El novelista ruso Fyodor Dostoyevski ha retratado como pocos la desesperación, el sufrimiento y la soledad de los hombres en el mundo moderno. Supo dar voz a la humillación y la miseria moral. Sus personajes, más allá de toda distinción de clase, se mueven en el límite de la experiencia humana. Pueden ser arrastrados por el vicio o bien impulsados por una suerte de iluminación espiritual, pero desde cualquiera de las dos posiciones lo que aparece es la soledad, el desconcierto y la desesperada lucha que supone buscar un sentido a la existencia. Dostoyevski ahonda en la tensión de los contrarios que pueblan cada personalidad, trazando unos personajes que acaban convirtiéndose en paradigmas metafísicos.
En los cuatro relatos que forman El sueño de un hombre ridículo se condensa el universo creativo de Dostoyevski. En ellos queda plasmada la irreversibilidad del destino del hombre. Pero a un tiempo, las voces individuales de los protagonistas parecen invocar, con dolorosa solidaridad, la liberación colectiva de esa gran masa humana sometida al dolor y a la incomprensión.
Los cuentos de este libro han inspirado una película y una obra de teatro.
Works, such as the novels Crime and Punishment (1866), The Idiot (1869), and The Brothers Karamazov (1880), of Russian writer Feodor Mikhailovich Dostoyevsky or Dostoevski combine religious mysticism with profound psychological insight.
Fyodor Mikhailovich Dostoevsky composed short stories, essays, and journals. His literature explores humans in the troubled political, social, and spiritual atmospheres of 19th-century and engages with a variety of philosophies and themes. People most acclaimed his Demons(1872) .
Many literary critics rate him among the greatest authors of world literature and consider multiple books written by him to be highly influential masterpieces. They consider his Notes from Underground of the first existentialist literature. He is also well regarded as a philosopher and theologian.
Hacía años que no releía este cuento largo de Dostoievski. Ciertos personajes de sus cuentos adquieren una profundidad humana mucho más profunda que los de sus novelas, tal es este caso. Con un comienzo corrosivo al estilo del narrador de “Memorias del subsuelo”, este también narrador desconocido nos irá contando sus penurias, pero sobre todo sus profundos devaneos existenciales buscando saber por qué ha fallado en la vida y orientando su discurso a temas que el autor desarrolló ampliamente en su novela “Los demonios”, me refiero al absurdo y el suicidio. La segunda mitad del cuento ingresará al terreno del subtítulo: lo fantástico. Allí nos relatará un cuento que a mi modo de entender es una aproximación a Dios, un auto de fe y una posible señal de redención y creencia de que más allá de nuestros errores en la vida, podemos transformarnos en mejores personas. Me encantó reencontrarme con este hombre ridículo y de su sueño que no lo es tanto…
"El sueño posee una maravillosa poesía, una exacta facultad alegórica, un humorismo incomparable y una deliciosa ironía”. Freud.
"Y mientras tanto, todo esto es tan sencillo: ¡en un solo día, en una sola hora, se arreglaría todo a la vez! Lo principal, lo más importante es amar a los demás como a uno mismo, y esto es todo, no se necesita nada más: enseguida se encontraría la forma de arreglarlo."
En un estado que a veces rozaba la catarsis y que empañaba mis ojos, he transitado una vez más en la cima de la psicología literaria que es Dostoievski para experimentar una de las visiones más místicas y relucientes en un efímero relato de apenas unas decenas de páginas...De verdad que sin este autor no sé qué sería de mí.
El protagonista de la obra nos relata en primera persona cómo era su vida antes de obtener una determinada revelación. ¿Y cómo era? Un nihilista. Se percibía profundamente ridículo, y el paso de los años sólo ahondaba esa concepción propia. Como era profundamente orgulloso, se sentía acomplejado y mentía para disimular sus carencias. Pero llegó un punto en el que alcanzó la conclusión de que la vida no servía para nada, que nada tenía sentido, y que por tanto el ridículo no tenía por qué afectarle. En una apatía total que le hundía en la insensibilidad, nos cuenta cómo meditaba el suicidarse... y mientras tanto dejaba pasar el tiempo.
