"Fifa-Mafia" ist die Kriminalgeschichte des weltgrößten Sportverbandes. "Fifa-Mafia" erzählt, wie unter dem Denkmäntelchen, die schönste Nebensache und alle vier Jahre das größte Sportereignis der Welt zu den Menschen zu bringen, sich über die letzten vier Jahrzehnte eine weitgehend korrupte Clique an die Spitze dieses Verbandes gesetzt hat. "Fifa-Mafia" zeichnet die Entstehung des Netzwerkes des aktuellen Fifa-Präsidenten Sepp Blatter nach. "Fifa-Mafia" schildert die Tricks und Durchstechereien, mit denen lukrativste Rechte verschoben, finanzielle Kickbacks ergaunert, eigene Leute bezahlt und/oder in Position gebracht worden sind. "Fifa-Mafia" erzählt von schmutzigen Wahlkämpfen, schmutzigen WM-Vergaben, den hilflosen Sponsoren und der teils manipulativen, teils opportunistischen Politik. Der Weltfußball als ein einziger, gigantischer Interessenskonflikt.
Thomas Kistner, Sportredakteur der "Süddeutschen Zeitung", berichtet seit mehr als zwanzig Jahren über die kriminellen Machenschaften im und um das Milliardenunternehmen Fifa. Sein Buch ist die Summe dieser Recherche. So dicht, so kenntnisreich, so zwingend in der Analyse, ist die dunkle Seite dieses global auf Regierungsebene agierenden Verbandes nie zuvor erzählt worden. Dieses Buch ist ein gedruckter Indizienprozess. Thomas Kistner macht bislang unbekannte Seiten des Weltfußballs und seines Verbandes öffentlich, wie den Verlust des Bälle-Symbols der Fifa, die besondere Vernetzung dieses Verbandes nach Schweizer Vereinsrecht mit Interpol und Security-Firmen und die Entstehung eines neuen global ausgerichteten Sport-Sicherheitsdienstes in Katar. Kistner schildert erstmals die Jagd auf korrupte WM-Bewerber durch gescheiterte Konkurrenten, er berichtet von FBI-Ermittlungen rund um den Fußball und die Wettspielszene, von der Jagd auf eine CD mit sensiblen Bankdaten von hohen Fußballvertretern.
3.75 ⭐️ Parece uma pontuação estranha mas sinto bue que é uma pontuação ideal, porque o livro é mais que 3.5 mas também não chega às 4 estrelas. No geral gostei. Muitas coisas que não sabia sobre polémicas que envolviam o futebol mundial e que fiquei a saber. Houve algumas coisas que não conseguir compreender realmente bem, principalmente quando se fala em números e em valores que envolvem empresas mas na generalidade consegui compreender bastantes coisas. Realmente fiquei chocada com algumas coisas que envolviam a FIFA. Como nunca tinha lido ou visto nada em profundidade sobre isto, nunca me tinha apercebido da real dimensão da corrupção que envolve o maior órgão mundial de gestão do futebol.
El asco va colmando la paciencia del lector a medida que avanza por las páginas de este relato, tan bien investigado como escrito. Pero hay que llegar hasta el final, con la esperanza de que al final brillen la justicia y la verdad, en medio de una gran cantidad de nombres, siglas, maromas fraudulentas y rampante corrupción de la FIFA, una multinacional privada que no rinde cuentas ante nadie (¿el Vaticano deportivo?). Thomas Kistner ha trabajado más de 20 años para recopilar pruebas, atar cabos sueltos y hallar notables coincidencias que desnudan el estilo tiránico que ha gobernado a la FIFA desde los tiempos de Joao Havelange. La presidencia de Joseph Blatter, el sucesor, es tan similar a aquellos autócratas que se sienten sobre la cima del mundo, con el poder para exigir exenciones tributarias y que las leyes de las naciones anfitrionas de eventos futbolísticos se acomoden transitoriamente a sus caprichos, tan parecido a cualquier estructura del crimen organizado. El libro representa un reto para el lector, pues deberá recordar nombres, siglas, federaciones, empresas, gobernantes y demás partícipes de esta red mundial de corrupción que prostituyó el deporte para colmar su voracidad y ambición.
