¡Buenísimo! Cecilia Palau logra recrear la magnífica leyenda de Izanami e Izanagi de forma emocionante y conmovedora, logrando que este primer libro sea una excelente entrada a la colección y no solo eso, sino que el mensaje mismo del mito —triste y desgarrador al final— hace que reflexionemos sobre nosotros mismos, sobre nuestra existencia en el mundo, sobre las cosas que cambian y sobre las cuales no podemos hacer otra cosa más que adaptarnos y aceptar.
Izanami (la fuerza creadora femenina) e Izanagi (La fuerza creadora masculina) son las dos deidades creadoras de nuestro mundo, que han sido enviados por el espíritu mayor Ame No Minaka-Nushi, Señor del Centro Sagrado del Cielo, la primera deidad de surgir espontáneamente del caos primordial. Destinados a ser esposos, ambas deidades al principio no se ven con buenos ojos, pero poco a poco los irá uniendo no solo su misión, sino el amor que va haciendo lazos entre ellos. Pero no puede haber vida sin muerte, y Izanagi, la fuerza masculina que ha llevado el orden a la creación, debe ahora construir un mundo para aquello que ya no pueda estar junto a la vida: el terrible Yomi. Sin embargo, poco consciente está de que en este nuevo mundo creado del caos, hasta la muerte pueda llegar a alcanzarlos a ellos.
En cierta manera, la creación del Yomi, o mundo de los muertos, se siente como una visión anticipada de las enseñanzas del budismo, tal vez por ello no tuvo mucho problema en entrar al Japón y asentarse en él y en las vidas de los japoneses.
Se complementa además con un excelente ensayo de Juan Carlos Moreno sobre los mitos japoneses y las ilustraciones estupendas (aunque en blanco y negro) de Víctor García Puig y Diego Olmos.
Vale mucho la pena.