"Era la convicción de que todo da igual. Hacía mucho que lo presentía, pero la convicción plena se me reveló este último año, como de repente. De pronto sentí que me daba igual que el mundo existiera o que no hubiera nada en ninguna parte. Empecé a percibir y a sentir con toda mi alma que nada había existido durante mi vida. Al principio me parecía que antes sí que habían existido muchas cosas, pero luego llegué a comprender que antes tampoco había existido nada, sólo que por alguna razón así me había parecido. Poco a poco llegué a la convicción de que tampoco existiría nada. Entonces de pronto dejé de estar enfadado con la gente y casi dejé de reparar en ella".
En esta sentencia se ve claramente ese sentimiento de indiferencia, de frivolidad típico de la modernidad, del hombre que ha perdido su identidad, sus raíces, su razón de ser y su noción de pertenencia a una comunidad y causa, como expondría claro y estremecedor Camus en "El extranjero". Es la búsqueda del bienestar personal lo que pierde al hombre a la sed constante, a la confusión, a la desesperanza y a la indiferencia emocional. Pero el ansia de placer, prestigio y poder es fuerte y promete dicha donde sólo entregará tormento, insatisfacción perpetua y enajenación respecto a los demás.
Así sucede que una oscura noche le muestra una única estrella en el cielo, que le inspira, por fin, la firme decisión de suicidarse. Pero una niña acude a él pidiendo desesperada ayuda para su madre, a lo que él responde de manera indiferente y finalmente hostil, hecho que le llevará a razonamientos como los siguientes, en los cuales se genera una crisis que desbarata su asimilada perspectiva del absurdo al encararse su suposición de la nada existencial con el surgimiento de culpabilidad, que a su vez desbarata su cómoda visión causándole mezcla de molestia e inevitable curiosidad:
"De hecho, antes, en la calle, había sentido lástima, ya que a un niño seguramente le habría ayudado. Entonces, ¿por qué no había ayudado a aquella niña? Pues por una idea que apareció en mi mente mientras ella tiraba de mi ropa y me llamaba; fue en aquel momento cuando de pronto se me planteó una pregunta a la que no pude encontrar respuesta. Era una pregunta vana y sin embargo me enfadé. Mi enfado provenía de la conclusión de que, ya que había decidido suicidarme aquella noche, todas las cosas del mundo deberían resultarme aún más indiferentes que antes. Si esto era cierto, ¿por qué de repente sentí que no me daba igual y que me compadecía de la niña?".
Una vez en su diminuto piso alquilado sentado en el sillón, la pistola cargada a mano sobre una mesa cercana, nuestro protagonista no puede evitar postergar su acción fatal manteniendo activos estos soliloquios profundos. No duerme por las noches, sino que espera sentado el amanecer. Sin embargo en esa noche (cosa curiosa), en mitad de sus razonamientos, cae en el sueño sin darse cuenta...
A partir de este momento el cuento se instalará en lo fantástico, en un precioso relato dentro del cuento, una representación onírica en la que somos espectadores de una poderosísima metáfora sobre la condición humana y las causas de su caída y degeneración moral, que desde mi punto de vista es una clara alegoría a la aproximación a Dios, una redención, la creencia de que más allá de nuestros errores, siempre podemos mejorar como seres humanos. Una enseñanza intensa de la espiritualidad de la que preferimos prescindir, de la que incluso hemos olvidado que existe.
Un libro que recorre el delirio de un personaje, que se entreteje desde el nihilismo y su sentido de destrucción, que es "recompensado con el asombro, que eleva a su ser", a través del sueño y en su despertar, le invade la dicotomía, retalada de manera sublime.
