¿Cómo se accede a un pasado lleno de violencias? ¿A quién se acude en el recuerdo cuando lo que hubo fue desprecio, negación, y un filo social que pretendía tajar lo que quien narra sentía aflorando sin demora? Aquí hay voz tierna y desolación, sensiblería aleccionadora y una mezcla implacable de memoria, documental, testimonio y literatura. Frida Cartas hace un recuento de las escenas que le insinuaron que algo en ella no andaba bien. Pero era exactamente lo contrario. Algo afuera que no le permitió llegar a esa voz antes. Y es a través de esa voz —que va asimilando los hechos en el tiempo— y mediante un tono taimado, aparentemente calmo que diseca los discursos del derredor para afianzarse, como llegamos, al final, a la autora. Y no es que ella no estuviera antes, es que las veintiocho memorias van, una a una, paso a paso, desarraigando a la persona que se esbozó al comienzo. En el norte del país el calor del clima se difumina entre el horror de los prejuicios. Una Frida aún sin nombre habita un territorio yermo que deja en la deriva a quien su madre ganándose la vida en un trabajo sin amparo, su padre en la milicia deseando un hijo que se encamine a la milicia, sus vecinos con nombre pero sin sostén. Transporte a la infancia es un libro sobre sexualidad, sobre política, sobre la criminalización de la pobreza, pero es también un libro que sugiere que lo que hay que leer de la literatura contemporánea viene de lo que la historia ha dejado en los márgenes.
"La voz como fuego. La voz silenciada que resistió sin morir y la voz que resistió a morir. Esta es mi voz"
Frida nos lleva en un viaje a través de sus recuerdos y experiencias de su infancia trans, explorando su inocencia, su descubrimiento y la formación de su identidad. Pero también nos muestra una parte muy dura, donde es imposible no sentir la rabia, Frida vivió en su infancia bullying, violencia de género y misoginia.
"Hay que reconocer que estas violencias no son bullying sino machismo, misoginia y un profundo desprecio social por quienes no llenan los estándares y mandatos de genero"
"Comenzar por llamar a las cosas por su nombre y señalarlas como son, desde su raíz, puede ser un gran paso y una excelente detonación antipatriarcal contra la violencia de género en las escuelas, espacios y aulas de niños y niñas"
Quien expulsa a las mujeres trans de ciertos espacios de mujeres con el argumento de que "fueron socializadxs como hombres" deberían darse chance de escuchar antes sus voces, sus historias. Escuchar esta voz desde la infancia me emocionó, pero más me emociona saber de las historias tangenciales y circundantes que hicieron posible que esta voz sea escuchada. Y es que la experiencia trans parece formarse así, en las fisuras, en los intersticios, en las rupturas. Gracias Lubia por dejarme conocer a Frida.
Nunca había leído la experiencia de una persona trans y ha sido todo un descubrimiento. Creo que la autora no sólo plasma su vivencia de una forma honesta y brutal, sino que denuncia muchos otros males de la sociedad mexicana: racismo, clasismo, misoginia, entre muchos otros. Y esto lo hace un texto muy humano con el cual podemos identificarnos sin ser necesario ser una persona trans, lo cual es sin duda un gran acierto. "Transporte a la infancia" es la historia de una niña que nació como niño, y que no pudo, hasta casi veinte años después, entender y asumir su identidad de género. Creció en una ciudad pequeña del norte de México, con un padre militar y una sociedad que, en esos años, no podría entender lo que una niña como ella experimentaba. Entre las burlas, la pobreza, y la marginación, la protagonista también tiene un apoyo y cariño si no efusivo, sí firme y valioso, en su madre y sus hermanas. En estos vínculos se reconoce lo fundamental que resultan las redes de apoyo entre las mujeres, no siempre reconocidas pero importantísimas para el tejido social.
