Nous vivons au sein d'un leurre magistral, d'un monde disparu que des politiques artificielles prétendent perpétuer. Nos concepts du travail et par là du chômage, autour desquels la politique se joue (ou prétend se jouer) n'ont plus de substance: des millions de vies sont ravagés, des destins sont anéantis par cet anachronisme. L'imposture générale continue d'imposer les systèmes d'une société périmée afin que passe inaperçue une nouvelle forme de civilisation qui déjà pointe, où seul un très faible pourcentage de la population terrestre trouvera des fonctions. L'extinction du travail passe pour une simple éclipse alors que, pour la première fois dans l'Histoire, l'ensemble des êtres humains est de moins en moins nécessaire au petit nombre qui façonne l'économie et détient le pouvoir. Nous découvrons qu'au-delà de l'exploitation des hommes, il y avait pire, et que, devant le fait de n'être plus même exploitable, la foule des hommes tenus pour superflus peut trembler, et chaque homme dans cette foule. De l'exploitation à l'exclusion, de l'exclusion à l'élimination...?
Sur un ton totalement neuf, Viviane Forrester, dans une analyse très documentée, dénonce les discours habituels, qui masquent les signaux d'un monde réduit à n'être plus qu'économique, et dont nous devenons, ils nous en avertissent, la dépense superflue.
Viviane Forrester (29 September 1925, in Paris – 30 April 2013) was an essayist, novelist, journalist and literary critic.
She worked for Le Monde, Le Nouvel Observateur and Quinzaine littéraire and was a member of the jury of the Prix Femina. She became famous internationally with her books on Virginia Woolf and on politics. In L'horreur économique and Une étrange dictature she criticized the globalisation of capitalism. These international bestsellers in particular attacked the free market dogma, and the resulting alienation and misfortunes for the unemployed.
She was also a founding member of ATTAC.
She won the Prix Goncourt de la Biographie in 2009 for her biography of Virginia Woolf. She also won the Prix Femina de l'essai in 1983 for her biography of Van Gogh and the Prix Médicis de l'essai in 1996 for "L'horreur économique". She became a member of the jury of the Prix Femina in 1992.
A pamphlet against the market economy! Viviane Forrester was among the first to denounce the excesses of the neoliberal economy, but she lacks depth of analysis and alternative proposals.
Sur le fond j'adhère complètement. C'est un livre qui a été écrit dans les années 1990 où le chômage était particulièrement haut (12%). L'autrice souligne que la travail disparaît et, quand il subsiste, se précarise/paupérise, ce qui n'empêche pas nos gouvernements de poursuivre leurs injonctions au travail et de jetter l'opprobre sur ceux qui n'en ont pas. Elle s'interroge sur l'avenir d'une humanité qui coûte de plus en plus cher et s'avère de moins en moins utile. Malheureusement, le style est très redondant (tout pourrait être dit en 50 pages et le livre en fait quasi 200) mais aussi très vindicatif et dramatique, ce qui d'ordinaire ne me dérange pas trop mais là m'a épuisée. J'ai vraiment eu du mal à finir. Dommage...
Ahora entiendo la puntuación y el aparente alcance reducido de este libro: la verdad nunca tuvo un público de masas. Demasiado incómoda para permitir el autoengaño...Pues ahí va una buena dosis de lo que tanto incomoda:
"¿Cuándo tomaremos conciencia de que no hay una ni muchas crisis sino una mutación, no la de una sociedad sino la mutación brutal de toda una civilización? Vivimos una nueva era, pero no logramos visualizarla".
"En la actualidad un desempleado no es objeto de una marginación transitoria.[...] Es víctima de una lógica planetaria que supone la supresión de lo que se llama trabajo, es decir, de los puestos de trabajo".
"Pero aún hoy se pretende que lo social y económico estén regidos por las transacciones realizadas a partir del trabajo cuando éste ha dejado de existir. Las consecuencias de este desfase son crueles. Se trata y se juzga a los sin trabajo, víctimas de esa desaparición, en función de los criterios propios de la época en que abundaban los puestos de trabajo. Despojados de empleo se los culpa por ello, se los engaña y tranquiliza con promesas falsas que anuncian el retorno próximo de la abundancia, la mejoría rápida de la coyuntura..."
