En esta novela corta se disfruta del camino y del destino. Ciencia ficción y costumbrismo.
Desde el primer capítulo ya intuimos que ha pasado algo grave en España, en el planeta. ¿El qué? Ese es el detonante de todas las reflexiones.
Cada capítulo, por una parte, añade una capa nueva a la complejidad de los protagonistas (del ser humano en general), y, por otra, levanta progresivamente el velo sobre lo que ha ocurrido. Memoria, nostalgia, miedos, fortalezas, anhelos, melancolía, arrepentimiento, experiencia... Todo lo que nos conforma como personas, lo que moldea nuestra personalidad y nuestro carácter.
Hay crítica social, ecológica, económica y política; es muy introspectivo e íntimo y en muchas ocasiones me he encontrado sonriendo, con tristeza o divertida, coincidiendo (o no) con los comentarios y viéndome reflejada en este grupo de amigos. En otros momentos he releído algunas frases, porque me han gustado, porque definían a la perfección sentimientos y pensamientos que he tenido, porque me han parecido muy oportunas, o porque no estaba segura de entenderlas completamente.
Creo que mi capítulo favorito ha sido el cuarto, Espectro liberado, por reflejar tan bien a un grupo de amigos en una edad de cambio durante un cambio de año (Nochevieja 2014).
Puede parecer que no pasa nada, cuando en realidad está pasando una vida, o, siendo más exacta, varias vidas, la nuestra, la de la Tierra, la de los protagonistas.