Spanish poet and writer José Augusto Trinidad Martínez Ruíz wrote most of his literary works under the pseudonym Azorín.
The eldest of nine brothers, he studied law at the University of Valencia, then worked as a journalist in Madrid. He later emigrated to Paris.
He also wrote under the names Fray José (in "The Catholic Education of Petrer") and and Juan of Lily (in "The Defender of Yecla").
He was an anarchist in his youth, but grew more conservative as he aged and supported Franco when the General came to power in Spain (although the author remained in France).
¿Por qué esta obra merece la máxima puntuación? La trama de la misma, se podría escribir en un párrafo. No es una aventura épica. Entonces, ¿Dónde está su valor? En 2 aspectos: La estética casi perfecta de la narración. Y en la remembranza sobre antiguas tradiciones españolas. Me gustó sobretodo sus descripciones sobre las hierbas aromáticas. Ese tipo de información no se encuentra en obras de literatura comunes, creo que ni en libros de Botánica. Por esos pequeños detalles, que para el lector moderno, podrían ser insignificantes, permiten a Azorín seguir siendo uno de los mejores escritores en la lengua castellana. La crítica a la mentalidad agraria arcaica de los castellanos tiene aún vigencia en muchos pueblos de Latinoamérica. Plasmar algo así en una novela es un trabajo que solo los grandes pueden conseguir.
Y Azorín contempla extático al maestro. Y el maestro dice:
- Azorin, todo es perecedero acá en la tierra, y la belleza es tan contingente y deleznable como todo. Cuando las generaciones nuevas tratan de destruir los nombres antiguos, “consagrados”, se estremecen de horror los viejos. Y no hay nada definitivo: los viejos hicieron sus consagraciones: ¿qué razón hay para que las acepten, tanto como el de sus antecesores? Yo me siento viejo, enfermo y olvidado, pero mi espiritu ansia la juventud perenne.
...
“Imitad a los clásicos —se dice a los jóvenes—no intentéis innovar.” ¡Y esto es contradictorio! La buena imitación de los clásicos consiste en apartar los ojos de sus obras y ponerlos en lo porvenir; ellos lo hicieron así. No imitaban a sus antecesores: innovaban. De los que fueron fieles a la tradición, ¿quién se acuerda? Su obra es vulgar y anodina; es una repetición del arquetipo ya creado...
Verdú ha callado un momento y Azorín ha dicho:
- Lo que los viejos reprochan, sobre todo, a los jóvenes, maestro, son los medios violentos que emplean para echar abajo sus consagraciones, esas palabras gruesas, esos ataques furibundos...
Y Verdú ha contestado:
- Eso vale tanto como reprocharles su juventud. ¿Qué hicieron ellos en su tiempo? La vida es acción y reacción. Todo mo puede ser uniforme, igual, gris. Los ataques de los jóvenes de ahora son la reacción natural de los elogios excesivos que los viejos se han fabricado durante veinte años. Luego, dentro de otros veinte años, los criticos y los historiadores pondrán en su punto las cosas; es decir, en un nivel que ni sea los ditirambos de los viejos ni las diatribas de los jóvenes... Pero ese trabajo podrán hacerlo porque ya recibirán, hecha por los jóvenes, la mitad de la labor; es decir, que ya se encontrará destruida esa obra de frivolas consagraciones que los viejos han construido.
- Otro de los cargos, querido maestro, que los viejos hacen a las nuevas generaciones es su volubilidad, su mariposeo a través de todas las ideas.
Un libro creativo, extraño y único. Me encanta la falta de argumento tradicional. Temas y críticas muy actuales. Me he quedado con buena impresión del autor.