"Nada debilita ni paraliza tanto como la vergüenza. Ella altera el individuo hasta la raíz, agota las energías, admite cualquier despojo, convierte a quienes la sufren en presa de otros; de ahí el interés del poder en recurrir a ella e imponerla. [...] La vergüenza debería cotizarse en la Bolsa: es un factor importante de las ganancias".
"En este sistema sobrenada una pregunta esencial, jamás formulada: ¿Es necesario merecer el derecho a vivir? Una ínfima minoría, provista de poderes excepcionales, propiedades y derechos considerados naturales, posee de oficio ese derecho. En cambio el resto de la humanidad, para merecer el derecho a vivir, debe demostrar que es útil para la sociedad, es decir, para aquello que la rige y la domina: la economía confundida más que nunca con los negocios, la economía de mercado. [...] Útil significa casi siempre rentable [...] significa empleable (explotable sería de mal gusto)."
"Este mérito -mejor dicho, este derecho a la vida- pasa por el deber de trabajar, de estar empleado, que a partir de entonces se vuelve un derecho imprescriptible sin el cual el sistema social sería una vasta empresa de asesinato".
"¿Pero qué sucede con el derecho a vivir cuando éste ya no funciona, cuando se prohíbe cumplir el deber que da acceso al derecho, cuando se vuelve imposible cumplir con la obligación? [...] ¿Es siquiera legal imponer como condición necesaria para la supervivencia aquello que no existe?"
"Tantos destinos masacrados con el solo fin de construir la imagen de una sociedad desaparecida, basada en el trabajo y no en su ausencia".
"No es poca cosa una sociedad que induce a aquellos a quienes avasalla a buscar, mendigar un trabajo, de cualquier tipo y a cualquier precio (es decir, el menor)."
"¿Es útil una vida que no le da ganancias a las ganancias? [...]Todo se organiza, prevé, prohíbe y realiza en función de la ganancia, [...]unida al meollo mismo de la vida hasta el punto de que no se la distingue de ella. [...] Todo cuanto afecta a esas riquezas es criminal. Hay que conservarlas, a toda costa, jamás ponerlas en tela de juicio, olvidar o fingir que se olvida que siempre benefician al mismo grupo reducido de personas, cuyo poder se acrecienta constantemente para imponer esa ganancia (que es suya) como única lógica, como la sustancia misma de la existencia, el pilar de la civilización, la garantía de la democracia, el móvil (fijo) de toda movilidad, el centro neurálgico de toda circulación, el motor invisible e inaudible, intocable de nuestras actividades. [...] La ganancia tiene prioridad; es el origen de todo, como una suerte de Big Bang.[...]Ante todo está la ganancia, en función de la cual se instituye lo demás. Solo después se distribuyen las sobras de las dichosas creaciones de riquezas, sin las cuales, se nos dice, no habría nada, ni siquiera esas migajas que por otra parte se van reduciendo: no hay otra reserva de trabajo ni de recursos. [...] Está propaganda eficaz supo apoderarse de una serie de términos positivos, seductores, para acapararlos, tergiversarlos y conservarlos juiciosamente".
"Nadie apoya a los condenados. El otro discurso ahoga todos los demás. Impera una atmósfera totalitaria. Aterradora".
"Seamos serios. El escándalo consiste en que, lejos de ver a las regiones siniestradas salir del desastre y alcanzar a las naciones prósperas- como se pudo creer, como se creyó que se podía creer-, se asiste a la instauración del desastre en sociedades hasta ahora en expansión y, en todo caso, tan ricas como antes, pero donde los modos de apropiación de la ganancias sufrieron transformaciones. [...]Una capacidad acrecentada de apropiación en dirección única, concentrada en un número de beneficiarios cada vez más limitado, a la vez que decrece la presencia activa considerada necesaria, y por ello retribuida, de los demás actores".