"Soy un hombre ridículo. Ahora ellos me llaman loco. Y eso podría haberme supuesto un ascenso de grado, si no me siguieran considerando igual de ridículo que antes. Ahora no me enfado y todos me parecen simpáticos; incluso cuando se burlan de mí siguen de algún modo pareciéndome especialmente dulces. De buena gana me reiría con ellos –no ya de mí, sino por afecto hacia ellos- si no fuera por la tristeza que siento cuando los miro. Y me siento triste porque ellos desconocen la verdad, y yo sí la sé. ¡Oh, qué difícil le resulta a uno conocer la verdad! Pero ellos no lo entenderán. No, no lo entenderán…"
Este corto relato, incluido en el "Diario de un escritor" de 1877, tiene uno de mis inicios de cuento favoritos: Soy un hombre ridículo. Ahora me tildan de loco, lo que representaría un ascenso en el escalafón, si no siguiera siendo a sus ojos tan ridículo como antes. Pero yo no se lo tengo en cuenta y quiero a todo el mundo, aunque se rían de mí… De buena gana me reiría con ellos, no de mí mismo, sino del afecto que me inspiran, si no me diese tanta pena verlos. Pena porque, a diferencia de mí, no conocen la verdad. ¡Ah, qué duro es ser el único que conoce la verdad! Pero nunca lo comprenderán. [...] De año en año ha crecido y se ha reforzado en mí la conciencia de ser un hombre ridículo en todos los sentidos. Todo el mundo se ha reído siempre de mí. Pero ninguno sabía ni sospechaba que si había en este mundo un hombre que supiera mejor que nadie lo ridículo que era, ese hombre era yo; y eso era lo que más me afligía, que no lo supieran, aunque la culpa la tenía yo: siempre he sido tan orgulloso que nunca y bajo ninguna circunstancia he querido confesárselo a nadie. Ese orgullo ha ido creciendo en mí con el paso de los años, de manera que si en algún momento hubiera llegado a reconocer ante otra persona que era un hombre ridículo, creo que esa misma tarde, sin perder un segundo, me habría saltado la tapa de los sesos.
¿Y en esta nueva Tierra existe el sufrimiento? En la nuestra, amar de verdad es sólo possible con el sufrimiento y a través de él. No sabemos amar de otro modo y desconocemos otro tipo de amor
El hombre ridículo decide suicidarse para terminar con el ennui por el que se caracteriza la vida humana. Concibe la vida de manera solipsista y por consiguiente logra prescindir de escrúpulos morales al contemplar el suicidio. Pero cuando está a punto de pegarse un tiro, la compassion irrumpe en su existencia banal.
Luego se sumerge en un ensueño donde ve un mundo edénico, una utopía bíblica donde no hay capitalismo, ni codicia, ni sufrimiento. Irónicamente, es el mismo hombre ridículo quien pervierte a estos seres perfectos, introduciendo el mal y el pecado en sus vidas inocentes.
Esta pequeña historia nos muestra cuán acabado era el dominio que tenía Dostoievski de las narraciones breves. El sueño de un hombre ridículo, por donde se le mire, es una obra literaria perfecta.
Es todo cuánto necesitaba leer. Las últimas páginas las subrayé con mi lápiz por completas. Es existencialismo a lo Kierkegaard. Magnífico.
"Me representaba de modo muy claro que la vida y el mundo no dependían más que de mí. En realidad, hasta podía decirse, en aquel momento, que el mundo no había sido creado más que para mí. [...] Y puede suceder que, en efecto, nada exista para nadie después de mí y que el mundo entero, una vez que se haya abolido mi conciencia, se desvanezca como un fantasma, puesto que no es más que el objeto de mi conciencia, y que se aniquile, puesto que todo el mundo y todos los hombres acaso no sean más que yo mismo..."
Son cuatro historias con angustia, pena, vidas despreciables, incomprensión, personajes con obsesiones humanas que se ponen a sí mismos la zancadilla, imperfección, relaciones destructivas. Son lo que ves en el mundo y a ti mismo.
El estilo te hace leerlas de corrido y volveré a por más del autor.
