Pedro Balbuena es un joven peruano residente en París con el propósito de convertirse en escritor, con una gran adicción al alcohol y un compañero poco convencional, Malatesta, un perro de bronce y con quien Pedro entabla largas conversaciones. Pedro no puede mantener por mucho tiempo una relación sentimental estable con ninguna mujer, pues vive estancado por su amor ideal con Sophie, hecho que termina por desesperar a sus compañeras sentimentales(Virginia y Beatrice, entre las mas resaltantes), las que terminan abandonándolo. A medida que el lector avanza en la lectura, se dará cuenta que Sophie no es más que una ficción creada por Pedro Balbuena, a raíz de una fotografía que encontró en la calle durante su adolescencia.
Nacido dentro de una prominente familia de banqueros, sus padres fueron Francisco Bryce Arróspide y Elena Echenique Basombrío de Bryce. Su tatarabuelo, José Rufino Echenique, fue presidente del Perú en 1851, y su familia está relacionada con la francesa Flora Tristán y con el barón Clemens Althaus de Hesse.
Bryce Echenique, educado en el seno de la oligarquía limeña, cursó sus estudios primarios, en el Inmaculado Corazón, y secundarios, en el Santa María Marianistas y, luego, tras un incidente en este colegio por el que hubo de ser hospitalizado, ingresó al San Pablo, un internado británico en Lima. En 1957, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se licenció en Derecho, obteniendo el título de Doctor en Letras en (1977). Fue profesor durante algún tiempo en el Colegio San Andrés (ex Anglo-Peruano) donde enseñó Castellano y Literatura.
Después de Julius, Tantas veces Pedro parece un experimento de madurez y búsqueda de estilo. Bryce se arriesga con un personaje que carga más neurosis que encanto, y que conversa con un perro de bronce mientras bebe su camino por el París de los desarraigados. Hay algo de ternura en Pedro Balbuena, sí, pero también una desesperante fragilidad que, con el tiempo, se vuelve empalagosa.
Lo que más me interesó no fue Pedro, sino los personajes que lo orbitan. Las mujeres, sobre todo —Virginia, Beatrice— están mejor delineadas, más vivas, más humanas que el propio Pedro. Y cuando se revela el origen de Sophie, esa figura amorosa y ausente que Pedro idealiza hasta lo patológico, uno entiende un poco más su caída… aunque no necesariamente lo perdona.
El estilo ya tiene la huella de Bryce: la oralidad cuidada, los cambios de tono, el ritmo zigzagueante de quien quiere contar y al mismo tiempo confesar. Pero a diferencia de otros libros suyos, este no fluye del todo. Hay saltos temporales algo torpes, desbordes sentimentales, y un protagonista que no siempre justifica el espacio que ocupa.
Releído con los años, Tantas veces Pedro me parece más valiente que logrado. Se siente como un paso de transición, un intento por afinar la voz narrativa que Bryce luego dominaría. No es el libro que más recomendaría suyo, pero sí uno que permite mirar de cerca sus búsquedas como narrador.
Pedro, Petrus, Virginia, Sophie "la espía", Claudine, Sophie "la reina", Beatrice, Sophie "la hija del papá"... Tantas veces Sophie quien al final resultó ser una hija de la gran pu**, quien convirtió la pena, la nostagia y el amor de nuestro querido Petrus en algo estúpido y hasta sin valor. Claro, porque él amor es así, porque el amor tiene que ser así. No, Bryce. Igual, me jodiste el corazón otra vez. Como en un mundo para Julius, ya no podré olvidarme de Amore Mio, el doctor Chumpitaz o de Malatesta... Quien quiera conocerlos, bébanse enterito este libro... A tu salud, Petrus Primero.
definitavamente una de las mejores obras de autor Peruano. refleja magnificamente a la sociedad machista de sud-america, de una manera simpatica y nos entrega a un hombre muy comun, con una manera muy distinta de amar.
Me quedo con algunas partes del libro porque en otras Pedro puede volverse insufrible con su eterna borrachera y el dinero de su madre. La mente del escritor que se rebela irreverente y acumula figuras femeninas. Su infelicidad a veces enternece y esa ternura puede acompañarnos al final.