Me gustó mucho, aunque no tenía mucha expectativa al principio. Además si creo que es una lectura importante en estos tiempos, más allá de sí nos consideramos feministas o no, incluso, más allá sí nos interesa o no la temática trans (una disculpa si uso alguna palabra o término incorrecto), porque tiene que ver con la forma en que recordamos nuestra infancia y cómo nos determina como adultas. Al mismo tiempo, me encanta la invitación constante a aprender a ser quienes somos le guste a quién le guste y que cualquier camino que tomemos es válido, por lo mismo, la importancia de la amabilidad y del no juicio básicamente a todas las personas que vayamos conociendo, porque no sabemos en qué parte de su camino estén, no sabemos qué hayan vivido y al final siempre deja más ser amable y simplemente aceptar, que no serlo (tal vez no cambiemos el mundo con una sola acción, pero darle aunque sea unos segundos de no intranquilidad a alguien ya es ganancia).
A pesar de las situaciones devastadoras y cuestionables por parte de algunos personajes, es muy bonito cómo escribe Frida, cómo habla de todo lo que la lastimó de niña, pero también de todo lo que la hizo feliz y eso hace una lectura bastante balanceada y para mí, llena de ternura. Además, siento que tiene muchas aristas, realmente hay muchos aspectos sociales y culturales alrededor de las historias de Frida, que merecen que se les ponga atención, incluso a esos personajes que podríamos considerar "villanos" en algunos capítulos: siento que psicológicamente hay mucho que puede observarse en ellos y en su trato a Frida y cómo ella responde.
En fin, en general si lo recomendaría mucho porque además es corto y ameno de leer.
Es un gran libro. Desde lo personal y cotidiano, Frida te deja reflexionando sobre las violencias y los constructos sociales 'nor(mal)izados' alrededor de las infancias y las mujeres. También sobre los difícil que resulta ser 'diferente' y encontrar la forma de reconocerse y nombrarse a una misma.
Llegué a este libro sin expectativas (la verdad es que ni siquiera logro recordar quién o dónde lo recomendaron) y debo decir que me ha encantado. Me parece un libro tan conmovedor, tan triste y a la vez feliz... tan necesario.
Frida rememora esos momentos clave de su infancia: ella conociéndose, ella descubriéndose, ella encontrándose. Su lucha, su supervivencia. Me impactó tanto. Rescato lo sumamente importante que es abrirle la puerta a las infancias, crearles espacios seguros donde puedan descubrir su identidad y explorar sin miedo a ser juzgados, fomentar el respeto, ese que viene desde nosotros los adultos.
Me pareció triste por la discriminación y el abuso de los que fue víctima y que nos va contando a lo largo de pasajes. Pero a la vez me pareció feliz (si es que esa es la palabra) por saberla tan fuerte, por poder mirar al pasado y reconocerse como alguien valiente, alguien que luchó y se mantuvo firme, siempre sabiendo lo que quería (por ejemplo, cuando habla de que fue a comprar ropa para una fiesta escolar y cómo esos converse celestes y ese pantalón amarillo "la llamaron").
Es un libro cortito, que se lee (o se escucha) rapidísimo, con un lenguaje tan cercano que parece que estamos escuchando a una amiga hablar de su niñez.
Me conmovió y me caló hasta los huesos. Frida nos da a todos una cachetada con guante blanco al ponernos a reflexionar acerca de las infancias trans y cómo CASI NADIE está listo para abrazarlas, nutrirlas, protegerlas, criarlas y hacerlas brillar.
Empezando por el hecho de que la crianza no es exclusiva de los padres, las infancias trans siguen sin encontrar un espacio seguro y siguen enfrentándose a fuertes situaciones de violencia.
El libro está dividido en dos: la primera parte con breves historias que ejemplifican lo mencionado anterior, con lo cotidiano, y que nos transporta a todos a nuestra propia infancia e inocencia.
La segunda parte la sentí mucho más incendiaria, ideológica y política; pero, NECESARIA.
Frida al final ha encontrado su espacio y su voz, pero no puedo evitar pensar en todos aquellos que siguen sin poder brillar.
Recomiendo leer Las Malas de Camila Sosa y la Muerte de Vivek Oji de Akwaeke Emezi: historias desgarradoras y bastantes relacionadas con este libro. Son otras perspectivas y contextos, que pienso complementan bien la idea de cómo un sistema ha permeado el comportamiento humano hasta en el más lejano rincón.
