Este libro es un clásico de la literatura infantil colombiana. Es un relato lleno de magia, de inocencia, de aventuras y de buena energía. Nos cuenta la historia de Zoro, un niño perdido en una barca que acompañado de su pájaro tente busca a su familia (tribu). Quedó solo luego del ataque que sufrieron a manos de un grupo de gente con armas de fuego mientras navegaban en búsqueda de un lugar tranquilo para vivir en la selva colombiana.
Zoro tiene una conexión especial con la naturaleza, siente su llamado y le da un valor profundo de hogar a los lugares que visita. En esta historia hay tigres de cristal, águilas de nieve, animales alados que lanzan fuego por su boca y humanos esclavistas que pretenden extraer minerales y objetos preciosos de entre los espacios sagrados de la selva.
Aparte de la fantasía y realidad, es un libro lleno de bonitos simbolismos y de enseñanzas profundas, como las que aprende Zoro de su madre, que piensa que perder la capacidad de reír es de las mayores desgracias de la vida.
En esta historia es la naturaleza la que rescata a nuestros protagonistas, en muestra de que a pesar de estar en una selva, la naturaleza es más justa, benévola y amigable que el mismo humano. A pesar de ese constante mensaje, dicho muchas veces en una prosa poética, también hay personas y pueblos que demuestran que hay esperanza en algunos que han entendido que la justicia y la felicidad son posibles y las metas ulteriores.
Es un relato sobre el poder de la bondad y el triunfo de los buenos sentimientos. Un libro que merece más reconocimiento entre el público infantil.