“Soy un hombre ridículo. Ahora ellos me llaman loco. Y eso podría haberme supuesto un ascenso de grado, sí no me siguieran considerando igual de ridículo que antes. Ahora no me enfado y todos me parecen simpáticos; incluso cuando se burlan de mí siguen algún modo pareciéndome especialmente dulces. De buena gana me reiría con ellos –no ya de mí, sino por afecto hacia ellos- si no fuera por la tristeza que siento cuando los miro. Y me siento triste porque ellos desconocen la verdad, y yo sí la sé. ¡Oh, qué difícil le resulta a uno conocer la verdad! Pero ellos no lo entenderán. No, no lo entenderán”.
Un curioso titulo el dado por Dostoievski en 1877 a este cuento, pero en el trasfondo del mismo, nos daremos cuenta de la jocosidad que en cada una de las paginas nos va develando. Es una historia narrada por su propio protagonista, un personaje que no cree en nada más que en sí mismo, el cual tiene algo parecido al que habla en Memorias del subsuelo o a Raskólnikov, quien se ve envenenado por su propio solipsismo. En cambio, que elemento es el diferenciador entre los personajes, que el cuento en cuestión, el hombre es un suicida, un maquinador de procesos, que con un vehemente deseo se precipita contra todos obstáculos hasta llevar a cabo su desdicha.
Se me presentaba con claridad la idea de que la vida y el mundo parecían ahora depender de mí. Incluso podría decir que el mundo, en aquel momento, estaba hecho únicamente para mí: si me suicidaba, el mundo desaparecería, al menos para mí.
Siendo el protagonista de cuento el que narra, este cae dormido e inesperadamente, porque “los sueños constituyen un fenómeno muy raro”, en ese otro mundo sus pensamientos y planes se consuman, hace lo que en el mundo “real” dejó de hacer: se suicida. Sueña entonces con su muerte, con su funeral y su entierro. Se ve a sí mismo al interior de su ataúd, inmóvil y atormentado por una gota incesante que se filtra por la tapa y cae directamente sobre su ojo. En estas condiciones ruega a Dios para que lo libere de su suplicio. Un ser responde a su llamado y lo saca del ataúd para llevarlo por una travesía sideral y edificante en la que al tiempo que divisan la Tierra y otros planetas, conversan sobre el sentido de la vida. Hasta que el ser misterioso lo abandona a la vista de un mundo que es idéntico al del hombre, salvo en un aspecto:
Era una Tierra que no estaba mancillada por el pecado original, y donde vivía gente que no había caído; vivían en el mismo paraíso en que, según la tradición, también habitaron nuestros procreadores, con la única diferencia de que toda la Tierra aquí era el mismo paraíso.
En ese mundo fantástico y utópico cuya descripción recomendamos leer, el otrora suicida descubre el sentido de la existencia, la razón por la cual la vida vale la pena ser vivida:
Ya había amanecido o, mejor dicho, aún no había luz, pero eran cerca de las seis. Me desperté sentando en el mismo sillón, mi vela se había consumido; en la habitación del capitán todos estaban durmiendo, y alrededor reinaba un silencio como en pocas ocasiones se daba en nuestra pensión. Lo primero que hice fue pegar un salto, extraordinariamente asombrado; jamás me había ocurrido nada semejante, ni siquiera en los detalles más absurdos e insignificantes: por ejemplo, jamás me había quedado dormido en el sillón, como me acababa de suceder. He aquí que, mientras permanecía de pie recobrando el sentido, de pronto centelleó ante mí el revólver, preparado y cargado; pero al instante lo aparté. ¡Oh! ¡Ahora solo quería vivir y vivir! Alcé las manos y clamé por la Verdad eterna. No clamé, sino que lloré; el asombro, el incalculable asombro, elevaba mi ser. ¡Sí! ¡Quería vivir y predicar!