Me encanta que se divida en dos partes la niñez y después la juventud y la vida adulta.Esas dos partes permiten ver dos eras de Frida, una mutación, un avance hacia su felicidad en la resistencia como mujer trans.
Las referencias a Marvel, astrología y Disney se agradecen. También el como no se menosprecia a la infancia, si no se le da una voz en el relato de una manera que no se ve tanto cuando se habla de la infancia.
Por último este libro tiene muchas capas ( como lo platicamos en el club de lectura) por lo que creo que de una u otra manera puedes encontrar algo para ti, entre los temas que aborda: la infancia, ser una misma, los cuidados, autodescubrimiento, la sexualidad, contexto político y geográfico, la rabia, ternura radical.
Un libro conmovedor en el que no es difícil verse reflejado y que, en realidad, es un canto a la esperanza de que todo puede ir a mejor. Es, además, muy fácil de leer a causa de los capítulos cortos y la sencilla narración.
Leer a Frida me ha hecho pensar en cómo sería escuchar a mi "yo" de la infancia. Justamente esto es lo que me gusta de la narración, y me hace pensar en qué pasaría si ese tono se mantuviera en todo el libro.
Frieda Frida siempre fue niña. Las historias contenidas en este libro así lo muestran. Desde la relación de "garrapata" con su madre, hasta las violencias recibidas por su apariencia delicada tanto en el espacio público como en casa, siendo su padre uno de los principales agresores, Frida narra las historias de su niñez y adolescencia con su característico toque de acidez e ironía que describen una infancia marcada por el estigma social de ser una niña trans. Claro, Frida en ese entonces ni sabía que existía el término de persona trans, por eso este libro que nos transporta a su infancia, funciona más como reflexión de las cosas que, siendo niña o niño, se nos pasan desapercibidas, como la pobreza que limita la capacidad de relacionar en ciertos espacios, o la violencia tan cotidiana que en estas remembranzas, muestran la cercanía que se vive con el crimen organizado a partir de las amistades o el trabajo, sin deberla ni tenerla. Con cuentos que comienzan en la ternura y acaban con un giro inesperado que le da a uno mucho que pensar, Frida Cartas nos comparte un poco de su historia y la de su mamá, Lubia, luchando contra un mundo construido para desechar a cualquiera que no encaje dentro de sus normas arbitrariamente establecidas.
Muy muy bueno. Que gran narración y que reflexivo contenido, me parece tan bien organizado y planteado, hay sin duda un gran trabajo.
Considero que aquí se tiene un excelente ejemplo de cómo se puede hablar desde la perspectiva de la infancia pero a través de la voz de un yo adulto. Sin confusiones de tiempos, sin confusiones de edad en el narrador, respetando lo que se conoce y lo que se ignora en la infancia y dándole su adecuada descripción.
Dios mío. Es una ola de emociones, está fuerte y me sentí tan vulnerable mientras lo leía, hubo en muchas ocasiones donde me identifiqué que me dolió. Me hizo recordar momentos en mi vida los cuales había decidido fingir que nunca pasaron, momentos que me marcaron, que siempre fueron parte de mi sin yo darme cuenta. Hubo capítulos que me partieron el alma, imaginarme esos momentos de sufrimiento fueron difíciles de leer, porque la empatía que sentía, que me transfirieron ese sentir de una forma tan profunda, la forma en que está contada hace que sea muy rápido y sencillo de leer. Se siente como si hubiera tenido una plática con Frida directamente, como dos amigas en un café contándose sus vidas. Hablar de traumas y momentos tristes y disfrutar de los felices. Una obra que sin duda se quedará en mi corazón siempre.
4 y pico ✨️ Amé la fuerza y la ternura que tienen vertidas estas páginas.
Frida es una escritora con la belleza de la palabra franca y sin florituras. Cuando se tiene algo genuino por decir, se nota.
Creo que los recuerdos más antiguos, al estar más macerados y recapitulados en sí misma, tienen mucha transparencia.
Los últimos capítulos son, si es posible, mucho más personales, de muchísimos hechos y tenemos apenas un atisbo. Lo cual respeto mucho, pero lleva a que el libro tenga un poco de sofoco al final y se sienta algo pendiente.
