"Afirmé que la máquina no es un esclavo ni un instrumento utilitario, válido únicamente por sus resultados. Enseñé el respeto a ese ser que es la máquina, intermediario sustancial entre la naturaleza y el hombre; enseñé a tratarla no como un servidor, sino como un niño. Definí su dignidad y exigí el respeto desinteresado hacia su existencia imperfecta".
En estos artículos Simondon se aleja un poco del registro teórico de El modo de existencia de los objetos técnicos y de La individuación, y deja en cambio translucir sus preocupaciones concretas. Si lo artificial es lo natural suscitado, la técnica es una fuente legítima de intuiciones estéticas y éticas. La razón de Simondon para rechazar la identificación del objeto técnico con su utilidad y centrarse en sus necesidades internas es muy poderosa. Atender al funcionamiento de un objeto técnico es un encuentro con algo que no se conforma pasivamente a lo que querríamos que sea. La forma en la que elijamos relacionarnos con ese momento fundamental de lo ajeno de alguna manera afecta al de la sociabilidad. En términos de Simondon, es posible, y sucede, que un objeto esté alienado. En Sobre la técnica la posibilidad de una emancipación de los objetos adquiere una dirección distinta al del imaginario popular de la singularidad y las IA completamente autónomas. También difiere del reconocimiento, todavía relegado a un nivel muy intelectual, de la proto-subjetividad de las máquinas sobre la que escribió Guattari. Tiene que ver con una toma de responsabilidad frente a los objetos que nos rodean y complementan ahora mismo.
En Sobre la técnica hay ideas originales y poderosas. Es un ejemplo de lo que un libro de este tipo debería ser.