Narra el enfrentamiento de un hombre solitario y frío contra la nada. No tiene nada que perder y su vida -encadenada a la rutina-, es un eterno círculo vicioso de sinsentidos. No tiene familia, amada ni amigos; ni siquiera un propósito o un anhelo en su pasado al que quisiera regresar. Está tan separado del mundo como de sí mismo.
Nuestro protagonista vive únicamente para pagar facturas y estar sólo, bajo estas circunstancias alargadas en el tiempo la vida no vale nada para él y decide optar por el suicidio, o como él le dice "apagar su consciencia"
Lo interesante comienza cuando, haciendo honor al título, nuestro protagonista se va a dormir una noche y tiene un sueño. Un sueño en el que es testigo de la inmensidad en el paroxismo de la belleza. Al despertar y meditar por un rato entiende que este sueño...
¡Ya fue mucha sinopsis! Vamos con la opinión.
Dostoyevsky se luce en las dos partes del relato. La primera es Nihilismo puro y nos lleva -siempre en primera persona- al punto mas cercano de la muerte al que se puede llegar sin morir, metafóricamente, claro. Mucho cuidado con la primera parte si sufres de depresión, ahí mi consejo es NO LEERLO.
La segunda parte es muy interesante. ¡Es la otra cara de la moneda! ¿Se puede pasar de la indiferencia al renacer en deseos y propósitos? ¿Puede nuestro Hombre Ridículo dejarse seducir por la belleza, los paisajes y los corazones nobles que lo rodean? Es bonito pensar que sí pero es Dostoyevsky, por muy precioso que pinte el cuadro... ¿qué se puede esperar de un personaje como el Hombre Ridículo cuando lo pones en pleno paraíso y encima le das anhelos propios y motivaciones?
Este relato, tan corto, te va a llevar a todas las facetas y te mostrará la oposición de cada sentimiento. Verás el paraiso, pero no sin el caos creciente hasta convertirlo en averno. Verás el amor, pero no sin su secuela: el sufrimiento.
La belleza de este cuento reside en la manera tan sencilla y potente que tiene para mostrar al lector el anhelo universal del ser humano; que no sólo es amar, sino también encontrarle sentido a la vida.
Iba derechito para las cinco estrellas pero el final lo sentí forzado. Creo que cerró más con un sermón que Dostoyevsky quería dar que como realmente debía ser. Independientemente del cierre, recomiendo ampliamente su lectura
Dostoyevski nos da una magistral cátedra de introspección y retrospección sobre la historia de la humanidad y nuestra minúscula, pero importante participación en ella. Nos hace cuestionarnos si está mal pensar más allá de lo estipulado, si nuestra mentalidad es autónoma y consciente o ha sido profanada por las masas a través del tiempo. No quisiera hablar mucho sobre el cuento, es demasiado corto que merece la pena deleitarse con la pluma del talentosísimo autor ruso.
Es un libro que te lleva a reflexionar sobre la bondad a la que podría llegar el ser humano si su percepción fuese más colectiva y amorosa. Dejo está frase del final del libro, porque resume la idea central de la obra " La conciencia de la vida es más alta que la vida, el conocimiento de las leyes de la felicidad es más alto que la felicidad, eso es contra lo que uno debe luchar. "
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Hermoso cuento de Dostoievski. Publicado en 1877, en toda la madurez de su literatura. Este cuento es un intento de recordar a los hombres que podemos ser felices con solo cumplir un mandamiento "amarnos los unos a los otros". Es un relato en el cual se declara que el mal que hay en el mundo es por culpa del hombre pero el bien que puede haber en la Tierra también puede ser generado por el hombre mismo. Un cuento para reflexionar. Muy profundo. Y todo ello es un sueño de un hombre ridículo.
