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446 pages, Mass Market Paperback
Published July 27, 1993

En Spinoza, valga decirlo desde el principio, no hay dualismo. Es decir, que alma y cuerpo no son entes separados, sino que se trata de una y la misma cosa pero vista desde distintas perspectivas. Por hipótesis: si el alma no pudiera pensar, el cuerpo estaría inerte y viceversa. Alma y cuerpo es entonces lo mismo, sólo que en el primer término es entendido desde el atributo del pensamiento y en el segundo desde la extensión. Dicho esto, otra cuestión a resaltar enseguida es que, cada organismo, en cuanto se mantiene vivito y coleando (perseverar en su ser), puede perjudicarse o apoyarse a sí mismo. En otras palabras: puede disminuir o aumentar su potencia de seguir existiendo y de obrar. Lo que le favorece y le es útil, es bueno. Lo que le afecta y le hace daño, es malo. Queda implícito, pero no está de más resaltarlo, que este bien y este mal son relativos para el hombre, pues es él quien juzga qué cosas le son favorables y cuáles no, y podrá preferir entre ellas: ya sea apeteciendo unas y aborreciendo otras.
Dispuestas estas consideraciones, cabe decir que, el problema a plantearse seriamente es el de la posibilidad del conocimiento verdadero. Efectivamente, de forma muy superficial y escueta, se asume o se pre-supone que, tanto la fantasía como la intelección (por hablar con sinónimos de vez en cuando), determinan qué le atañe a cada una, recordando que ambas son facultades humanas. Sin ser excesivamente rigurosos, la imaginación se puede entender como cualquier cosa distinta al entendimiento, y que mantiene al alma en un carácter pasivo (o contemplativo). Al contrario, el entendimiento lleva a que el alma pueda obrar, pueda hacer... por lo que le da un carácter de actividad. En esta medida, aquello que nos es útil aumenta nuestra potencia, que se traduce en que nos eleva y nos libera en cierta manera ―dejando de lado lo finito, de momento―, pues nos hace velar por lo eterno antes que por lo perecedero.
La imaginación está referida única y exclusivamente al cuerpo, y nos arrastra al mismo con todas sus pasiones, por ello nos lleva a padecer. Y por eso también, el amor que promueve hacia las cosas reales y singulares, nos acerca más a la muerte, pues son bienes inseguros e inciertos por naturaleza. Sus ficciones, además, no son producidas por el sujeto como tal, sino que surgen de causas externas que afectan el cuerpo. Recalcando, entonces, que la imaginación es el opuesto del entendimiento, y que el hilo conductor es la posibilidad y realización de...
El resto de la reseña se encuentra en mi blog: https://jsaaopinionpersonal.wordpress...