar el resto de ciencias, y cómo siempre necesitan recurrir a ella cuando se acercan a su límite.