Retomando una tradicion de filosofos, dandys, poetas decadentes, surrealistas e intelectuales de todos los siglos, Luigi Amara reivindica el retorno a la medida humana del paseo a pie. Su recorrido, lleno de descubrimientos y poesia, nos conmina a salir a la calle sin rumbo fijo como un acto de insumision al ritmo desenfrenado de la vida contemporanea. Como bien ha escrito Christopher Dominguez Michael, Amara rehusa asomarse a los abismos nihilistas, prefiere seguir las buenas costumbres del ocioso observador, poetizando solo aquello que esta al alcance de los cinco sentidos, permitiendose exacerbar paradisiaca y artificialmente alguno de ellos.
Nació en la ciudad de México el 6 de enero de 1971. Poeta y traductor. Cursó la licenciatura en filosofía en la UNAM. Fundador y jefe de redacción de la revista Paréntesis. Actualmente se desempeña como jefe de redacción de Pauta. Desde 2005 es director editorial de Tumbona Ediciones. Colaborador de Confabulario, Fahrenheit, Fractal, La Jornada Semanal, La Tempestad, Letras Libres, entre otras. Becario del IIF (UNAM), 1993; del INBA, Jóvenes Escritores, 1994; del FONCA, Jóvenes Creadores, 1996, 1999 y 2002; obtuvo el apoyo para difusión de obra: “Artes por todas partes”, de la Secretaría de Cultura del GDF, 2002. Miembro del SNCA, en el 2005-2008, y de 2010 a la fecha. Primer lugar en la Primera Bienal Metropolitana de Poesía 1994 convocada por la UAM-X. Medalla Gabino Barreda 1996. Primer lugar del Certamen de Poesía Manuel Acuña 1996. Premio Norman Sverdlin por la mejor tesis en Filosofía en 1997. Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 1998. Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2006 por Las aventuras de Max y su ojo submarino.
(Ficha de diccionario de Catálogo biobibliográfico de escritores de México de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA.)
De entrada, hubiera sospechado que Luigi Amara se colgaría de la obra de los grandes caminantes. Al menos (y sé que es un lugar común) de Machado. Pero no: "A pie" es un recorrido personal.
"A pie" es un poema extenso, un recorrido paisajístico por los parajes urbanos (los mercados, los cines pornográficos, el tráfico imposible) pero también por la divagación psicológica de quien pasea sin necesidad de llegar a ninguna parte: hay un tránsito del verso a la imagen y de allí al ensayo (otro de los géneros que Luigi Amara ha explorado).
El ritmo del libro es el del caminante: los versos como pasos: breves, constantes, concatenados. Las divagaciones del yo-lírico (que son muchas) no son sino una imitación de las divagaciones del paseo.
Este libro peripatético quizás no nos vaya a conducir a ninguna parte, pero puede ser una importante lección para aquellos que andan siempre con prisa.
Un paseo sobre la relación física y emocional con nuestras ciudades. Bonito para romantizar nuestros trayectos, aunque a mi parecer de repente se pasa con sus esencialismos. También mucha crítica necesaria. Está bonito el diálogo que tiene con las personas que ya han reflexionado sobre el caminar. Además la edición está muy bonita.
«Perderse es después de todo la forma más perfecta de ceñirse a un único propósito.
(la falta de intención como intención suprema.)
{...}
Perderse significa que entre nosotros y el espacio no existe solamente una relación de dominio de control por parte del sujeto sino también la posibilidad de que el espacio nos domine a nosotros»
Luigi escribe un largo poema -épico, idílico- al perdido arte de caminar por caminar. De caminar por perderse hasta volver a flotar. Caminar como un reencuentro contigo, con tu alma, con lo que eres y fuiste y que perdiéndote, lo encuentras.
Si el zapato no fuera un vulgar teni y si no zumbara el asqueroso rozar de los pantalones este seria un excelente libro; al perderse el lector, el escritor continuamente aborta la ilusión con su oda a la fodonguez, y el confundir concreto con cemento. Aun así, este es un buen poema.