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Cuando alguien diga que las mujeres trans socializaron como niños cuando estaban chiquitos, enséñenle este libro y seguro se acuerdan de alguien que conocieron en el pasado y se darán cuenta que no es cierto lo que dicen.
Es un libro escrito de una forma fresca, no se siente difícil de leer como suelen ser algunos libros que tratan temas de género, pude acercarme más a las infancias trans a través de las historias que se cuentan y ponerme en sus zapatos, ser más empática, cuestionar, aprender.
Son de esos libros necesarios para visibilizar, para dar voz a quienes lo necesitan. Por favor léanlo ✨
Las historias que cuenta Frida de su infancia transcurren en el Mazatlán de los 80's, en una colonia de invasores que al ver un terreno disponible empezaron a construir casas, en el hogar de una familia formada por un militar, una mujer oaxaqueña y tres hijas, la menor una niña trans.
Frida desde pequeña sabía quién era, que a pesar de ser criada bajo el mandato de un militar y en una colonia de machismo, misoginia, homofobia y por supuesto transfobia, nunca se calló ante el maltrato o la violencia porque su madre siempre estuvo para protegerla.
Transporte a la infancia es un libro escrito con el corazón. Un libro que por momentos duele leer porque sabes que las experiencias de Frida no están aisladas de otras tantas y que a pesar de exponer la sociedad de una época lejana, el contexto actual no es tan distinto.
Hubo capítulos en los que reí y otros que me cerraban la garganta con un nudo. Pero sin duda quedan en mi memoria los capítulos en los que me ví a través de los ojos de Frida.
Ay no! Lloré. Realmente me ha sorprendido gratamente la manera en que la narración me lleva a conectar con la personaje/autora. Es un libro que debemos de leer muchas más personas para humanizarnos y sensibilizarnos con respecto a las infancias y adolescencias trans.
Este libro me hizo sentir de todo, recordar viejas interrogantes, crearme nuevas, en fin, me dejó pensando mucho en la naturaleza del ser humano y la necesidad de desmontar, o por lo menos cuestionar, todo ese biologismo básico que se niega a reconocer la diversidad de la vida. Es una lectura increíblemente ágil, dada la temática que aborda; el tono es alegre, hasta graciosos y muy orgulloso, a pesar de lo brutal de la realidad retratada. Qué necesaria se vuelve una lectura como esta en tiempos en los que la empatía siempre nos queda corta.
3.5⭐️ No me gusta calificar libros con relatos reales porque siento que califico una vida, pero esta historia me hizo adentrarme en una infancia trans, una infancia de la que pocas veces de habla y es tan valiosa como cualquier otra, aunque fue repetitivo algunas veces, sin duda una lectura muy buena y conmovedora.
“Y sentirme también un poco más dueña de la calle, del mundo que habito, porque a pesar de ser trans soy humana y merezco por igual caminar segura, sin miedo, aunque la calle no sea la mía”
“Todas las mujeres damos vida, también las mujeres trans damos vida…”
Habla sobre Frida una mujer trans 🏳️⚧️ desde su infancia hasta su adultez; nos lo cuenta con humor y sarcástico y describiéndose por algunas acciones por ser muy escorpio. Nos muestra a Mazatlán su lugar natal en cómo fue para ella un reto y cómo esa muy estigmatizado ser una persona trans ⚧️ como en México es un lugar no seguro para las personas que se identifican como trans como fue un suplicio para ella desde niña y como fue descubriendo su identidad.
Ame a su mamá a pesar de no tener las herramientas sobre la identificar de género y cómo educarla fue una aliada no la huzo de menos ni pensó que estuviera enferma, la protegió a capa y espada que agradable y maravilloso sería tener una mamá así siendo una persona trans. También sus hermanas la apoyaron menso su papá.
Nos muestra como en las familias mexicanas es señalado y castigado ser una persona trans o querer como los conceptos sociales de la masculinas y la feminidad encasilla a los niños y como les hace daño en medida de poder entrar en ese concepto social. Como la feminidad es señalada y bulleada siendo una persona queer o trans; hoy en la actualidad se va cambiando poco a poco. Me cambio mi perspectiva de las personas trans como sufren por encajar en la sociedad y como no dejan expresar su género y que se merecen respeto. Una mujer trans es una mujer, un hombre trans es un hombre.
