La “arqueología familiar” del músico Ramón Rodríguez permite reflejar en la novela gráfica Ausencias los años determinados por unos desmayos epilépticos que condicionaron su vida
Ramón Rodríguez, líder de The New Raemon, pujante banda de la escena musical indie nacional, se apoya en los pinceles de la dibujante Cristina Bueno para echar una mirada al pasado: su familia, los médicos, el cómic, el cine y la saga Star Wars, la música...; a ese pasado que durante muchos añostuvo la particularidad de estar determinado por sus “ausencias”, una especie de desmayos epilépticos que condicionaron su día a día y su creciente relación con la música, hasta que logró superarlos. Y lo hace con humor y sin buscar la trascendencia.
Bueno, pues lo de las ausencias no está mal explicado y te hace pensar y tener ganas de ser más comprensivo con la diversidad neurológica que podemos tener la gente, y eso está bien, pero el cómic pretende hilar eso con la pasión por la música y el cine (que se supone que al protagonista le salvan o le redimen de las ausencias o le permiten comunicarse o no se sabe muy bien qué) y no lo logra, los dos temas no están tan relacionados como se supone que tenían que estar y no funciona. Al final queda un cómic de autoficción un poco deslavazado. El dibujo está guay.
Si hay una palabra que pueda definir este cómic, esa es entrañable. Sinceramente, me acerqué a echarle un vistazo por el estilo de dibujo que tiene Cristina, porque no conocía a The New Raemon ni sabía de qué trataba la historia. Siempre he sido mucho de fijarme en las portadas, y cuando hay una que me llama... acabo por coger el libro en cuestión sin apenas dudar. Y eso me ocurrió con Ausencias.