Tremendo. La familia del fútbol funciona como una familia con malos hábitos del sur de Italia. Creo que todo aquel que gusta del fútbol debería tenerlo en cuenta. Lectura obligatoria para periodistas deportivos (o aspirantes a ello).
Con el escalpelo bien afilado y el hígado a punto de estallar, porque “FIFA Mafia” de Thomas Kistner no es un libro que se lea con indiferencia. Es una puñalada en la mesa, un documento que huele a podrido y que deja al lector con la misma sensación que se tiene al descubrir que el portero de tu equipo favorito lleva años marcando goles en propia puerta por encargo.
Kistner, un periodista alemán con más paciencia que un santo, ha pasado veinte años siguiendo el rastro de esta mafia del balón, y el resultado es un ladrillo de quinientas páginas que se lee con la ansiedad de una novela negra, pero con la certeza de que no es ficción. Y es que la realidad, como siempre, supera a la imaginación más retorcida. El libro arranca con una imagen que es puro cine: Blatter, en Johannesburgo 2010, entregando la copa a Casillas, con la sonrisa del mesías y la bufanda de seda cayendo con una blancura “sacerdotal”, como subraya el autor con una ironía que no es casual. Kistner sabe que está retratando a un sumo sacerdote de un culto que ha superado a la Iglesia católica en feligreses y en opacidad financiera, y no deja pasar la oportunidad de recordárnoslo. La pregunta que titula el primer capítulo, “¿Soy una mala persona?”, es el chiste perfecto que Blatter nunca entendió. Claro que no, Sepp, no eres mala persona. Eres el jefe de una organización criminal, que es otra cosa.
El libro, sin embargo, no se queda en el anecdotario del presidente suizo, sino que excava en los cimientos de este imperio de la corrupción y encuentra a su verdadero padrino: Horst Dassler. El creador de Adidas no solo vendió zapatillas; vendió influencias, creó un servicio de inteligencia paralelo (la “CIA del deporte”), compró federaciones enteras y colocó a sus hombres en los puestos clave. Kistner lo describe con una precisión que duele: Dassler fichaba a los directivos deportivos como si fueran jugadores, registraba sus vicios, sus cuentas offshore y sus debilidades, y luego los usaba a su antojo. El resultado fue un deporte mundial que pasó de ser un ideal de entendimiento entre pueblos a un negocio capturado por una pandilla de vividores que se repartían el mundo como si fuera una tarta. Y el alumno aventajado de Dassler, Sepp Blatter, resultó ser el más listo de todos, porque aprendió que no hacía falta vender zapatillas para controlar el cotarro; bastaba con controlar las reglas del juego y la capacidad de firmar cheques en solitario.
Y aquí es donde el libro se vuelve realmente fascinante y repugnante a partes iguales. Kistner nos muestra cómo Blatter, un pueblerino de los Alpes con ínfulas de James Bond, se convirtió en el dictador de la FIFA gracias a una red de sobornos, amenazas y lealtades mafiosas que haría palidecer a Vito Corleone. La elección de 1998, en la que se impuso a Lennart Johansson, es una obra maestra del cinismo: sobres de dinero repartidos en los hoteles, delegados africanos que se olvidan los fajos en las habitaciones, y un Blatter que, ante las acusaciones, responde con el razonamiento de un niño de cinco años: “Mi grupo no estaba en ese hotel”. Como si el dinero se entregara en persona y no a través de una red de testaferros. Pero lo más sorprendente no es la corrupción en sí, sino la impunidad con la que se ejerce. Suiza, con su derecho de asociación laxo y sus privilegios fiscales, ofrece el refugio perfecto para que la FIFA opere al margen de la ley, y Kistner dedica páginas enteras a desmontar el mito de la neutralidad helvética. El país que presume de relojes y bancos limpios se convierte en el paraíso del lavado de dinero deportivo, y los políticos suizos, en lugar de ponerle freno, compiten por atraer a más federaciones a su territorio. La escena en la que el secretario de la FIFA, Marco Villiger, explica a los diputados suizos que la federación es un motor económico porque gasta ocho millones en transporte es de una ridiculez tan sublime que uno no sabe si reír o llorar. Es como si un ladrón justificara su presencia en tu casa diciendo que estimula la economía local comprando candados.
