Nació en Buenos Aires en 1964. No es exagerado definirlo como un hombre polifacético, ya que tiene múltiples talentos y oficios. Como doctor en Biología, dirige un laboratorio donde, junto con su equipo, investiga en el área de la cronobiología. Por sus aportes, y en particular por un trabajo sobre el viagra y los hamsters, recibió el curioso (aunque académico) premio Ig Nobel. Es profesor en la Universidad Nacional de Quilmes e investigador principal del Conicet en la Argentina.
Como divulgador de la ciencia, conduce su propio ciclo televisivo, Proyecto G, y colabora como columnista especializado en otros espacios, como la revista dominical del diario argentino La Nación. Dirige además la colección “Ciencia que ladra…” en Siglo XXI Editores Argentina. Desde muy joven, y en paralelo a su carrera académica y científica, se dedicó a escribir. Sus cuentos y poesías aparecieron en diversas revistas y antologías; en 2004, publicó la novela Cosa funesta (Sudamericana). Recibió premios literarios en la Argentina, Chile y Venezuela. La primera versión del libro de cuentos Así en la Tierra fue premiada por el Fondo Nacional de las Artes.
Trabajó además como director de teatro, periodista y músico. Es autor, entre otros libros de ensayo y textos científicos, de Cerebro: últimas noticias, El nuevo cocinero científico: cuando la ciencia se mete en la cocina, Cavernas y palacios: en busca de la conciencia en el cerebro y Sexo, drogas y biología (y un poco de rock and roll). Recibió, entre otros, el premio nacional de ciencias “Bernardo Houssay”, la beca Guggenheim, el premio Konex en comunicación y el premio “Ciudad Capital” del Distrito Federal de México.
3 o 3.5. La idea está buenísima y tiene todo lo didáctico de Golombek. Hay un montón de datos curiosos, pero el problema es que a veces quedan medio sueltos. Es cierto que no está pensado para especialistas ni en cocina ni en biología o química. Pero muchas veces los ejemplos y explicaciones quedan a mitad de camino. Como si hubiese habido un feroz corte para achicar partes, dejando algunos párrafos medio inconclusos. Está bien para una primera mirada, pero al quedar varias cosas en forma medio confusa o sin explicar uno se queda con las ganas.
Bueno, demoré mucho en terminarlo pero hoy en día no soy parámetro de comparación...
Me encantó!! Y me sirvió como repaso de muchos conceptos que tenía estudiados y olvidados en mi disco rígido.
Se nota que los autores saben de lo que escriben, porque han usado una forma muy amena de explicar ciertas cosas que no son fáciles de entender a la primera.
El regalo ideal para aquellos a los que les gusta la cocina y sienten curiosidad sobre distintas reacciones químicas que ocurren al preparar alimentos.!
A tener en cuenta, es un libro muy básico y muy superficial. Ningún tema es explorado a fondo las explicaciones son nivel educación secundaria. Más aún, está lleno de remates bastante pavos, que le restan seriedad a la lectura rozando lo infantil. En resumen puede ser un libro que despierte la curiosidad de jóvenes futuros cocineros. El glosario sintetiza sin chistes malos y la bibliografía es un buen disparador para ahondar en temas que apenas son tocados.
Este Libro no me convenció del todo. Dudé mucho si abandonarlo o no. Es una lectura intermitente. Apenas arrancan a describir un fenómeno, hay un párrafo sobre el tema y eso es todo. Para colmo hay poca relación entre los fenómenos explicados. Con esta metodología abordan muchísimos temas sin abordar ninguno en profundidad.
Las explicaciones de un párrafo quedan cortas. Es un poco decepcionante, me hubiese gustado un libro que abarque menos pero que me haga entender en detalle los fenómenos estudiados. Aún así, hay ciertos fenómenos, recetas y comidas que me interesaron mucho. La sección de los hornos solares está totalmente dedicada a estos y es un ejemplo de cómo me hubiese gustado que se organice el libro.
Lo bueno es que se nota la intención de los autores, que queda resumida en un párrafo de las últimas páginas.
El nuevo cocinero científico pretende usar la cocina como una maravillosa excusa para contar que la ciencia está en todos lados, sobre todo donde menos la esperamos.Y la ciencia -y la cocina- pueden ser fascinantes, divertidas, y hasta hacernos mejores personas. Página 214 de “El Nuevo Cocinero Científico”, 10° edición.
Aprendí nuevos datos curiosos (el libro está casi totalmente dedicado a estos) y voy a intentar rescatar algunos que me acuerdo (quizás por su utilidad o como me sorprendieron, no se).
- La leche es ligeramente ácida, tiene un pH un poco menor a siete - Las diferencias entre el huevo poche, molle y huevo duro, y cómo hacer cada uno de esos. - Qué son las reacciones de Maillard y cómo explican el color y sabor de las tostadas, lo “quemadito” de la carne y el dulce de leche. - Las teteras metálicas no son recomendables. Los pigmentos del té reaccionan con el metal, causando una película sobre el líquido y un sabor ácido.
Por último hay un problema con el libro. Un problema bastante grande en mi opinión. Para ejemplificarlo, extraje las siguientes citas del libro:
“EL ADN de los animales es muy «pequeño»: el de los vegetales y hongos, en cambio puede ser extraído y visto más fácilmente. Para ello, señora, mezcle media taza de levadura (de la que se usa para pan, vio) con 150 ml de agua fría, 1/3 de cdta. de sal y 2 chorros de jugo de limón…”
“… Aparte, batir 3 huevos, añadirles 20 ml de leche, agregar sal y pimienta y unir al repollo (sí señora, estamos cuajando la leche).”
