Pucha, hace mucho que un libro no me gustaba nada. No me gustó la prosa del libro, como que decía mucho y narraba poco, y tampoco me gustó la prosa elegida para el narrador o narradora, la encontré poco verosímil, entonces no enganché con la forma, nada. Tampoco me gustó la historia, la encontré fome. Además, mi mirada feminista no podía creer la historia, el discurso en primera persona de una mujer que vive con un hueón drogadicto que le roba el sueldo y que la maltrata psicológicamente; o sea, alguien que vive eso jamás se mandaría reflexiones ridículas e insensibles sobre su condición de presa, son otras las emociones asociadas a una pareja controladora: miedo, culpa, ansiedad. No sé, si el libro es una humorada, ya estoy muy grave para reírme. Leyendo este libro sentí lo mismo que leyendo una novela de Juan Emar donde una jirafa se traga a un ser humano y después lo caga. Una voz densa para contar una trama espantosa. Pese a eso, subrayé algunas frases:
"Tanta gente como hay en el mundo y todos se aferran a esos pocos a quienes han logrado echa mano, insisten con ellos, más allá de disensos y decepciones, y aun más allá de las peores traiciones".
"Siempre estaban en casa, siempre solos, como si esperaran una visita que nunca se producía".
"Qué poco necesitaba para hacerme feliz, a qué bajo precio se cotizaba, después de tanto sufrimiento, una satisfacción vertiginosa".
"El crimen en todas sus formas era la materia favorita del periodismo".
"Casi todo lo que pasa apenas si deja huellas en la memoria, y la memoria no es de fiar, no es ni siquiera creíble, así que cualquier cosa que pueda verse y mostrarse se guarda como un tesoro".
"Me pregunto si se necesitará tan poco para ganarse el fervor popular".
"El progreso de las costumbres nos había llenado de remilgos, de compasiones, de consideraciones".
"Los patrones se hacían los distraídos cuando pactaban la carga horaria, como si el mundo fuera equidistante".
"Se trabajaba solo para poder pagar el viaje al trabajo".
"Porque para maltratar se necesitan dos".
"El círculo vicioso de mis desdichas se cerraba y recomenzaba su giro una y otra vez, burlando al tiempo y sus lecciones".
"Sólo las mantenía en pie una enemistad a muerte, una demanda cósmica de sobrevivir a expensas de la otra".
"El poema que había escrito Rubén Darío en su infancia, por el que se lo reconoció niño prodigio: Ya no me esperanzará más / en vivir esperanzado. / Así me desesperanzaré menos / Por vivir desesperanzado".
En fin, ahora que transcribí las frases igual pienso que me gustaron algunas partes del libro, como las reflexiones de la narradora como trabajadora/pueblo cansada de los abusos patronales y la analogía que explica que cuando la compasión se enfrenta a la recomendación; siempre pierde y se convierte en autocompasión. Pero eso nomás.