Cada una de las mujeres en esta novela corresponde a una de las mujeres que Bryce amó en sus largos años en Europa. Hasta Sophie, Sylvie Lafaye de Micheaux, una mujer de sangre azul perteneciente a la nobleza belga.
Las únicas exageraciones son en la importancia que las relaciones tuvieron para ellas. Claude (Claudine) en realidad sólo se arrimó al joven peruano por el dinero. Virginia tuvo un amor veraniego con él pero nada serio.
Alguien ha escrito que es la historia de un "monse." Y no están del todo errados: Pedro Balbuena es un tonto, que cree en el amor a toda costa. Si uno lee sus anti-memorias, uno puede darse cuenta que "Tantas Veces Pedro" es un relato de la vida de Bryce desde que llegó a Europa en 1965, con 26 años, un diploma inservible de abogado en Perú, y dos años desperdiciados tratando de trabajar como uno; hasta el periodo de su depresión después de su separación de su primera esposa, Maggie (Inés en "La Vida Exagerada de Martín Romaña"), cuando escribió los cuentos hijos de tal depresión en "La Felicidad, Ja Ja" (1974).
Para mi, que también soy "monse," es una obra espectacular, que narra increíblemente bien lo desubicado que se siente un joven en el extranjero, lejos de todo lo que conoce. Como Bryce, dejé el Perú muy joven (22 recién cumplidos) y por casi 40 años he vivido en muchas diversas partes del mundo. Como él, eventualmente descubrí que el pertenecer a un lugar solo se logra a través de los amigos y al amor romántico.
Uno no es tonto porque uno quiere serlo, sino porque no hay alternativas. Si no crees en el amor, entonces nunca pertenecerás en ningún lado. Es triste estar lejos y solo. La única esperanza, cuando vives en ciudades donde no hay otra gente de tu tierra, es que alguien te quiera. Y tú quieres creer en ello, contra toda evidencia, porque es mejor ser un tonto que una persona sin ilusiones.
Pedro Balbuena es autobiográfico hasta el final: a Bryce le pegaron por andar con la chica sangre azul. A Pedro, lo mataron. Y al final descubrimos que en el fondo, el autor sabe que el amor ideal es el amor imposible: la foto de la modelo no le traicionará nunca, como lo hizo Teresa (Tere de "No Me Esperen en Abril").
Bryce al final regresó al Perú. Como miembro de la clase alta de allá, no le espera el infierno de la discriminación y la pobreza. Yo jamás regresaré, y ahora que me aproximo a los últimos años de mi vida sólo puedo decir que entiendo muy bien esta obra, viviendo en un pueblito nórdico donde nadie me conoce.
Pedro Balbuena es un aspirante a escritor en París, quien tiene como compañero de conversaciones a una estatua de bronce en forma de perro (Malatesta). La novela pone de manifiesto la dificultad de Pedro para mantener relaciones sentimentales (Virginia, Beatrice, Claudine) debido a su obsesión con Sophie, mujer idealizada que existe solo en su mente.
Me sacó de mi lectura habitual. Creo que al final no entendí un carajo, pero terminé con buen sabor de boca. Tres estrellas por el cambio de narrador constante, por el ingenio y por las ganas de probar algo nuevo.
Me ha gustado mucho más que Un mundo para Julius o No me esperen en abril, tiene más humor y aunque cuesta entrarle al ritmo, Pedro y hasta Malatesta son personajes entrañables. La parte del condón, jajaja, ¡memorable!
Tenía buenas expectativas sobre este libro,pero página a página estas se fueron diluyendo de tal manera que tuve que dejarlo a la tercera parte. No sé si darle otra chance. Que me disculpen los los fans/lectores de Bryce, pero en lo personal no creo que toque un libro suyo en mucho tiempo.
No es el mejor libro de Bryce, aunque mantiene un nivel aceptable: aun más disperso de lo habitual y con un personaje más oscuro, depresivo y hasta destructivo.