No le tenía mucha fe al libro, pero me encantó! Es una historia bastante singular, totalmente dramática y desgarradora. Te conmueve hasta el final y a cada momento te entrega alguna enseñanza. Totalmente recomendable. (Obra leída para Semiótica Literaria)
El teatro de Buero Vallejo remueve la conciencia del espectador o, en ese caso, el lector. El suyo es un teatro comprometido con la dignidad del ser humano y la justicia social. Algunas de sus obras transcurren en países lejanos o escenarios insólitos y en épocas remotas, lo que era un modo de soslayar la censura franquista: eso podía pasar en otros lugar y tiempo, pero no en la España de la Victoria. Un empresario de espectáculos acude a una institución de caridad en busca de un grupo de ciegos para formar una orquestina que anime las fiestas populares. No busca que sean músicos solventes, simplemente que sean capaces de tañer de mala manera sus instrumentos e interpretar, también de cualquier manera, melodías de letra jocosa o directamente procaz; su "curiosa" vestimenta (que, lógicamente, no pueden ver) y el escenario sobre el que actúan serán los complementos para la comicidad que persigue en busca de un buen negocio. En tal escenario vemos representado lo peor y lo mejor del ser humano: la explotación humillante, la avaricia, el aprovechamiento del poder, la corrupción, pero también la dignidad, la humildad y sobre todo cómo el amor pueda transformar a las personas a pesar de que también pueda conducir a la traición. Hace falta ver más teatro de Buero para agitar nuestras conciencias. El problema es que son obras que exigen muchos personajes y eso va contra la economía de los espectáculos de hoy, en los que prima el "monologuismo" o las obras de dos o tres actores o como mucho cuatro con el consabido conflicto entre dos parejas.
Me he enamorado de este teatro, para variar con la obra de Buero. Aquí se nos presenta una historia basada en la Francia del siglo XVIII en un Hospicio de ciegos los cuales viven en un completo desamparo por la sociedad, que los margina y trata como series inferiores. Una ventana de esperanza parece abrirse ante ellos cuando un benevolente empresario ofrece a cinco de estos ciegos, que saben tocar de aquellas maneras el violín, participar en una orquestina de músicos ciegos para la Feria de San Ovidio. El resto de la obra trata la ya conocida temática universal a toda su obra, la opresión y la conquista económica frente a la liberación y búsqueda de la felicidad, del sentido de la vida. Es ciertamente tremendo el cómo estamos en un momento previo a la Revolución Francesa donde se nos enmarca muy bien los dos escenarios antagónicos de la época, el Antiguo Régimen con el feudalismo y la hambruna que sacude a esa Francia y la esperanzadora Burguesía que ansía mayor libertad para poder desarrollar sus actividades económicas, en un intento de verse como la lucha entre los privilegiados y los desposeídos cuando el final y último objetivo de esta nueva clase social es pasar al privilegio para seguir con la explotación del desposeído, el primer paso del capital; y en medio de esta vorágine de enfrentamientos sociales se encuentran nuestros ciegos, sobre todo David que no se deja conquistar por el oro reluciente del empresario y que sigue fiel a sus características humanas, que deberá ir redescubriendo a lo largo de la obra. Y lo mejor de todo es, como en Las meninas, el trasfondo histórico de la obra puede trasladarse al mismo 1962, fecha en que la obra fue estrenada, saltándose de una manera magistral la censura y siendo una verdadera crítica al momento de su presente.
Se podría analizar más el contenido de la obra, pero es mejor que uno mismo lo experimente; además la Introducción de esta edición de Austral (que obviamente se lee al final del visionado de la obra, a modo de coloquio o apéndice) está genial, anatomiza la obra de una forma sublime.
Ya como colofón final me gustaría comentar, como ya lo hice en mi reseña de Historia de una escalera, este gran regalo de la tragedia que nos deja como espectadores: la esperanza. No se pude concebir un mundo sin que esto exista, y mucho menos toda la obra de Buero, que no es más que una vuelta de tuerca tras otra a la misma idea que iba rumiando el autor durante toda su vida en la posguerra. La esperanza es el motor clave de la tragedia, que muchas veces no aparece ni implícitamente en el texto, pero que es lo que debe quedar presente en el espectador. Y en esta ocasión al final de la obra se te escupe a la cara una dramática frase: «Otros lo harán». La claudicación del sueño, el fin de lo que pudo ser. Pero nosotros, como espectadores contemporáneos podemos mirar nuestro mundo, muy alejado del siglo XVIII, y decir con rotundez: «La utopía que soñaste, fue posible».
La historia sigue en movimiento, y no se pudo conseguir todo, pero incluso en las más altas desesperaciones y situaciones adversas, se pudo construir algo. Si queremos tomar las riendas de nuestro futuro, debemos plantar la semilla. Quizá no veamos nosotros lo que nos espera, quizá no consigamos conquistar todo que nos pertenece, pero dejaremos el camino para que las generaciones venideras tengan ese esperanzador futuro.
Obra notable, una tragèdia amb una forta càrrega moralista ambientada pocs anys abans de l'inici de la revolució francesa. Els protagonistes, un grup de persones invidents, són contractats per un empresari sense escrúpols que pretén treure rèdit de les seves circumstàncies. Són quatre els personatges centrals de l'obra: Adriana, una dona amb un passat tèrbol que busca redimir-se, David, l'invident que refusa ser el centre de les burles, Donato, un noi impulsiu i enamoradís i Valindín, el capitalista sense escrúpols. És el d'Adriana el personatge que més ens representa, és algú de bona voluntat però que al mateix temps transigeix amb les injustícies del món perquè és l'estat natural de les coses. Les seves converses amb David posen de manifest les seves contradiccions i la situen en una posició incòmode, la d'haver de prendre partit.
Com tot el teatre de Buero Vallejo, l'obra és molt certera a l'hora de dirigir la seva crítica social: no només dispara contra l'església i el poder, sinó també contra aquells que presencien els mals de la societat i no mouen un dit per canviar la situació. Curiosament no és el mal el vehicle que articula les accions de Valindín, sinó la ferma creença que no hi ha fronteres més enllà d'aquelles que marca el nivell adquisitiu. La rentabilitat d'una empresa, que és en última instància el motiu únic de la seva existència, resol al seu parer qualsevol dilema ètic i moral que pugui plantejar-se. És ell curiosament que s'acaba revelant com el vertader invident, aquell que no pot veure més enllà de la seva ambició.
Llegué a esta obra mediante una lectura obligatoria, así que no me esperaba que me fuese a gustar tanto. La trama está muy bien hilada, de forma que no deja de sorprender. Los personajes están construidos a la perfección, llegando a ser humanos. Y el mensaje te llena de rabia, indignación y esperanza ante todo lo que sucede en la obra. Muy recomendada.
El libro es una lectura amena, la verdad que me has sorprendido el personaje de David, en un principio lo creía de una manera pero va evolucionando, por otras parte otros personajes decepcionan, no el como están escritos, si no por sus actitudes. En una manera de ver un tema tabú muchas veces como es el ser ciego, y sobre todo en esa época, pero me parece una muy buena lectura de teatro.
No me esperaba nada de este teatro pero realmente fue muy ligero y agradable de leer. No profundice mucho con los personajes pero me imagino que es normal.