Realmente, Tres estrellas y media. “A una cierta edad uno tiene que hacer lo que tiene que hacer. Yo no puedo vivir mi vida, para mi papá, para mi mamita, para el Opus Dei. Lo siento, pero yo no creo en el premio, en la recompensa en que después hay la otra vida y acá hay que sufrir, no y cuánto más sufras te va a premiar Dios, yo en esa vaina no creo. Yo no me compro ese boleto” (Jaime Bayly, respuesta a Cesár Hildebrandt, para una entrevista)
Dostoevsky, refleja a mi parecer un bucle, que desde muy temprano es planteado. La percepción de "Hombre Ridículo", no está hay solo porque sí es percibido como tal, gracias a su historial de "pre-predicador", y de comulgador de sus conocimientos es percibido como tal. A esto, se le agregan sus acciones, acciones cuestionables e impulsivas hasta cierto punto. En el sueño este mismo escenario se repite dos veces, la primera es cuando comenta sus retos sobre la tierra a la que pertenece, y la segunda, cuando le ofrecen amablemente bajo la idea de "problemático y amenazante" enviarlo a un psiquiatra. Esta idea mesiastica, ya confirmada tres veces, es impulsada aún más al final cuando decide dedicar su vida a la predicación. ¿Cómo esto nos asegura que no será etiquetado? ¿Cómo sabemos si realmente la verdad será transmitida, escuchada y puesta en practica por los más "necesitados"?
"Finalmente está gente se cansó del absurdo esfuerzo, y en sus rostros se dibujó el sufrimiento, y proclamaron que el sufrimiento era belleza, ya que únicamente este tenía sentido. Dedicaban canciones a sus sufrimientos" (Dostoevsky, 1877:12)
Este comentario, sobre la glorificación del sufrimiento me parece muy interesante. De hecho es útil, ¿Por qué normalizarlo? Supongo que al ser la consecuencia de nuestros actos, y un reflejo con el que tenemos que vivir a diario, lo romantizamos, es un frasco de referencias culturales, en cada generación, una manera de seguir adelante con los interminables intentos de la mejora y la erradicación de la autodestrucción, y hasta cierto punto la glorificación del individualismo.
Comenzaré diciendo que el cuento si me gustó a pesar de que por un momento se vuelve retorcido y no digo retorcido por el significado directo; sino porque podría llegar a confundir el ingreso de lo real y tangible de la vida con lo subjetivo e irreal de los sueños.
A quien no le ha pasado que con los sueños damos rienda suelda a los deseos mas enraizados o encontramos respuestas o formas de resolver algo y al despertar ¡Pum! tomamos acción. Como hay otros que ni siquiera recordamos a pesar de que sabemos que hemos soñado, y despertamos cansados o agobiados por la misma acción de soñar.
Los sueños nos llevan de una realidad a otra de un lugar a otro de un momento a otro, dando saltos inexplicables, pero como cual corriente eléctrica siempre encuentra el camino, camino algunas veces bastante ilógico pero camino al fin. Y cuando parece que todo se ha consumado, en el preciso instante que debe suceder el desenlace, que debe pasar lo ineludible, justo en ese momento despertamos… ¿No les ha pasado?
Un preámbulo ya habituado en la narrativa de Dostoievski que te puede aturdir sino estás con los ojos bien abiertos y la mente aireada para no caer en los brazos de Morfeo y lógicamente en algunos sueños juguetones, de lectura, mientras vas leyendo. Por otro lado pensé que iba a tener una escena o acto más, pasar de las cinco a una sexta en la parte de la resolución pero esto no le quita autoridad o le añade, solo es una cuestión de gustos.
Termino con una cita que me gusto y la agregó aquí: “Parece que los sueños no los dirige la razón, sino el deseo; que no es la cabeza, sino el corazón, y mientras tanto, ¡qué cosas más astutas se le antojaban a mi razón durante el sueño! Además, durante el sueño suceden cosas absolutamente inconcebibles para la razón”.
¡Disfruten la lectura! Un sueño te puede cambiar la vida.
