Este volumen reúne sesenta cuentos de Chéjov cuidadosamente seleccionados y traducidos por Víctor Gallego con la intención de que el lector español disponga de una antología extensa y representativa de la narrativa breve del gran escritor ruso. Prescindiendo de las novelas cortas, ofrece una panorámica amplia -y en muchas ocasiones inédita en nuestra lengua- del cuento chejoviano, desde las implacables piezas humorísticas de sus primeros años hasta las complejas composiciones de su última época, en un arco cronológico que abarca de 1883 a 1902.
Chéjov buscaba transmitir, reproducir la fluidez acaso sin rumbo de la vida, no solo pintando estados de ánimo, sino siendo capaz de crearlos en el lector. Tal vez sea este el secreto que desde el principio ambicionaron sus contemporáneos y luego sus seguidores, de Katharine Mansfield a Raymond Carver, y la razón de la vigencia de su estilo, aún hoy emulado.
Dramas, such as The Seagull (1896, revised 1898), and including "A Dreary Story" (1889) of Russian writer Anton Pavlovich Chekhov, also Chekov, concern the inability of humans to communicate.
Born (Антон Павлович Чехов) in the small southern seaport of Taganrog, the son of a grocer. His grandfather, a serf, bought his own freedom and that of his three sons in 1841. He also taught to read. A cloth merchant fathered Yevgenia Morozova, his mother.
"When I think back on my childhood," Chekhov recalled, "it all seems quite gloomy to me." Tyranny of his father, religious fanaticism, and long nights in the store, open from five in the morning till midnight, shadowed his early years. He attended a school for Greek boys in Taganrog from 1867 to 1868 and then Taganrog grammar school. Bankruptcy of his father compelled the family to move to Moscow. At the age of 16 years in 1876, independent Chekhov for some time alone in his native town supported through private tutoring.
In 1879, Chekhov left grammar school and entered the university medical school at Moscow. In the school, he began to publish hundreds of short comics to support his mother, sisters and brothers. Nicholas Leikin published him at this period and owned Oskolki (splinters), the journal of Saint Petersburg. His subjected silly social situations, marital problems, and farcical encounters among husbands, wives, mistresses, and lust; even after his marriage, Chekhov, the shy author, knew not much of whims of young women.
Nenunzhaya pobeda, first novel of Chekhov, set in 1882 in Hungary, parodied the novels of the popular Mór Jókai. People also mocked ideological optimism of Jókai as a politician.
Chekhov graduated in 1884 and practiced medicine. He worked from 1885 in Peterburskaia gazeta.
In 1886, Chekhov met H.S. Suvorin, who invited him, a regular contributor, to work for Novoe vremya, the daily paper of Saint Petersburg. He gained a wide fame before 1886. He authored The Shooting Party, his second full-length novel, later translated into English. Agatha Christie used its characters and atmosphere in later her mystery novel The Murder of Roger Ackroyd. First book of Chekhov in 1886 succeeded, and he gradually committed full time. The refusal of the author to join the ranks of social critics arose the wrath of liberal and radical intelligentsia, who criticized him for dealing with serious social and moral questions but avoiding giving answers. Such leaders as Leo Tolstoy and Nikolai Leskov, however, defended him. "I'm not a liberal, or a conservative, or a gradualist, or a monk, or an indifferentist. I should like to be a free artist and that's all..." Chekhov said in 1888.
The failure of The Wood Demon, play in 1889, and problems with novel made Chekhov to withdraw from literature for a period. In 1890, he traveled across Siberia to Sakhalin, remote prison island. He conducted a detailed census of ten thousand convicts and settlers, condemned to live on that harsh island. Chekhov expected to use the results of his research for his doctoral dissertation. Hard conditions on the island probably also weakened his own physical condition. From this journey came his famous travel book.
Chekhov practiced medicine until 1892. During these years, Chechov developed his concept of the dispassionate, non-judgmental author. He outlined his program in a letter to his brother Aleksandr: "1. Absence of lengthy verbiage of political-social-economic nature; 2. total objectivity; 3. truthful descriptions of persons and objects; 4. extreme brevity; 5. audacity and originality; flee the stereotype; 6. compassion." Because he objected that the paper conducted against [a:Alfred Dreyfu
Y lo logré. La última vez que teriné una de mis lecturas rusas de temporada a estas horas de la noche (son la 1) fue con Los hermanos Karamazov la madrugada del 2 de febrero del 2019 (sip, tardé bastante), y ahora que lo pienso, esa madrugada marcó el inicio del fin de una etapa de mi vida. Y ahora, esta vez con Chéjov se cierra el año.