Me gustó este párrafo:
“De modo que, si queda la insistencia de que no, no y no, las trans nunca van a ser mujeres porque no pueden dar vida, les diré que todas las mujeres de alguna u otra forma, seamos trans o no, creamos vida, damos vida, gestamos vida, procreamos vida. Esto va más allá de la capitalizable reproducción, como maquila, de seres humanos. Absolutamente todas las mujeres damos vida porque procuramos la vida. Así de sencillo. Somos la parte del equilibrio en este planeta que apuesta por la vida. Cuidamos la vida. Admiramos la vida. Y porque la vida es mucho más de lo que pretenden vendernos en esta vitrina de la felicidad y el proyecto de un futuro "en familia", la vida es una construcción de amor y sensibilidad, la procuración de afectos y de historias. Es cuidar de otros y no precisamente humanos. Más aún, si la vida es atesorar momentos, las mujeres somos expertas en atesorar. Así que sí, las mujeres, todas las mujeres, parimos y damos vida... porque somos vida.”
Espero leer más de ella y la comunidad trans y que sea un espacio seguro algún día en México. Recomiendo leer este libro tiene mucho mexicanismos y te atrapa por como lo escribe sin tapujos y con la verdad haciéndote a veces achicar el corazón.
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Anoche terminé de leer #Transportealainfancia como consigna de #autoratrans del #guadalupereinas2022 , mero pretexto ¡la neta!, yo ya le traía hartas ganas.
Un par de días bastaron pa echármelo, son 28 relatos autobiográficos donde nos cuenta cómo fue crecer con un padre militar y violento y una madre migrante en un barrio de la frontera de méxico, donde la violencia está presente en todo momento. Cuenta cómo sobrevivió siendo, en ese momento, un niño afeminado a las burlas y ataques, no sólo de la gente de su comunidad sino de maestros, y por supuesto, hasta de su propio padre porque militar.
Me gustó mucho, porque a pesar de ser autobiográfico y con relatos que podrían resultar dolorosos, la autora no se revictimiza, al contrario, hasta hay cierto humor en la narración y aunque es su experiencia la que se cuenta sí pone en la mesa temas universales como el racismo, el aborto, el mito de la virginidad, el bullying, hace una crítica al feminismo blanco, y sobre todo enaltece la importancia y la poca valoración de los cuidados, que desde siempre son la base fundamental de las sociedades.
¿Qué les digo? Si quieren leer a una autora trans que sea a Frida, por desgracia este libro creo yo ya esta agotadísimo porque ella lo publicó autogestivamente, sin becas ni colectivos pero pues pueden preguntarle directamente si le queda alguno o sino entren a su página https://www.fridacartas.info donde pueden descargar su otro libro: Cómo ser Trans y morir asesinada en el Intento
La parte testimonial del libro es de una vitalidad e importancia evidente, además de que Frida tiene una fluidez nata para contarte su historia, no sólo porque la conoce muy bien, sino porque tiene bien calculado qué contarte, en qué momento y la manera en que lo hace. Aunque sus descripciones de los espacios son sencillas, logra llevarte con ella a esos recuerdos y lugares de infancia, así que esa parte me parece la más destacable del libro.
Pero cuando se pone crítica y particularmente usa una enunciación más ensayística, para lanzar ciertas sentencias y posicionamientos, siento que se cae. Claro que empatizas con la autora y en mi caso, hay una resonancia por ciertas experiencia propias de violencia clasista, racista y sexual, pero cuando entra más a este terreno de argumentación y elaboración de pensamiento, se queda en lo superficial, como si fueran chispazos tuiteros con el único fin de impactar o proyectar una imagen aparentemente "incendiaria" para el cierre de un párrafo o capítulo.
Acá creo que hizo falta acompañamiento editorial, para justo cuidar esa parte. Que aunque no estés de acuerdo con la autora, te quede muy claro de donde surgen sus posicionamientos y sus críticas y lamentablemente, en mi experiencia, esto no sucede acá y le resta mucho al libro.