El último emperador azteca, Moctezuma II, dicta sus recuerdos a Orteguilla, el paje de Hernán Cortés –que más tarde morirá en la retirada conocida por el nombre de «Noche triste»–, evocando su vida antes de la llegada de los españoles y describiendo los hechos que le condujeron a su decisión de convertirse al cristianismo. Esta es, pues, la historia de la conquista de México en la voz del primero de sus protagonistas indígenas, cuya mentalidad, magníficamente reconstruida por el autor, retrata de un modo apasionante y vivísimo la época y las situaciones que hicieron posible uno de los episodios más extraordinarios de la historia universal.
Es para terminar con una rabia contra los españoles conquistadores y orgulloso de ser mexica. Buen panorama primigenio de la personalidad de los mexicanos, y si uno es mexicano, se reconoce de inmediato. No aporta datos históricos importantes o interesantes, es más bien para que uno arme en su cabeza un bosquejo de cómo eran y qué pensaban Hernán Cortés, Moctezuma y Malinali.
(4.5) - la única razón por la cuál no le doy sus cinco estrellas es que no queda muy clara la documentación del libro. Queda claro que se basó en el Códice Moctezuma pero no muestra fuentes bibliográficas o incluso la cantidad de ficción dentro del mismo
Lectura trepidante que nos permite acercanos a la cultura mexica y al proceso de conquista de México. Hugh Thomas, en general, realiza un gran trabajo de reconstrucción histórica a través de un ficticio Moctezuma consiguiendo hacer un recorrido por los años previos a la conquista y durante la misma, intentando meterse en la mente del emperador mexica. A pesar de que tiene un gran éxito en su cometido por coherencia y documentación (recordemos que es autor de La conquista de México (1994)), en algunos momentos abusa de prejuicios, presentismos y aportaciones más propias de la mirada de un historiador del siglo XX que de un emperador mexica del XVI. Con todo, una fácil y entretenida lectura que ha conseguido que me interese más por este proceso histórico, el choque cultural producido, la complejidad de la conquista castellana y el sino de dicho emperador.
Llegué a este libro tratando de entender la postura de Moctezuma ante la llegada de los españoles. Por qué no hizo más? Por qué no se mostró firme y autoritario ante ellos? Por qué no llamó a su pueblo a tomar las armas?. Este libro contestó, en parte, mis preguntas. Moctezuma era un apasionado del conocimiento, de los avances tecnológicos, de los descubrimientos. Quería aprender lo que pudiera de los recién llegados; de sus armas, de sus costumbres, de su lejano país, de su religión. Él quería seguir aprendiendo y, a mi personal forma de ser, se dejó llevar por esta necesidad de saber y fue burlado por sus huéspedes que terminaron por hacerlo prisionero en su propio palacio y finalmente destruyeron su amada Tenochtitlán. Inocencia? Exceso de confianza? Un gran libro que me deja más preguntas y mayor deseo de seguir en esta búsqueda de saber sobre esta parte de la historia de nuestro país tan poco difundida. Gran libro!
Muy entretenido, narrando como fue la vida y caida del imperio azteca pero visto desde la perspectiva de su paje, te mete al mundo azteca, recomendable.
Para comprobar la veracidad de la fuente que usó el autor Thomas, ¿existen referencias de cómo utilizó la información? Me parece trivial, la forma en que se expresa el Tlahtoani Motecuzuma Xocoyotzin, quien a través del joven, Orteguilla, quizá de 16 años, o menos, utiliza un lenguaje demasiado simple para la envergadura de los acontecimientos y hechos que describe el Tlahtoani, sobre todo en lo referente a los sacrificios humanos. No olvidemos que Motecuzuma fue sacerdote principal del templo de Huitzilopochtli, y conocía a la perfección la cosmogonía religiosa de su pueblo y más aun los conceptos de la Toltequidad, que son de una delicada sutileza filosófica, comparable con las visiones de otros pueblos y culturas como los mesopotamios y europeos. Me parece que el lenguaje de Orteguilla, es tendencioso, en este respecto, para justificar la imposición de la fe cristiana y hacer ver las creencias mesoamericanas como algo del diablo. Me gustaría por ello, verificar las fuentes y el sentir del autor al respecto. gracias.
Leer “Yo, Moctezuma. Emperador de los aztecas” escrito por el historiador inglés Hugh Thomas después de haber disfrutado “La visión de los vencidos” de Miguel León Portilla exhibe cuán difícil es la labor del historiador. De Thomas se dice que es un buen narrador y celoso custodio de sus fichas de trabajo, aunque también se le califica de sufrir una “Cortesmanía” y apabullante admiración por el conquistador español. Y la historia que novela Thomas sobre los últimos años de Moctezuma Xocoyotzin da muestra de ello: es un fascinante relato novelado en voz del emperador mexica acerca de su relación con Cortés y su asedio al gran imperio ubicado en Tenochtitlan contado a partir del ‘Códice Moctezuma’. Muchos datos y enfoque revelan en este libro la simpatía de Thomas por los españoles.
Originalmente, este libro me tardó en atrapar como lo hizo ya con la interacción entre Cortés (Malinche) y Moctezuma. Sé que viene del Códice Moctezuma pero me hubiera gustado más bibliografía al respecto. Hace un buen trabajo explicando lo que pasaba por la cabeza de Moctezuma, sus reflexiones, la vida diaria en la antigua Tenochtitlán. En este punto, el autor logra evocar mucha belleza en costumbres, en los diálogos y no me queda más que, tomando este libro como partida, adecuar que la conquista sucedió primeramente con la fé, con el cristianismo aplastando al panteón Mexica. Me gustó que se dio el papel que corresponde a Malinali, aunque se habla de ella pestes en la normalidad histórica que tenemos.
Uno realmente se siente escuchando las palabras del mismo Moctezuma durante todo el libro, aunque sea a través de la traducción de un adolescente que no sea totalmente capaz de traducir el seguro mucho más complejo y rico lenguaje que el huei tlatoani hubiera utilizado. También es verdad que la traducción (por parte de Orteguilla, ya no de Thomas) pueda ser algo tendenciosa en algunos momentos del relato, en especial el final en el que se deja entrever que Moctezuma (recordemos, antiguo sacerdote supremo) decide, a su manera, abrazar la fe cristiana
Sin embargo me di cuenta de que todos han de morir. Hasta los señores jaguar y los señores águila tienen que irse; hasta las plumas de quetzal se consumen: palabras de un antiguo cantar que revoloteaba en mi mente. Es complicado el mundo, pensé; es un lugar en el que se llora, un lugar en que el dolor es normal
Siempre me ha llamado la atención la actitud asumida por Moctezuma ante los españoles. Pensé que encontraría respuestas en esta biografía novelada pero solo me hizo pasar un buen tiempo leyéndola. las interrogantes continúan.