3 relatos pertenecientes a la etapa madura de Dostoyevsky
1. El sueño de un hombre ridículo: efectivamente el título ya te dice de lo que va: un tío que le da un brote psicótico duro de pelotas al intentar suicidarse (o igual realmente fue un sueño postmorten y luego regreso a la vida) en el que se le presenta el sentido de la vida, tras ello, se dedica a predicarlo porque él tiene la verdad absoluta y el resto no (tópico super característico de Dosto)
2. Bobok: Otro tío que visita un cementerio y de repente escucha a los muertos hablar bajo tierra. Hace una breve reflexión sobre lo que es importante en vida y después de ella, es hasta cómico. Se puede decir las cosas pero ahora mismo no me acuerdo
3. La sumisa: un tipo de 46 años que se casa con una chica de 16 años. El señor piensa que le ha salvado la vida con este matrimonio puesto que la chica no tenía muchas expectoras de futuro y la iban a obligar a casarse con otro hombre. El marido levanta un muro en la relación con su mujer y se crea un conflicto silencioso y un odio sutil y mortal que posteriormente lleva a la mujer al suicidio. El titulo hace alusión a cómo percibía a su mujer.
Las tres obras retratan muy bien el estilo que toma Dosto en esta etapa, el tercer relato (la sumisa) es increíble y muy extrapolable a la actualidad, aun así, los dos primeros son un poco superficiales, sin embargo, es una lectura ligera y agradable.
Cavilaciones existencialistas de Fyodor Dostoyevsky, me encantan todos los textos que cuestionan al hombre, y en este relato corto tenemos mucho de ello, incluso el autor se pregunta si todo lo vivido no es más que una consciencia universal.
El narrador es a su vez el protagonista de la historia, y al inicio del texto se muestra como un hombre triste, con un vacío espiritual que carece de sentido, eso lo lleva a tomar la dura decisión de acabar con su existencia. Pudo brindar ayuda a la madre de una niña, pero decidido a acabar con todo, simplemente la aparta.
¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es moral y amoral? una serie de preguntas existencialistas que el autor se hace a partir de una especie de sueño o despertar que tiene el protagonista. En un mundo muy lejano, donde todo parece estar en orden y armonía, el protagonista es la manzana podrida que inicia una situación escalonada que termina por corromper a los habitantes de ese mundo.
Un relato corto existencialista, es como una versión resumida del libro La confesión León Tolstói, ya que ambos llegan a la misma conclusión: Para vivir una vida plena, alejada de algo tan dramático como el suicidio, se debe amar, y enseñar a los nuestros, pero más que enseñar, es amar al prójimo.
Es la historia de un hombre miserable que se ha vuelto indiferente con la vida misma. Le es tan indiferente la vida que ya ni se esfuerza en reflexionar sobre ella, ni se esfuerza en pensar siquiera en cosa alguna. Pero el día en que se iba a suicidar se queda dormido, y tiene un sueño en el que observa un mundo sin maldad, en donde todos se aman los unos a los otros, y solo es hasta que el mismo corrompe ese mundo que la sociedad se vuelve malvada.
Desde ese día, para el la vida adquiere un propósito, un sentido, y es que los sueños, al igual que lo que imaginamos, nos reflejan nuestros más profundos deseos, el dentro de sí, quería una sociedad buena, una sociedad en donde unos a otros se amaran, el quería amor.
No es que el fuera indiferente con la vida, el estaba era agotado de la realidad en la que vivía, y ese sueño le mostró la verdad, la verdad por lo menos de lo que había en su corazón. Así que el hombre, al estar disconforme con la realidad en la que estaba se dispuso a cambiarla.
"Si todos lo desearan, las cosas cambiarían al instante". - El sueño de un hombre ridículo - Fyodo Dostoyevsky
A pesar de ser un relato que empieza con un protagonista con pensamientos de angustia y suicido, la historia nos lleva hacia un camino de esperanza en la vida y en los seres humanos.
Vemos un protagonista totalmente desconectado de las personas hasta que, en medio de sus pensamientos, siente el toque de una niña ¿un ángel tal vez? que hace que se replantee sus sentimientos hacia los demás y lo hace sentir que ese sentimiento de desapego tal vez no es tan fuerte en él.
A partir de este hecho y luego de caer en un sueño, irá descubriendo que la vida vale la pena y el amor por su prójimo.
