Un punto de vista moral preside la obra de este autor, siempre preocupado por la condición del hombre en el mundo, al que presenta con un marcado pesimismo, inmerso en una profunda crisis espiritual. A partir de esta visión de la realidad está escrita Muertes de perro, en la que hay además la denuncia de un pueblo sometido a la dictadura, al tiempo que la degradación humana en un mundo sin valores. El fondo del vaso, publicada en Letras Hispánicas es un complemento de Muertes de perro.
Francisco Ayala García-Duarte was a Spanish writer and teacher. Born in Granada, he had his first novel, Tragicomedia de un hombre sin espíritu, published when he was only nineteen. At the start of the Spanish Civil War, Ayala was out of the country. He returned for a brief time, later serving as secretary of the Spanish Republic's legation in Prague. At the end of the civil war he moved, as an exile, to Argentina where he lived between 1939 and 1950. There he taught sociology while continuing to publish works of fiction, literary criticism and sociology, notably a three-volume Tratado de la sociología (1947.) He also lived briefly in Brazil and after 1950 in Puerto Rico, where he taught at the University of Puerto Rico. He later moved to the United States, teaching in various universities, including Bryn Mawr, Princeton, New York University and Brooklyn College. In 1956 he returned to visit Spain for the first time but did not return to live there till 1980. He continued to write essays and fiction on various themes into his old age. Many of his writings deal with the topics of power and abuse of power. In general he did not directly written about the war in Spain, but examines it instead through other periods of history. Some of his works are:
- La cabeza de cordero (1949) - Muerte de perros (1958) - El fondo del vaso (1962) - El regreso (1992) and - El escritor en su siglo (1990)
In 2005, his memoirs were published, titled Recuerdos y olvidos.
Ayala died in November, 2009, in Madrid, when he was 103 years old.
Diktátor, dupla szűrőn keresztül. A szín: egy meg nem nevezett dél-amerikai ország. Az utcákon káosz, mert épp az imént lőtték agyon a Bölcs Vezért, és ugye ha nincs otthon a macska, cincognak az egerek. (Ha pedig a macska konkrétan halott, kifejezetten agresszívak tudnak lenni.) Az elbeszélő szobája mélyén húzza meg magát, miközben azon ügyködik, hogy az események hiteles krónikáját állítsa össze – legfőbb támasza a megboldogult titkárának naplója, ami olyan forrásnak bizonyul, amiért a komplett MTA történész tagozata a saját veséjét is eladná. (Legalábbis az egyik veséjét. Vagy egy másik tagozat összes veséjét.) Ál-dokumentumregény tehát, tipikus „talált kézirat”-szöveg, ami a kettős elbeszélői szereppel játszik – ráadásul minkét elbeszélő nekem legalábbis gyanús, tekintve, hogy vastagon érintettek, ami minimum kétségessé teszi a szavahihetőségüket. Imádom az ilyet, komolyan. Ezt a ravaszul finom játékot a megbízhatatlan E/1-gyel. Tegyük még hozzá, hogy a regény krimiként is működik: az elején van egy gyilkosság (a diktátor lepuffantása), a körülmények nem világosak, de Pinedo, a tolószékhez kötött történész-detektív elkezdi felcsipegetni az információkat, innen-onnan összeszedett papírok közt bogarász, tanúkat hallgat ki, hogy végül, a nagy zárójelenetben kiterítse a lapjait. (Szépirodalomról lévén szó, a lapok kiterítése után azért még történik egy s más.) Sokfenekű bőrönd tehát a szöveg, számos utat kínál, amit bejárhatunk: működik klasszikus diktátorregényként, rendhagyó detektívregényként, no és posztmodern szövegjátékként is. Nagyon okos, nagyon jó. Öröm ilyesmiket találni félreeső könyvtárpolcokon.
(Fun fact: úgy húsz oldallal a vége előtt ránéztem a facebookra és láttam, OJD Kossuth-díjat nyert. Illetve a lótúrót "nyert", a kezébe nyomták. Úgy megszédültem, alig találtam vissza a regénybe. Pedig már majdnem kész volt fejemben az értékelés – de restartolt az agyam a hír hallatán. Tanulság, numero uno: egy regény hajrájában az ember ne nézze a közösségi oldalakat. Dezorientálnak. Tanulság, numero due: a Kossuth-díj mára a kiöregedett örömlányok és örömfiúk szociális hálója lett. Az se rontana a renoméján, ha innentől aktív pornószínészeket jutalmaznának vele. Ők legalább valami értékelhető teljesítménnyel rukkolnak elő.)
