Puta madre, madre muerta. El duelo de Julián Herbert por su leucémica madre, vertido en esta novela que recoge los avatares de ese niño que viaja en ferrocarril de putero en putero, y que termina limpiando, años después y con la más tierna devoción, el coño enfermo que le dio de comer, es una de las experiencias más gozosas que he encontrado en la narrativa mexicana contemporánea. Patético, delicadísimo y vulgar, el oficio de Herbert como escritor es innegable, y su habilidad para soltar madrazos secos al corazón, única. ¡Lean!
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Notas de uso personal:
I: 'I don't fuckin' care about spirituality':
Después de una bellísima suerte de prólogo se va narrando la historia de Guadalupe, la madre de Julián: prostituta "de gran integridad moral" y madre de seis hijos (padres diferentes). Mientras esta yace presa de la leucemia en una cama de hospital. Julián, becado por el gobierno "como una puta", escribe la vida de su madre.
La narrativa es franca y cruda con momentos de gran belleza. Un constante peregrinar por estados del norte del país. Gran narración de la cruenta infancia de Julián y sus hermanos, sumidos en la pobreza por méritos propios y por méritos del gobierno. Hermosísimo cierre del capítulo narrando la hematofagia de su madre, sedienta de plaquetas y sangre, y comparándola con las lechuzas brujas que casaba su tío, rezando e insultándolas a la vez. El último párrafo es una catársis encabronada contra la madre, digna de enmarcarse.
El capítulo saca su nombre de las en un principio ridículas declaraciones de uno de los "language poets", que eventualmente comienzan a tener sentido en la larga agonía de la madre amada/odiada. "No rezar es lo único que me queda". El escritor entra en el penoso dilema de que si su madre no muere, su novela no tendrá sentido.
II: HOTEL MANDALA
+La jirafa de lego
Subcapítulo estructurado en 3 partes. La primera que establece la relación entre Julián y su pareja Mónica, vagando por las calles de Berlín tras ser invitados a un encuentro de poesía; la segunda, que muestra la burda y casi inexistente empatía paterna de Julián hacia sus dos hijos (de diferentes madres: una actriz cinco años mayor que él y una secretaria más joven), aprovechando una anécdota en la que va con su hijo y su ex a sacar un pasaporte; y finalmente la tercera, que de vuelta en Berlín, se muestra la inevitable tercera paternidad de Julián, que embaraza a Mónica tras haber pasado tres días cuidando a su madre enferma en Saltillo. Según sus propias palabras, el conjunto de las tres partes pretenden abordar "la paternidad como extranjería redentora y el legado como un Lego al que siempre le faltan piezas". Subcapítulo con poco poder emotivo. Nada que hacer con la primera parte de la novela, pero hasta cierto punto indispensable porque muestra la incapacidad paterna que, inconsciente e irónicamente, Julián le reclama a su madre a lo largo de toda la primera parte.
+Fiebre (1)
La madre consigue una infección desconocida y aparece una fuerte fiebre. Se describen los inicios del hospital, que fue fundado con el dinero de un grupo de empresarios que buscaban mandar dinero a la intervención del escuadrón 201 en la IIGM. Anecdotario de la formación del escuadrón 201 y encuentro de Julián con el personaje de una de sus novelas inconclusas mientras espía a dos médicos follar en la morgue (gran segmento este último, donde la cordura del personaje principal se pone en duda).
+FANTASMAS EN LA HABANA
Recapitulación se la fascinación de la madre por Cuba y el marxismo. Romance con guerrillero que la lleva hasta lázaro cárdenas a ver las "luces de Cuba a lo lejos". Todo entremezclado con un viaje que Julián hace a la Habana junto a Bobo Lafraga (el que aparece en el hospital), en el que se pone frente al nightlife cubano, ante la decadencia del régimen y ante los supuestos "fantasmas" de otro tiempo que son sus pobladores. Y finalmente un interesante relato sobre la investigación periodística que hizo sobre el asesinato de un joven líder sindical, al que en venganza y para deslindarse le metieron un palo de escoba por el culo. Enfrentamiento con la memoria histórica mexicana, siempre temerosa, en forma de un anciano que conoció al asesinado.
"No sé qué le reprochamos a Cuba. Esta isla fue el mero corazón de nuestro tiempo. Pornografía y revoluciones fallidas: eso es todo lo que el siglo XX pudo darle al mundo"
+FIEBRE (2)
Toda la veracidad del relato se desmorona en una brillante oleada febril de honestidad mezclada con delirio, en la que Julián confiesa la inexistencia de Bobo Lafragua entre sudores fríos de una infección intestinal y una recaída en las drogas mientras cuida la recaída de su leusémica madre en el hospital. Al final lo alejan y se reencuentra a la salida del hospital con la madre que acaba de ser dada de alta. Le regalan un sombrero para ocultar su calvicie y no se lo quita "hasta el día de su muerte"
Hermosísimo subcapítulo. Uno de los grandes momentos del libro.
III: LA VIDA EN LA TIERRA
Extraordinario final. Toda la emotividad que pacientemente se construye a lo largo del libro se desborda desaforadamente en estas últimas páginas. La hermosísima asociación del pepino de mar que expulsa sus entrañas cuando se ve en peligro, se mezcla con el anecdotario de la muerte de su padre, con la tierna noche de bodas junto a Mónica, su mujer, y con los últimos instantes de vida de su madre. Una bomba narrativa construída a base de fragmentos que golpean con fuerza demoledora al lector. Pinche chulada.