Un actor y una actriz de cine porno huyen de sus vidas pasadas en un Chrysler Imperial negro junto a la hija, aún niña, de la mujer. Conducen bajo un sol inclemente, por carreteras siempre iguales, por paisajes inhóspitos y de caballos muertos: paisajes de países pobres. Cada uno de ellos nos cuenta ese viaje, su huida hacia ninguna parte, pero será otra cuarta voz, la de un director de documentales fascinado por esta historia, la que nos narre, ya en el presente, cuánto puede haber de esos tres personajes solitarios en cada uno de nosotros.
El pasado es, en esta magnética novela, un territorio nebuloso del cual no se puede escapar, y a pesar de que el viaje logra convertir los lugares más impersonales —cafeterías, hoteles, lavanderías...— en lugares particulares y llenos de sentido, el peso de lo vivido, de lo abandonado, parece seguir condenando a los personajes —a todos ellos— al desarraigo, a la sensación de ser intrusos en todas partes... Aunque tal vez el regreso sea, piensa el lector al cerrar el libro, una forma nueva de renacimiento.
Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en 1979. Es uno de los escritores latinoamericanos más relevantes de su generación. Sus artículos sobre literatura, música y cine, así como algunas de sus crónicas, han aparecido en las principales revistas y suplementos culturales de Bolivia. En 2009, su libro de relatos Diario (2009) recibió el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz. Sus dos primeros libros, Los daños (2006) y Hoteles (2007), fueron revisados, corregidos y transformados para convertirse en los volúmenes Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer y Hoteles, publicados por Periférica en 2011 con gran éxito de crítica y en vías de traducción a diversas lenguas.
No es que le pueda encontrar grandes pegas y fallos garrafales pero que de la premisa inicial, la de la actriz y el actor de cine porno, acompañados de la hija de ella, que agarran un coche y sencillamente toman la carretera, sin destino, no saca absolutamente nada que merezca la pena destacar o memorizar.
Barrientos empobrece el estilo a conciencia, casi todo está escrito con escuetas frases denotativas, esquemáticas descripciones de acciones del rondar de estos tres personajes por hoteles, viajes en carretera, sólo a veces se inmiscuye algún recuerdo, escrito con el mismo estilo, y luego parece que el pasado se inmiscuye en la huida hacia la nada del trío, pero sin que ocurra nada con fuerza o por lo menos, si ocurre, yo no me di cuenta. En general es una novela muy plana.
126 páginas que se leen rápido y sin provecho. Es aproximadamente tan divertido como perseguir corriendo al camión de la basura durante tres horas.
La memoria es un arma terrible que la nostalgia usa para destruirnos desde adentro. ¿En qué momento las cosas empiezan a desaparecer? ¿Has pensado en toda la gente y todas las cosas que van a desaparecer de tu vida? Miras atrás y ves todo lo que ya ha desaparecido: familia, amigos, sentimientos y lugares, todos esos hitos importantes en tu geografía personal. Miras atrás y revives los momentos en que esas cosas todavía estaban ahí y no sabías (o no importaba) que no iban a durar mucho tiempo, que iban a perderse. Esa mirada cargada de contrastes entre futuro y pasado, cargada de una melancolía afilada, es el filtro con el que Barrientos escribe estas tres historias: explora la memoria y la soledad como territorios de la intimidad, como rutas de escape.
“Hoteles” se apega al género cinematográfico de la «road movie». Son tres personajes que, en un desgastado Chevy, vagan por la carretera, de hotel en hotel y de ciudad en ciudad.
El trasfondo es que estos personajes escapan de un pasado repetitivo y de una vida fragmentada para crear un futuro propio, del cual se aferrarán, podrán hablar en los años venideros y en el que tendrán algo que haya valido la pena en sus vidas. Sin embargo, esta pequeña novela peca de flashbacks innecesarios y de tantas ilusiones pasajeras que termina por desaprovechar a sus protagonistas, personajes cuya misión y valor no podemos determinar. Las descripciones presumen de ligereza, la misma liviandad con la que tomo este libro, al cual no le veo futuro, al igual que esos tres personajes que se pierden en el camino.
Ni siquiera un pretencioso documental que se desarrolla a través del libro logra captar mi interés.
Yo creo que con el tiempo me he ido flexibilizando. Todos los libros no tienen que ser iguales, me digo. No todos tienen que ser redondos, veloces, entretenidos o muy desarrollados. También puede existir esto: una historia donde la tristeza es más bien leve pero profunda. Sin explicación, final o clímax. Un inicio difícil de distinguir, pero que de todas formas tiñe un paisaje que se atraviesa en un auto silencioso. Los dos personajes viajan hacia nada y ni siquiera se preguntan por qué. Los dos saben que varias veces vale la pena huir, simplemente, de la vida, así que continúan. Mientras tanto, forman una especie de familia incidental, una compañía leve que, también, podría separarse igual que como empezó: en silencio. Mientras, se quedan en hoteles, no conocen a nadie y una niña no deja de soñar con desastres. Para mí el texto es muy bonito y también muy claro: a todos nos espera la soledad.
La historia que menos me ha gustado de Barrientos. Su potencia narrativa se siente, hay imágenes circulares, que dan ganas de continuar, pero se quedan cortas a la hora de sostener la historia. La iba a calificar con tres, pero acabo de caer en cuenta que esperaba más de esta novela.
É o livro mais simples da coleção que já li até aqui. O forte do livro é o "clima" que o autor desenvolve entre os personagens, temos dois adultos (atores pornô, que se conheceram em trabalho e tornaram-se "colegas de confissões") em busca de esquecer seus problemas, e a menininha (filha da Abigail uma dos adultos) dentro de um carro velho numa trilha sem rumo (acho que deve ter sido influenciado fortemente por "on the road"), a narrativa de cada um é super introspectiva e boa parte dessas narrativas ocorrem em ambientes onde estão todos juntos,isso acaba dando a nós leitores, uma sensação de onisciência deliciosa e consequentemente acaba dando vida a esse "clima" entre os personagens, que sitei. Pra mim foi meio estranho assimilar a nacionalidade do autor com a ambientação do texto (ambiente este beeeem americano), espero que um dia ele faça um romance inesquecível ambientado no seu país natal, acho que se eu fosse boliviano teria a mesma sensação de quando vejo o Diego Costa jogando pela Espanha rs. Não sei se recomendaria a todos, mas é um bom livro.
La única pregunta que me queda luego de leer este libro es: ¿ Por qué Maximiliano Barrientos aun no alcanza la cantidad de lectores que merece?. Todas las críticas positivas sobre este libro son ciertas. Se las recomiendo. Espero sacar una reseña pronto
Las carreteras se han diseñado para los viajes, acercar un lugar con otro. Llegar a un destino partiendo de algún lugar. ¿ y si no hay destino no origen? En ese instante surge la literatura de Maximiliano Barrientos, para eso están los hoteles con piscina cuadrada al lado de las carreteras polvorientas y los bares, de carretera, las gasolineras de dos surtidores, y, hace años, las cabinas que te conectan con lo que has dejado. Estar en el camino lleva a la conclusión que no hay viaje, tan solo una carretera en la que construir otro pasado y llegar al futuro ya sabido el día que pones en marcha el coche.
Una madre y su hija junto con un tipo se escapan a un viaje en carretera, sin rumbo, sin planes solo moviéndose de ciudad en ciudad mientras reflexionan sobre lo que dejaron atrás. Me dormí. Es mi segundo libro del autor y ya puedo decir que no es para mi 😬