"Se ha evacuado de antemano el sentido mismo de la protesta. Más que encontrarnos ante un hecho consumado, estamos encerrados en él. [.. ] No obstante, seguimos tratando de remendar un sistema perimido. [.. ] Un régimen nuevo tomaba el poder, se erigía en dominador soberano, dotado en autoridad absoluta. [...] Es un régimen nuevo, pero regresivo: un retorno a las concepciones de un siglo XIX del que se eliminó el factor trabajo".
"Sucede que el Estado no es lo mismo que el poder. Este último (que se burla de los Estados, que suele entregarlos en concesión y delegarlos para administrarlos mejor) nunca cambió de manos. [...] Las clases dirigentes de la economía privada en ocasiones perdieron el Estado, pero nunca el poder. [...] Estas clases (o castas)jamás dejaron de actuar, suplantar, acechar.[...] Hoy esa autoridad no conoce límites: lo ha invadido todo".
"Su dominio impone un sistema imperioso, en una palabra totalitario, pero por el momento incluido en la democracia y por lo tanto, atemperado, limitado, acallado, disimulado, sin ostentaciones ni proclamas. [...] En verdad vivimos la violencia de la calma. [...] En nuestras regiones la agresividad de esta violencia serena se resume en los métodos de abandono: se deja caer y morir a la gente, se atribuye la responsabilidad a los que caen".
"Si se piensa bien, es sorprendente que el hecho de no poder seguir pagando sea tratado como un crimen. Ser arrojado a la calle por no poder seguir pagando un alquiler debido a que no se tiene más trabajo, cuando la escasez de puesto de trabajo es un hecho patente y oficialmente reconocido, o debido a que el puesto conseguido tiene una remuneración demasiado baja en relación con los alquileres aberrantes de las escasas viviendas es un castigo propio de la locura, de la perversidad deliberada. [...] Así pues, el pavimento. ¡Menos duro, menos insensible que nuestros sistemas!"
"¿Y no es aterrador permanecer pasivos, diríase paralizados, crispados, frente a aquello de lo cual depende nuestra supervivencia? ¡Porque uno de los interrogantes verdaderos es el de si nuestra supervivencia está contemplada o no!"
"Nuestros sistemas, dicen, dependen en gran medida de ese amor irrefrenable de los responsables a tomar decisiones por sus presuntos prójimos, a falta de... ¡semejantes! Por eso invitan a la empresa a declararse ciudadana y a la ciudadana empresa, una vez declarada, a cumplir con sus deberes cívicos. No la obligan sino la invitan a hacerlo, seguros de sus inclinaciones felices. [...] La empresa recibe ofertas de miles de subvenciones, exenciones, posibilidades de contratos ventajosos a fin de que emplee más trabajadores. Y no se traslade a otro país. Condescendiente, todo lo acepta. No contrata. Se traslada o amenaza con hacerlo si no se hace todo como ella quiere".
"¿No se trata más bien de pagar por los pocos puestos de trabajo aún necesarios el salario más bajo posible, casi rayano en cero? ¿Y con ellos satisfacer la insaciable sed de ganancias? [...] En realidad, no se trata de incitar a nadie a buscar trabajo sino a dejarse explotar, a estar dispuesto a todo para no morir de hambre. Se trata asimismo de debilitar, anular moral y físicamente [...] Se trata sobre todo de preparar a los pueblos a fin de que cuando deban afrontar lo peor, justamente no lo afronten sino que se sometan, ya anestesiados".
"Los capitales que huyen del circuito fiscal privan de recursos a las estructuras económicas y sociales del Estado [...] ¿Pero quién se indigna, a parte de algunos especialistas? La opinión pública se preocupa mucho más (y con energía) por la presencia de extranjeros- léase extranjeros pobres- que supuestamente roban puestos de trabajo inexistentes, despojan a los nativos y desvalijan la asistencia social. ¡Fuera los inmigrantes que entran, buen viaje a los capitales que se van! [...] No olvidemos que los inmigrantes que van a las naciones más prósperas [...] han visto como esos países han ido y aún van a los suyos, y no solo por la mano de obra barata. Explotan sus materias primas y recursos naturales, a veces hasta agotarlos. [...] Los poderes y los poderosos se cuidan de aclarar las cosas. Fomentan el rechazo, aprecian la confusión [...] y disfrutan de la tranquilidad de su reinado sobre sus fieles divididos".