Quitando algunos momentos en que las preocupaciones y divagaciones dentro de mi cabeza me distraía, en realidad disfruté bastante este libro. Noté muchísimo el contraste con los personajes de los otros dos autores rusos que más he leído, Tolstoi y Dostoyevski, él primero con esta monumentalidad que va mucho sobre las clases aristócratas rusas y el 2o con sus personajes profundamente decadentes y de una intensidad abrumadora. En contraste, los personajes de Chéjov son súmante comunes y corrientes, grises, un elemento de la multitud que va caminando por la vida. También sus historias lo son, frustradas, anti climáticas. Todo como la vida misma es. Y en eso radica lo magnífico que es Chéjov, pues en esa sutilidad aburrida de la vida, expone la profundidad de la vida misma.
En buena parte de ls cuentos, es constante el tono de arrepentimiento ante las deieones que no se tomaron, las oportunidades que se dejaron ir, los no fue. Me recuerda esto al poema de Cavafis, “Che fece… il gran rifuto”: los no pesan para toda la vida. Y su peso es como un goteo que se acumula y de vez en cuando una gesto, algún pequeño recuerdo, muestran cuán profunda es la consecuencia o las consecuencias. Y esto se nota en especial en las historias de amor: Chéjov tenía una fijación con los casi-algo por ser el molde trágico idóneo, sin una exuberancia a lo Romeo y Julieta, sino en un pequeña decisión o su falta de, son un abismo.
No pondría tanto cuentos favoritos, es más fácil decir cuales me gustaron un poco menos. Pero algunos los mencioné en las actualizaciones. El de “Volodia” me impresionó mucho por plasmar a un proto incel y prefigurar La tumba de José Agustín. “Campesinas” tiene un tono curiosamente crítico de las relaciones de género. “De mal humor” desnuda la banalidad de los ciclos de violencia. “Tristeza” es una pintura bellísima. “Vecinos” relata de una forma magistral cómo pueden crearse odios tenernos de la nada. “Del amor” tiene una de las descripciones más hermosas del estar enamorado: “Su mirada, la mano elegante que me tendía, su vestido de andar por casa, su peinado, su voz y sus pasos siempre me producían la impresión de que algo nuevo, extraordinario e importante estaba pasando en mi vida”. Y, por supuesto, “La dama y el perrito” cuya oración final es una obra de arte (y es el final de Spiderman 2).
Cierro con esto el año. Un año muy movido, y muy emocional. Veremos qué viene el siguiente.
En la barbería Las ostras Tristeza La corista Por casualidad Vérochka Volodia Relato de la señorita N.N El zapatero y el diablo El beso La apuesta La princesa La cigarra Ariadna La dama del perrito
Esta serie de 61 cuentos constituye una lectura muy agradable y satisfactoria. De corte costumbrista, estas historias tienen lugar en el campo, en haciendas y poblaciones rurales. El ritmo de la acción es por naturaleza pausado, y los personajes son gentes simples, amables, sensibles y bien comportadas. Al contrario de Dostoyevski, en la obra narrativa de Chéjov no hay asesinos, ladrones ni estafadores, tampoco tipos ricos, prepotentes y poderosos, ni tampoco aparecen gentes miserables. Abundan las descripciones poéticas del paisaje circundante (como en Turguénev) y por todo eso, al final del día, los cuentos de Chéjov nos dejan una agradable sensación de paz y tranquilidad.
Esta antología me ha resultado muy variada. Los primeros relatos son cortos y se aprecia a un Chéjov con relatos más humoristas aunque sin dejar de retratar las costumbres de su época. Luego hay cuentos más emocionales como “Pequeñeces de la vida” y “Vanka”, los cuales exploran los sentimientos de los niños, y cuentos extensos como “Luces” (que me pareció una genialidad) y “Un trotamundos” (que se me hizo muy largo y poco reflexivo). Mis cuentos favoritos fueron: “Luces”, “La apuesta”, “La cigarra”, “El monje negro” y ”El violín de Rothschild”
Me gustó mucho leer los cuentos cronológicamente; se nota cómo va evolucionando la habilidad de Chejov, llegando a un punto culmine donde su pluma esbozaba momentos epifánicos con una calidad inigualable.