Me ha gustado mucho el relato. Mi concentración no ha estado a tope esta semana y tuve que empezarlo nuevamente luego de estar a la mitad, luego de esto lo encontré bastante interesante.
Este libro es corto pero muy bueno. Es fácil de leer puede ser confuso pero es fácil.
Hay partes que siento que están basadas en el cristianismo o en el propio jesus. La parte en donde habla de la cruz me recordó mucho a Jesus intentando salvar y purificar a la humanidad, librarlos de su pecados y enseñarles que la vida es más simple de lo que parece.
Este libro me dejó por entender que la vida es más fácil de lo que parece, no hay que buscarle 5 colas al gato cuando ya tiene 4. La felicidad, la paz, la pureza, la alegría esta al frente de nosotros, no tenemos que rompernos la mente en buscarla, solo en aceptarla para que entre a nuestra vida.
Amar al prójimo es el primer paso de aceptación propia.
Me gusta como Dostoyevski te hace sentir un vacío existencial, desesperanza, temor y cierto desprecio al género humano, pero al mismo tiempo, te hace sentir que aún existe esperanza en la humanidad. El hombre y la mujer han sido los autores de los actos más viles, humiliantes y crueles de la humanidad, pero al mismo tiempo, la especie humana ha sido creador y creadora de los actos y obras de arte más hermosas que jamás se han visto.
Es difícil que un libro me haga llorar, y mucho menos un cuento pero enserio este creo que es de los mejores cuentos cortos que eh Leído , no esperaba demasiado de el solo lo veia como una preparación para en un futuro cercano leer los hermanos karamasov, pero verdaderamente me sorprendió,dejo una bara muy alta y me dejo con ganas de seguir leyendo a dostoesvsky, como primer impresión fue impresionantemente buena
Es mi primer libro que leo de Dostoievski. Me ha impresionado gratamente cómo se hilan las reflexiones y preocupaciones de los personajes hasta llevarlo a uno como lector a experimentar la caída o el abismo psicológico en que los personajes se hunden. Son tres historias potentes, sin miedo a humillar a los personajes, y con dosis muy inesperadas de humor inteligente. Muy buen inicio para entrar en la literatura de Dostoievski.
Si bien Dostoievsky no es conocido tanto por sus cuentos como por sus novelas, sus relatos incitan a la reflexión sobre la ironía y el humor del ser humano asi como el bien y mal con el estilo único que el tenía para escribir. Sin duda los volvería a leer. Entre sus cuentos más destacados, en mi opinión, son"El sueño de un hombre ridículo","Bobok",Dos suicidios y el campesino Marei.
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Yo también creo que el amor es imposible sin el sufrir.
Las personas a las que más he amado en mi vida son también por las que más he sufrido o por las que más estoy dispuesto a sufrir. El sufrimiento, así como el amor, dependen de nosotros en cierta forma, y no se dan si dichos deseos no salen de nuestra alma.
«¿Existirá sufrimiento en esta nueva Tierra? ¡En nuestra Tierra sólo podemos amar de verdad con sufrimiento y únicamente a través de él! No sabemos amar de otra forma y no conocemos otro amor. Necesito sufrimiento para amar. Deseo, ansío, en este mismísimo momento, besar, cubierto de lágrimas, tan sólo aquella Tierra que he abandonado y no deseo, no acepto la vida en ninguna otra!»
Un hombre ridículo, a punto de suicidarse, tiene un sueño; la verdad y la revelación de la vida se le muestran, experimenta el mundo, su vida real queda en la fantasía y la fantasía se vuelve real. En el mundo de los sueños es donde más se conecta con la realidad y cuando vuelve del sueño, ya no quiere suicidarse más.
"El Conocimiento es superior al sentimiento. La conciencia de la vida es superior a la vida. La ciencia nos dará sabiduría y la sabiduría nos revelará las leyes. El conocimiento de las leyes de la felicidad es superior a la felicidad."