"Nada demuestra mejor el poderío y la hegemonía de la economía privada que la indiferencia y la escasez de reacciones que suscita y la impotencia de éstas cuando se producen. [...] Encuentran una resistencia débil, una opinión pública nerviosa pero agobiada, fácil de distraer, que ha caído en un cierto letargo. [...] Es verdad que los pueblos están cansados, abrumados por ese aparato de dimensiones monstruosas llamado pensamiento único. Se encuentran en un punto de inflexión más peligroso de lo que aparenta, y en el cual prefieren no pensar."
"El aumento galopante del desempleo tiende a equiparar gradualmente a los países desarrollados con los del Tercer Mundo en cuanto se refiere a la pobreza. Al contrario de la esperada propagación de la prosperidad, se observa la mundialización de la miseria, su extensión a las regiones hasta ahora favorecidas, con una equidad que hace honor a los partidarios de este término tan en boga".
"Vivimos un tiempo clave de la Historia. Estamos en peligro, a merced de una economía despótica que al menos deberíamos situar, analizar, descifrar sus poderes y envergadura. Por mundializada que sea, por más que el mundo esté sometido a su poder, resta comprender, quizás decidir, qué lugar ha de ocupar la vida en este esquema. Por lo menos debemos vislumbrar de qué participamos, descubrir en la medida que se nos permita hasta donde llegarán, hasta donde se arriesgarán a avanzar la usurpaciones, las expoliaciones, la conquista".
"La cibernética se introdujo casi subrepticiamente en la economía [...] como una simple herramienta en principio útil y rápidamente indispensable. [...] En lugar de abrir el camino hacia una disminución e incluso una abolición deseada y planificada del trabajo, provoca su escasez y poco después su supresión sin haber eliminado o siquiera modificado la obligación de trabajar ni la cadena de transacciones cuyo único eslabón se supone que es el trabajo. [...] Lejos de traer la liberación a todos [...] la desaparición del trabajo se vuelve una amenaza. Su escasez y precariedad son siniestros, porque el trabajo sigue siendo irracional, cruel y fatalmente necesario, no para la sociedad ni la producción, sino precisamente para la supervivencia de aquellos que no lo tienen, no lo pueden tener y para quienes trabajar sería la única salvación".
"El futuro se organiza en función de nuestra ausencia más o menos conscientemente programada. Hacemos todo lo posible por ignorarlo. [...] Por primera vez, la masa humana ha dejado de ser necesaria desde el punto de vista material -y menos aún desde el punto de vista económico- para esa pequeña minoría que detenta los poderes y para la cual la existencia de las vidas humanas que evolucionan por fuera de su círculo íntimo sólo tienen un interés utilitario. [...] Las vidas han perdido utilidad pública. Ahora bien, se las evalúa justamente en función de su utilidad para una economía que se ha vuelto autónoma".
"¿Exageraciones? Es lo que siempre se dice "antes". [...] Los crímenes contra la humanidad siempre son crímenes de la humanidad. Perpetrados por ella."
