Tenía ganas de finalizar la trilogía que empezó el profesor Gullo con Madre Patria y continuó con Nada por lo que pedir perdón, dos libros que me encantaron. Este tercer volumen, aunque me ha gustado, no me ha dejado la misma sensación que los dos primeros.
Con el subtítulo El legado español en el Nuevo Mundo, este nuevo ensayo vuelve a poner en valor todo lo hecho por España en el continente americano, incidiendo de nuevo en que España actuó como un imperio generador y no como uno depredador, dejando claro que los dominios del Nuevo Mundo nunca fueron considerados colonias, sino una parte más del imperio.
Sin embargo, considerando el libro en su conjunto, he notado cierta descompensación entre los distintos capítulos. Y esto se resume en que, en mi opinión, al texto le sobran el capítulo sobre Grecia, Roma y Jerusalén, el de México y el de Estados Unidos, especialmente, el primero y el segundo de estos tres.
Aunque el primer capítulo sobre la herencia grecolatina tiene un claro objetivo, creo que podría haberse simplificado en un simple bloque de otro capítulo. Y el de la historia de Estados Unidos a mí me sobra completamente, ya que no tiene relación con los capítulos anteriores. De hecho, creo que es un capítulo que sí hubiese tenido un mejor encaje en Nada por lo que pedir perdón.
Una pena, porque leer al profesor Gullo es una auténtica delicia. Aun así, un libro interesantísimo y necesario.