Tragicomedia: Según la RAE es una obra dramática con rasgos de tragedia y de comedia. La definición se ajusta perfectamente a esta obra. En muchos momentos el tono es ligero, se presentan situaciones absolutamente ridículas las que viven los protagonistas de no encontrarse en el entorno de un régimen totalitario, que hace buenas y normales situaciones absurdas, atentos:
"Se puso enfrente, y con un movimiento brusco, alzó los dos brazos. El perrito, entonces, tenso, a la expectativa, comenzó a abrir y cerrar la boca nerviosamente. Por fin hizo la señal que el perro aguardaba. Se oyó un ladridito, seguido de otro, y de otro, y de otro a compás de la mano del doctor, que marcaba un ritmo lento, solemne y bien medido, al que sucedió luego una serie de ladridos cortos, vivos, militares: en suma, con asombro me di cuenta, no había duda:aquel perro estaba cantando, si así puede decirse, o estaba ladrándolo, ejecutaba en fin nuestro himno patrio, y la verdad sea dicha, ¡bastante bien!.Algo increíble."
Me gustó también bastante la forma de narrar en primera persona con conocimiento del narrador a través de versiones, documentos e información de terceros. Virando en momentos la historia en función del origen de la información, en momentos es sesgado y en otras ocasiones más claro. Mucho oficio el de F. Ayala.
El final debo decir que es bueno. No resulta una novela aburrida para nada.
Este libro no tiene nada sobre las muertes de perros, pero sí una metáfora sobre nosotros. Impecable vivisección de uno de los tantos regímenes dictatoriales que han proliferado en Hispanoamérica en lo que va de siglo, Muertes de perro preludia los personajes y los elementos de la trama de este admirable díptico que se prolonga en «El fondo del vaso». Esta fábula sobre el ascenso y la caída de un dictador no es un libro sobre la dictadura, sino que constituye uno de los relatos más característicos y vigorosos de Francisco Ayala, en el que nos muestra, con tonos tragicómicos y descarnados, su preocupación por la degradación de la condición humana en una sociedad sumida en una profunda crisis moral. 3.6 estrellas
Creo que me ha costado más acabarme este libro que nada en la vida, encima tocará relectura 😭. No me ha disgustado del todo pero para nada el tipo de libro que necesitaba ahora mismo
Me gusta muy poco hablar mal de los libros porque intento buscar siempre el encanto en cada uno de ellos, pero he de reconocer que menos mal que venía de la lectura de dos grandes novelas como son “Nada” de Laforet y “Niebla” de Unamuno, porque si no realmente esta obra me hubiese hecho entrar en un tremendo bloqueo lector: ¡vaya tremendas dos semanas de lectura más pesadas!
Estoy bastante desilusionada con mi profesora de literatura contemporánea de segunda mitad siglo porque ¡anda que no hay buenas novelas para elegir de esta época!, e incluso buenas novelas ubicadas tan solo en de la década de los 50; ¡cuánto más merecedora me hubiese parecido de leer “La colmena” de Cela (como ejemplo que me viene a la cabeza sin apenas tener que pensarlo mucho)!
¡Aviso spoiler! En “Muertes de perro” no muere ningún perro (o al menos eso creo), quienes morimos somos los estudiantes al leer esta novela. Pdt.: estas últimas son palabras de mi ingeniosa amiga Andrea, que menos mal que hemos estado juntas en la lectura de esta obra y que ha ido mandándome audios explicativos de lo que iba pasando según avanzaban las páginas, porque si tiene que ser por mí… Pdt2.: en realidad creo que sí muere un perro, muere mucha gente en general, y no sé muy bien con qué intención… Pdt3.: a partir del capítulo veinte he ido enterándome de alguna otra cosa, y el libro en su conjunto tampoco está tan mal, es ingenioso; pero ¡nonono!, no me ha gustado.
Orígenes caribeños del perreo o hacia una literatura canina:
“Resulta que en esta historia nuestra, que chorrea sangre por todas partes, sin embargo, tal como voy documentándola, parecería tener reservada a la raza canina una actuación casi constante, con papeles bufos unas veces, y otras dramáticos.
(…) y por fin, hizo con ella la señal que el perro aguardaba. Se oyó un ladridito, seguido de otro, y de otro, y de otro, a compás de la mano del doctor, que marcaba el ritmo; un ritmo lento, solemne y bien medido, al que sucedió luego una serie de ladridos cortos, vivos, militares; en suma, con asombro me di cuenta, no había duda: aquel perro estaba cantando, si así puede decirse, o estaba ladrándole, ejecutaba, en fin, nuestro himno patrio; lo ejecutaba y, la verdad sea dicha: ¡bastante bien!”