No encontré ninguna parte del libro que esté dirigida a “señores”1. Entonces, ¿Qué nos están diciendo los autores? ¿Qué las “señoras” son las que se encargan de la cocina? ¿O qué las señoras son las ignorantes? Realmente no entiendo. Asumo que refiere a una expresión de uso cotidiano. Por el respeto que le tengo a Diego Golombek, le otorgo el beneficio de la duda.
Para finalizar, me quedo con la cita de Tolkien mencionada en la última página.
“Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, este sería un mundo más feliz.” J.R.R. Tolkien
1 Después me di cuenta que buscando en el ebook estaba viendo una edición anterior. Es posible que en ediciones más nuevas se haga mención de “señores”.
Buena idea pero se queda a medias. Un científico siempre se pregunta el porqué de las cosas o espera leer alguna explicación mínima pero el texto es muy rápido y sencillo, no entra en detalles y el tratamiento en general es muy superficial. También se echan en falta más curiosidades, más datos prácticos, sobre todo en un tema donde ambas cosas no faltan en la literatura o en la historia. En fin una buena idea ejecutada solo a medias...
(3ra. Edición "El nuevo cocinero científico de 2007 aumentada y revisada).
No es un libro de química o para aprender a cocinar. Es más una exploración lúdica con una mezcla de historia, de ciencia y de alimentación donde se aprenden datos curiosos y algunos experimentos para hacer. Yo lo leí de corrido pero perfectamente se puede ir salteando encontrando capítulos que llamen la atención.
Es como los libros de Paenza: a veces puede ser más una sensación de estar obteniendo conocimiento cuando en realidad suele tratarse más de algo recreativo. Igual no deja de ser válido y sirve de punto de partida para derribar miedos (como destaca el título de la colección) y despertar el interés a nuevos temas sobre todo de adolescentes y jóvenes.
Recién en la relectura rápida me di cuenta de que el prólogo es de Ferran Adrià, que es como escribir un libro de fútbol y que te lo prologue Messi. Nada revelador dice, pero le suma varios galardones tener esa recomendación.
Interesante libro. Contiene muchísimos datos interesante que fascinarían a cualquier amante de la ciencia y la cocina. Uno nunca se imagina la cantidad de procesos químicos que se dan al momento de cocinar. Me gustó la organización de lo capítulos (dividido en Desayuno, Entrada, Plato Principal y Postre). Cada tanto cuenta un chiste que si uno es argentino los encontrará divertidos mas si es de otro país puede uno no entenderlos. Es un libro de lectura rápida, aunque de a momentos se vuelve un tanto repetitivo
Interesante, te explica los procesos químicos que sufren los alimentos en la elaboración de alimentos, propiedades químicas de algunos ingredientes o platillos. Y las explicaciones químicas son sencillas y fáciles de entender. Y tiene sus recetas, experimentos y alguna que otra broma por ahí. Y aparte permite conocer algunos guisos, ingredientes, o nombres de Argentina.
Al comienzo me había gustado y al final me termino resultando un libro muy desordenado que salta de un tema a otro sin profundizar mucho, con intentos de chistes, y tal vez porque soy bioquímica y me gustó cursar bromatología lo encontré muy simple pero a la vez me da la sensación que para alguien que no sabe mucho de química y biología tampoco termina siendo muy entendible por la poca profundidad que se le da a cada tema.
Genial.. no hay recetas, pero si muchas curiosidades de la cocina. Las papas no sirven para bajar lo salado a una sopa y remojar el maíz palomero ayudará a cocinar unas palomitas más grandes. Si les gusta la cocina y su lado científico esta de buen humor, seguro lo disfrutarán.
Pequeños secretos de cocina, pequeñísimo humor, pequeños consejos de nutrición. Explica de forma superficial algunos secretos de alimentos de diario consumo pero no profundiza mayor cosa y parece más un compilado de datos "curiosos" que algo mas.
Les recomiendo un librazo que viene desde Argentina, por dos biólogos excepcionales. Más allá del contenido valioso que tiene, está plagado de anécdotas y vivencias desde la antigua Grecia hasta el presente.
Por ejemplo, una de mis favoritas: ¿Sabían que el término “simposio” tan utilizado en las ciencias, viene de los banquetes griegos? De hecho la palabra era symposion, que básicamente significa “beber juntos”. Ahora comprendo por qué en algunas reuniones y congresos varios es tan valorado el alcohol y el cóctel.
Interesante libro. Contiene muchísimos datos interesante que fascinarían a cualquier amante de la ciencia y la cocina. Uno nunca se imagina la cantidad de procesos químicos que se dan al momento de cocinar. Me gustó la organización de lo capítulos (dividido en Desayuno, Entrada, Plato Principal y Postre). Cada tanto cuenta un chiste que si uno es argentino los encontrará divertidos mas si es de otro país puede uno no entenderlos. Es un libro de lectura rápida, aunque de a momentos se vuelve un tanto repetitivo
Fue un absoluto placer leer este libro. Es muy interesante cómo está escrito, te hace enganchar. Aunque algunas cosas sabía, muchas no y eso me sorprendió.
De verdad que si les interesa la ciencia, la cocina o simplemente tienen curiosidad, se los recomiendo mucho.
El contenido está muy bueno, pero para el final del libro me pareció muy desorganizado, y hubiera preferido mas continuidad. No me terminaba de enganchar al 100%.