Born in Fuente Vaqueros, Granada, Spain, June 5 1898; died near Granada, August 19 1936, García Lorca is one of Spain's most deeply appreciated and highly revered poets and dramatists. His murder by the Nationalists at the start of the Spanish civil war brought sudden international fame, accompanied by an excess of political rhetoric which led a later generation to question his merits; after the inevitable slump, his reputation has recovered (largely with a shift in interest to the less obvious works). He must now be bracketed with Machado as one of the two greatest poets Spain has produced in the 20th century, and he is certainly Spain's greatest dramatist since the Golden Age.
"La Lola canta saetas. Los toreritos la rodean, y el barberillo desde su puerta, sigue los ritmos con la cabeza."
Con este bellísimo poemario, Lorca se corona en mi corazón como uno de mis poetas favoritos, su ritmo, único, garrafal y juguetón, entretejen en ritmos flamencos historias, imágenes y leyendas que se cruzan, van, vuelven y se atraviesan para encarnan la experiencia de esa Andalucía "con lo amargo de Don Juan y lo perfecto de Dionisio" previa incluso al régimen de Primo Rivera. Asesinatos pasionales, niñas espiando a una solterona bailando, un batallón de hombres muertos regresando a casa para acompañar a sus viudas a sus propios velorios, las campanas de la Giralda, las procesiones en semana Santa, y odas a distintos músicos del momento. Obra sublime a la que regresaré siempre.
"- Los cuchillos de oro se van solos al corazón. Los de plata cortan el cuello como una brizna de hierba. -¿No sirven para partir el pan? - Los hombres parten el pan con las manos." -------------------
Por su parte, las Canciones, aunque tienen muchos momentos afortunados no han terminado de gustarme, se notan las prolongadas pausas en su escritura así como un muchacho de 20 años que por una parte explora su sexualidad y por otra, quedó pasmado al ver a una niña morir. Aunque Lorca logra amoldarse a su estilo característico, faltaba sí, la repetición de los temas y repaso de imágenes para ser un poemario tan sólido como los publicados posteriormente.
"Lloro frente al mar amargo. ¡Hay en mis pupilas dos mares cantando!"
"Llegan mis cosas esenciales, son estribillos de estribillos. Entre los juncos y la baja tarde, ¡que raro que me llame Federico!"
3.5 estrellas para este poemario. Resulta agradable de leer, completamente evocador de la cultura andaluza.
Como mexicano no pude evitar sentirme identificado con la segunda parte del libro que se enfoca en temas relacionados con la muerte. Como si leyera algo sacado directamente de la cabeza de Juan Rulfo o de las calaveritas típicas de los día de muertos que año con año celebramos en mi país.
Pensé que sería una obra más alegre, sin embargo quedé algo sorprendido al conocer el lado melancólico de los andaluces que, por otra parte, me los imaginaba más algarabiosos.
Lorca es un maestro en su arte y sus rimas son muy bellas, también lo son las imágenes que logra colocar en la mente del lector y la melodía que deja resonando en el oído.
No lo calificó mejor porque en realidad hubo varios poemas que no me transmitieron mucho, si bien rescaté varios que señalé con banderillas en mi magnífica edición de Reino de Cordelia, cuyas ilustraciones (en realidad pinturas) de Raúl Arias, hicieron de esta breve experiencias —se lee en una o dos sentadas— algo muy placentero.
Propuesta conceptualmente MUY interesante que se queda en... poesía naive que cualquiera podría haber escrito. Había mucho potencial y me ha parecido exageradamente básico. Mención especial a los poemas-teatro del final, esos sí que merecen la pena.
"- ¿(Los cuchillos) No sirven para partir el pan? - Los hombres parten el pan con las manos"