Un libro más interesante por su forma que por su contenido. El argumento es el magnicidio de un dictador de una república americana junto con las muerte que le anteceden y las que provoca. Sin embargo Ayala crea un juego de simetrías en la novela, que avanza y retrocede en el tiempo para resaltar aspectos que va dejando inconclusos y resuelve más tarde. La novela está narrada por un recopilador de documentos que los muestra, dejando que los protagonistas hablen en primera persona, y al mismo tiempo les juzga, siendo tanto recopilador como autor. Esto hace que la acción salte continuamente tanto entre los personajes como en el tiempo y en el espacio. Es más un ejercicio estilístico que una novela propiamente dicha.
Este libro me ha dejado perplejo. Parafraseando, diría que "Ni siquiera es malo". Sencillamente, carece de interés. De la trama ya han hablado otros: un narrador con ínfulas de historiador nos cuenta las notas que ha ido recogiendo a partir de textos de diversos orígenes, para contar como mueren un montón de personajes cercanos al poder de una dictadura imaginaria centroamericana. - El narrador es un pesado que no para de comentar todo lo que dice en lugar de contarlo directamente. Es tan insistente que a menudo te recuerda lo artificial del propio dispositivo narrativo. - Pese a que usa documentos supuestamente diferentes, ya sea un diario personal, artículos de periódico, notas diplomáticas o cartas a una cuñada... todo está escrito con el mismo estilo, no se oyen las voces de los distintos personajes ni perspectivas diferentes, todos parecen opinar lo mismo. Además, resulta curioso que para estar ambientado en un país de Centroamérica, el habla no es especialmente centroamericana: todos los personajes hablan un castellano de lo más peninsular. - Los personajes, aparte de morir, no hacen nada interesante. Apenas hay psicología o motivos, no hay arcos narrativos, evolución de los personajes ni nada a lo que agarrarse.
Como no lo entendía, he intentado informarme sobre la razón por la que este libro se considera un clásico, con edición de la RAE y todo. Parece ser que es "una parábola nada complaciente sobre ciertos aspectos de la experiencia social de los seres humanos". 1. ¿No se podría decir lo mismo de la mayoría de obras de ficción? 2. Una cosa es que lo pretenda y otra, que lo consiga. Porque en este caso concreto apenas se ve el trato que tienen los personajes entre sí, la representación de las clases sociales es expeditiva y no se describe ninguna sociedad en especial, ni para bien ni para mal: solo se nos cuenta superficialmente la muerte de gente que nos da igual, puesto que no hay empatía (o sentimiento alguno) hacia ninguno de ellos.
Para concluir con algo positivo, diré que es fácil de leer: no va a ninguna parte, pero por lo menos no utiliza frases extrañas ni vocabulario difícil de entender.
No es el peor libro de la historia pero, francamente, sabiendo que el número de libros que podremos leer en nuestra vida es limitado, yo no le recomendaría a nadie que perdiera el tiempo leyendo esto.
Resumen de la trama de la novela: Un historiador decide escribir sobre los últimos años de gobierno de un dictador autoritario en un país latinoamericano, usando como fuente los diarios de su secretario.
Me ha gustado bastante, aunque he de admitir que cuesta un poco pillarle el sentido. La novela intercala los diarios del secretario con las apreciaciones del historiador; pero una vez coges el tranquillo se desvela una trama sobre la suciedad del poder, donde no es raro que la gente muera como perros. Lo que más me ha gustado de la novela es su tinte de tragedia griega, algo que creo hace distinguir al libro del resto de novelas similares.
Mordaz retrato de la cara más intimista y banal de una dictadura. A través de hechos aparentemente anecdóticos, irónicos, incluso humorísticos permite sentir el horror, asco y miedo al que se ven abocados los países gobernados bajo el absurdo de una dictadura. Escrito con tal rigor y veracidad que llegue a buscar en Wikipedia en que país pasaba la historia, para descubrir, asombrado, que es todo una ficción en un país inventado.
Con lo que me costo empezarlo de primeras y al final debo decir que lo he acabado disfrutando. A partir de la mitad de la novela Ayala mantiene la intriga que hace que quieras llegar a la resolucion final. Muestra muy bien la decadencia del hombre dentro de una sociedad sometida a condiciones extremas; por esto le he dado finalmente 3 estrellas, creo que al final se lo merece.
Ayala, a sociologist who in 2009 died at age 103, saw the best and the worst of Spanish society in his long life. This novel from 1965 is written in the form of a memoir by a witness to the excesses of a totalitarian regime. There is a sardonic knowingness to the narrative--an expectation that people in power will behave badly, and that the worst will rise to the top. An amusing and disquieting novel.
I gave it 4 stars only because I can't give it 3.5 stars. I appreciate the art and the message of Ayala in Muertes de perro and it is an interesting read, but it won't have you glued to the story or the characters. It also isn't something I would ever re-read.