Pero el corazón del libro, lo que lo convierte en una obra imprescindible, es la disección de la ISL, la agencia de márketing que se convirtió en la bolsa de sobornos de la FIFA. Entre 1989 y 2001, la ISL pagó más de 142 millones de francos suizos en comisiones ilegales, y Kistner documenta cómo la FIFA, en lugar de colaborar con la justicia, pagó indemnizaciones millonarias para que los nombres de los sobornados nunca salieran a la luz. El juez instructor Thomas Hildbrand pasó años investigando, pero la FIFA se encargó de que el caso se archivara bajo el artículo 53 del código penal suizo, que permite el sobreseimiento si el acusado reconoce su culpa y paga una compensación. Es decir, la FIFA admitió su responsabilidad en el fraude, pagó cinco millones y medio de francos para zanjar el asunto, y luego declaró triunfalmente que “el presidente ha sido absuelto de toda culpa”. Una pirueta dialéctica que hubiera hecho palidecer a cualquier abogado de la mafia siciliana. Kistner no se anda con rodeos: califica esta maniobra como un “contrato de encubrimiento” y demuestra que Blatter, que en los expedientes judiciales aparece como P1, el que sabía y no hizo nada, es el responsable último de que la FIFA acabara en el banquillo de los acusados. Y, sin embargo, Blatter sigue sonriendo, sigue cobrando su sueldo millonario y sigue repartiendo discursos sobre el “espíritu del fútbol”.
El libro también tiene capítulos dedicados a las adjudicaciones de los Mundiales de 2018 y 2022, que son una obra maestra de la hipocresía. Kistner muestra cómo Catar se impuso en un proceso plagado de irregularidades, y cómo la FIFA, en lugar de investigar, contrató a detectives privados para desacreditar a los testigos. La figura de Michel Platini, el pupilo de Blatter que se convirtió en su adversario, es analizada con una mezcla de desprecio y compasión. El francés votó por Catar después de cenar con Sarkozy y el emir en el Elíseo, y luego su hijo fue contratado por el fondo soberano de Catar. ¿Casualidad? Claro que no. En el mundo de la FIFA, las casualidades no existen; existen los favores y las cuentas pendientes. Kistner también destaca el papel de Qatar como nuevo centro de poder deportivo, con su Centro Internacional de Seguridad Deportiva (ICSS), dirigido por exagentes del FBI y de Scotland Yard, que financia la seguridad de los eventos mientras el emirato se prepara para ser juez y parte en su propio Mundial. Es el sueño de cualquier dictador: controlar la seguridad de tu propio evento mientras sigues siendo el dueño del negocio.
La farsa de las reformas es otro de los grandes momentos de humor negro del libro. Tras el escándalo de las adjudicaciones, Blatter creó una Comisión Independiente de Gobernabilidad (IGC) y puso al frente a Mark Pieth, un reconocido experto anticorrupción que había participado en el esclarecimiento del caso Petróleo por Alimentos. Pero Pieth, que se presentó como el salvador del fútbol, aceptó unas condiciones que imposibilitaban cualquier cambio real: no se investigaría el pasado, y la comisión estaría financiada por la propia FIFA. Kistner narra con una ironía corrosiva cómo Pieth, en sus entrevistas, justifica la falta de transparencia de Blatter con argumentos paternalistas, y cómo la IGC es ignorada una y otra vez por el comité ejecutivo. La renuncia de Alexandra Wrage, la única miembro que trabajó gratis, es la constatación del fracaso: la FIFA sigue siendo una sociedad cerrada que rechaza cualquier control externo. El autor cita las palabras de Wrage: “La IGC nunca tuvo los medios para impulsar cambios. La única institución que puede reclamar mayor transparencia es el gobierno suizo”. Pero el gobierno suizo, como hemos visto, no tiene interés en tocar el nido de las federaciones deportivas.
