Recuperar fotógrafas del calibre de Taro es una tarea no solo importante sino esencial, y Maspero, en su intento por reconstruir la que fue la vida de la polaca y la que, según su imaginario, podría haber sido de no haber fallecido aquella fatídica noche de 1937 en El Escorial, consigue una pequeña biografía donde se funden otros nombres que acompañaron y admiraron a la artista, y en la que, por fin, es ella protagonista con nombre propio.
P.S.: Además, me llevo una bonita anécdota de autobús mientras leía el libro, y es que nunca sabes dónde vas a dar con un fotógrafo amateur escondido que se sorprende de que "todavía quede gente que lee en el autobús"; esto da más valor si cabe a las palabras de Maspero.