Tras leer ‘Blancura’ y ‘Mañana y tarde’, casi prometí no leer más a Fosse. A pesar de que esta última me gustó, su estilo y la forma de escribir me resultan un poco pesadas y redundantes, algo que también me ha pasado con otros/as autores/as, a los que, quizá, no he sabido pillarles el tono.
Pero aún me quedaba por descubrir su poesía. Esta primera parte de su poesía completa es una buena forma de adentrarse en ella. Guste más o menos, Fosse mantiene su esencia tanto en prosa como en verso, y eso es muy complicado (solo lo he visto en Sylvia Plath).
Realmente, existe poca diferencia entre sus poemas y ‘Blancura’. En ambos logra mantener a la perfección su estilo, su temática y su mensaje. Los paisajes fríos, Noruega, la nieve, la soledad, la contraposición entre la luz y la oscuridad (y su paralelismo con la vida y la muerte), y lo visible y lo invisible.
La memoria y la presencia en la vida (y a través de), ya sea en la infancia, la juventud, la madurez y la vejez son claves en la prosa y en la poesía de Fosse. Cómo se mira lo que se ve y cómo se vive lo que pasa. También al revés: lo que no se ve y lo que no pasa. Aquí me ha sorprendido esa faceta cuasi-romántica, esos versos donde el amor es el protagonista, aunque no haya nadie en concreto a quien vayan dirigidas esas palabras. Situaciones cotidianas donde suceden cosas. Donde se contempla desde fuera.
En sus escritos, los personajes principales casi siempre reman en un frío lago o se adentran es oscuros y solitarios bosques. Todos están perdidos, pero continúan a pesar de todo en busca de esa luz y ese calor.
Quizá la vida también sea eso.
Curiosa la poesía de Fosse.
@floresyunlibroenblanco