El libro también aborda el papel de los patrocinadores, esos cómplices silenciosos que financian la corrupción con su silencio. Kistner cita al vicepresidente de Emirates Airlines, que admitió que los pasajeros estaban preguntando por qué apoyaban a una organización corrupta, pero la empresa siguió renovando su contrato. El razonamiento del mercado es tambien la de la mafia: el que no obedece, el que cuestiona el sistema, es reemplazado por otro que está dispuesto a callar. Y así, Coca-Cola sonríe, Adidas aplaude y Visa firma los cheques, mientras el fútbol se pudre desde dentro.
El desenlace del libro, con las detenciones de 2015 en Zúrich, es quizás el único momento de justicia poética. El FBI, que había estado investigando durante años, irrumpió en el hotel Baur au Lac y se llevó a siete directivos de la FIFA, entre ellos dos vicepresidentes. Kistner reconstruye aquella madrugada con la tensión de una novela negra, describiendo cómo los detenidos salieron por la puerta trasera cubiertos con sábanas, para ser extraditados a Estados Unidos. La confesión de Chuck Blazer, el directivo de la Concacaf que se convirtió en testigo arrepentido, es la prueba definitiva de que la FIFA era una organización RICO, es decir, una organización criminal dedicada al chantaje y la extorsión. Blazer confesó que él mismo había recibido sobornos por las adjudicaciones de los Mundiales de 1998 y 2010, y que el dinero de Sudáfrica se había desviado a las cuentas de Jack Warner. La dimisión de Blatter, cuatro días después de ser reelegido, es presentada no como un gesto de responsabilidad, sino como una maniobra para controlar su salida y proteger su legado.
Pero el libro no cierra con un triunfo de la justicia. La conclusión es amarga: la FIFA sigue teniendo reservas de 1.400 millones de dólares, suficientes para pagar abogados y estrategas de imagen durante décadas. Kistner advierte que la federación puede seguir invirtiendo en muros de contención, y que muchas instituciones, desde el COI hasta las grandes empresas, están conectadas al “suero del dinero”. La cita final de Blatter “No me destruyáis” resuena como una amenaza y una súplica al mismo tiempo. Es la frase de un hombre que sabe que su obra no es solo el saqueo del fútbol, sino la creación de un sistema que ha corrompido a políticos, patrocinadores, periodistas y aficionados.
En definitiva, yo recomiendo “FIFA Mafia” es un libro que debería ser de lectura obligatoria para cualquier aficionado al fútbol, pero también para cualquier ciudadano que quiera entender cómo funciona el poder en el siglo XXI. Kistner no solo ha escrito una crónica periodística; ha escrito una denuncia, un testimonio y, en cierto modo, un acto de resistencia. Porque, como él mismo dice, la verdadera libertad adquiere un rostro cuando las personas se atreven a emprender algo que no deberían hacer, y sin embargo lo llevan a cabo con la esperanza de que algo ocurra. Y este libro es una prueba de que, a veces, la esperanza no es más que la decisión de no callarse.
Estoy consciente de que la corrupción existe en todos los medios y lugares del mundo. Tal vez siempre cerré los ojos a la corrupción en el futbol, en el fondo por no arruinar un deporte que siempre me ha gustado. El autor hizo una investigación exhaustiva para escribir este libro. Se enfocó principalmente en las épocas de Havelange y de Blatter y encontró un estiercolero. Descubrió soborno, compra de votos, compra de árbitros, cancelación de contratos, falsificación de documentos, recontrataciones después de acusaciones de corrupción, creación de compañías fantasma para lavado de dinero, nepotismo, reventa ilegal de boletos, compra de sedes, venta de información confidencial, espionaje, entre otros delitos. Más fácil sería encontrar un delito en el que no estuvieran involucrados. Después de haber vivido carreras sobresalientes como deportistas, Platini y Beckembauer se convirtieron en parte de esta farsa. Hay tanta información en este libro que llegó un momento en que me sentí perdida entre tantas cifras y nombres. En fin, ahora me siento como cuando descubrí que Santa Claus no existe.