Ensayo sociológico sobre el sentido del trabajo para el liberalismo tardío. Algunas intuiciones de Forrester son interesantes, aunque el interés está más en la forma del ensayo que en las ideas. Creo que esta asimetría se relaciona con la retórica de Forrester. Su método recurre al corolario inferido de observaciones sociales seguido de exageraciones envolventes. Al modo del funcionalismo sociológico. Es decir, ensaya razonamientos informales mediante la empatía programática. Por eso las ideas quedan borrosas y las intuiciones se vuelven sobredimensionadas. Queda feo. Es que elogia la crítica, pero la asume escasa en el lector. Primero es condescendiente, después adoctrina. Populismo adelantado. Que el mundo del trabajo quedó fagocitado por la lógica del mercado no era novedad en los 90 cuando Forrester escribió estos ensayos. El mercado como estética que incluye una lógica, una política, una economía, toda una dialéctica totalitaria que devora mundos se deja ver en este libro para el caso del trabajo. La escasez de trabajo es parte de la economía de mercado. Es una obviedad porque lo financiero es la jerarquía del mercado, no la producción. Que de ahí se derive un genocidio de todo ser humano que trabaje es una maniobra teatral más que una inferencia seria. Sin embargo, en esos desmayos histriónicos está la clave de Forrester. Algunos politólogos de la futurología van por vías similares, pero ninguno serio acompaña. Ni sociólogos, ni historiadores, ni economistas serios. Las palabras del título están tomadas de Rimbaud. Maniobra abyecta, ni un lumen se trajo de las iluminaciones. En síntesis, se salvan algunas reflexiones sobre el trabajo en el mundo actual, pero el conjunto es un horror ensayístico. Quizás una novela habría sido mejor.
Libro profetico che risente della redazione del 1995, e che tuttavia - pur essendo a volte fastidiosamente manicheo - delinea con tragico nitore la situazione attuale. Forse molto - troppo - intellettuale, è pero' tagliente e affilato e scoperchia qualche verità evidente, ma taciuta. Quando eravamo ragazzini ci spaventava il futuro ipotizzato da '1984'; adesso 'The road' di McCarthy sembra l'ipotesi più prevedibile. Non per deflagrazioni nucleari o catastrofi naturali: basta che ne parta uno solo, gli altri seguiranno a ruota.
Este libro me dejó con una opinión dividida. En primer lugar pienso que, tal como es el título, menciona y detalla profundamente cómo funciona la economía en la actualidad, priorizando la ganancia sobre las vidas humanas. Pero al mismo tiempo siento que va a los extremos más profundos que puedan haber, aunque también podría ser esta parte de negación a la realidad que me hace pensar que todo está bien.
En general considero que es un buen libro que incita tanto a la reflexión de nuestra sociedad como a una autoreflexión que expone todo lo relacionado al sistema que nos rige hoy en día.
Más que un ensayo es el vaciado de los pensamientos y reflexiones -muchas de estas crudas- acerca del presente ('96) económico del mundo. Posee un cierre que llama a la acción y la reflexión. Enfrenta en su imaginario al Status quo actual y al sistema del discurso paleativo. Apuesta por el fin del sueño rosa y la búsqueda del futuro democrático. "Ya es tiempo de darles a esas vidas, nuestras vidas, su verdadero sentido: sencillamente el de la vida, la dignidad y los derechos"
Poco incisivo non tanto perché datato (1996), ma per la struttura e il linguaggio che "gonfiano" inutilmente di parole alcune tesi in effetti preziose sugli effetti della dematerializzazione della finanza e del liberismo esasperato delle imprese sulle masse proletarie, rese progressivamente inutili dal nuovo lavoro e non protette dallo stato. Di nuovo, sarebbero dovute accadere ancora tante cose ma il libro ci vedeva bene, peccato per la pesantezza di lettura con cui le propone
Este libro es chiquito pero cargado de verdad. Ojalá los economistas lo tuvieran en su biblioteca. Si este libro hubiese salido unos años antes creo que hubiese estudiado economía.
Este libro nos permite abrir los ojos ante una realidad mercantil y por demás "manipuladora" en la que nos estamos desarrollando. Un excelente libro si se desea conocer más sobre el proceso globalizador de nuestra era.
Look, self, it's all well and good to take photograph(s) of the nine or ten or so bits and pieces of a book you want to look over again but if you don't make sure to frame out your disgusting fingers first then there's little chance you're going to spend any time later Googling up 'Monsieur Seguin's pathetic goat' or what the Dow Jones did on a Friday in '96. Not when you have to see your filthy hooves splayed across those pristine white pages! Come on, past self!