eine chronlogische auflistung der geschehnisse rund um die FIFA und wie sie geführt wird, von havelange hinzu blatter und der doppelwm-vergabe 2018/2022. klar dokumentiert, teilweise wird es etwas unübersichtlich, aber das liegt eher an der versponnenheit der Geschäfte mit Firmen, Banken usw. ein gut geschriebenes Buch, das einem kopfschüttelnd und desillusioniert zurücklässt.
In einem Ruck als Hörbuch durchgehört. Blatter und seine Mafia-Familie. Seit Footballleaks eigentlich nichts überraschendes. Immer mehr Geld durch Korruption für die Bonzen. Nach außen hin erschüttert, aber auch skrupellos. Der Verein FIFA darf in der Schweiz alles. Und aus dem Teufelskreis kommt keiner mehr raus. Gut recherchiert und gut beschrieben, gerade auch durch Wiederholungen, um es wenigstens etwas zu durchschauen. Frustrierend. Das Buch ist etwas älter, aber durch die unsägliche Katar-WM, deren Entscheidung im Buch thematisiert wird, brandaktuell.
La historia criminal de la organización deportiva más grande del mundo. Este es el contundente subtítulo del libro del periodista alemán Thomas Kistner, que bucea a través de una investigación en las miserias y en la corrupción de la FIFA. Aporta materiales que eran inéditos antes de que estallara todo el escándalo que implica a Blatter y sus amigos.
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FIFA - organizacja promująca wartości w piłcenorznej, far play... a może organizacja gdzie nie ma kontroli nad finansami, umowami, gdzie szef jest ponad prawem a organy podatkowe i sądowe nie są zainteresowane pomocą w rozwikłaniu afer. Czy może nas coś jeszcze zadziwić... poczytajcie...
Ein Buch von dem man sich wünscht es wäre Fiktion. Thomas Kistner zeichnet eine Chronik der Fifa die durchzogen ist von unlauteren Geschäften, Vetternwirtschaft und Bestechungen. Trotz zahlreicher Gerichtsverfahren, Untersuchungsausschüssen und öffentlichen Anklagen schafft es die Fifa immer wieder den Status Quo zu wahren, mit Unterstützung von u.a. der Schweizer Justiz und Fußballfunktionäre aus aller Welt. Wer einen Blick auf die Schattenseiten des weltweiten Fußballgeschäfts werfen will muss dieses Buch lesen.
Everyone already knows that Football is surrounded by lobbies and corruption but this book brilliantly explains how everything is done to accomplish what people inside FIFA/UEFA want. This book makes me doubt if there's anything legal thing done inside their headquarters. With the money they make from World Cups and European finals they are able to buy anyone they want.
I recommend this book to anyone who enjoys football.
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Es ist ein Skandal. Die FIFA gehört abgeschafft. Nach der Lektüre dieses Buches sehe ich keine Möglichkeit diesen Laden zu reformieren. Nordkorea wird demokratischer geleitet. Dank Herrn Blatter und seiner Entourage hat man jedes Mal immer weniger Lust auf die WM.
Ein erschütterndes Buch über die dunklen Geschäfte mit dem Fußball, detailreich und fundiert, strukturiert und stringent, packend geschrieben und wahrscheinlich ein Fußball-Buch mit Langzeitwirkung, die zweite Auflage ergänzt und aktualisiert, ein Must read
Este libro es el resultado de una investigación periodística sin igual. A pesar de que todas las personas sabemos que la FIFA es una institución podrida y corrupta; Kistner logra que no podamos soltar el libro. Como gran aficionada al fútbol, sólo me queda decir que este libro es imperdible.