Une ville se trouve bouleversée par des chutes de neige en plein mois d'août en même temps qu'une épidémie plonge de nombreux habitants dans une profonde léthargie semblable au coma. Conjectures et superstitions se propagent à cause de ce phénomène que les médias appellent la Nouvelle Peste. Agustín, magasinier dans un supermarché dont la famille est touchée par cette pathologie commence à croire que tout ce mal puise ses racines au plus profond de sa propre existence.
El Irra es un autor que ha entrado con fuerza en el panorama comiquero nacional. Y no es para menos. Un primer vistazo a algo como este No Te Serviré, ya reclama atención del lector con ese potencial de una España alternativa que pivota entre la "ciencia ficción" decadente y el ocultismo cañí. Así es como nos topamos con un "mozo" de supermercado en una situación familiar límite. Pero cuya mayor preocupación es que su oscuro pasado vuelve para reclamarlo como el monstruo que algunos querían convertir y tener atado en corto. El suegro del protagonista, siempre desconfiando de él, iniciará una patosa investigación que le lleva a encarar lo más impensable e insondable. Y quizás descubrirle también como otro ser despreciable en un teatro del absurdo que ya pide que caiga el telón cual guillotina.
No Te Serviré tiene una premisa y pretexto argumental claro. Pero es cierto que El Irra parece esmerarse en querer dotar al conjunto de una profundidad grandilocuente en los diálogos y trasfondos que la convierten en una lectura pesada. Aún cuando El Irra tiene en todo momento un enfoque y estilo hiper cinematográfico pero que parece llevarle a pensar antes en la escena y la fuerza del personaje. Una forma que olvida realmente el fondo. Porque en esta maraña de conspiranoias taurinas, una España con sus megacorporaciones manifestadas en "Mercadonas" y equipos de furbó santificados y rituales paganos. Sí que hay un faro argumental con un par de personajes al borde del abismo que dejan en desmerecer su colisión frontal.
Pufffff. No se ni que he leído pero si se que no me ha hecho disfrutar demasiado. Me gusta muchísimo la ambientacion, el dibujo y sobre todo esa Sevilla post apocalíptica con violencia, sectas y gente destruida y amoral. El problema para mí es que, no se si por pretenciosidad o porque es el estilo del autor, la forma poco ortodoxa de contar la historia me saca completamente. Es más, creo que ni siquiera he sido capaz de entenderlo todo. La verdad es que me ha parecido confuso y eso me ha dejado un poco regular.
Uno de los cómics más inclasificables que haya leído. Costumbres populares mezcladas con un dibujo subversivo. Recomendable si quieres leer algo diferente.
El lector ha de ser muy paciente con No te serviré porque hasta aproximadamente la página 150 de 266 (56%) no empieza a comprender qué le están contando. Lo previo, caótico, largo y muy tedioso, es un batiburrillo distópico transitado por un tipo extraño que no dice nada, que sueña, que recuerda, que va y viene sin sentido como un zombie por los escenarios desiertos de la capital andaluza. Sabemos, eso sí, que se llama Agustín. Está casado con Ana, con la que tiene una hija; ambas duermen una especie de letargo pandémico (como Blancanieves) que llega con las ¡nevadas de Sevilla en agosto! (blanca la nieve; no sé si este pegote sin recorrido posterior es un guiño intencionado, una broma o una ida de olla). Al parecer, madre e hija son secuestradas (este punto no queda claro, pero luego resulta que sí), entonces el padre y abuelo de las chicas, las busca, investiga a su yerno y lo que este hombre descubre nos lleva en una segunda parte a... ¡Bruf!
· No sé cómo expresar ese "¡Bruf!" porque encierra en su desproporción calenturienta todos los tópicos de las sectas diabólicas, temas mistéricos, dominación, elegidos y víctimas propiciatorias, piedras sagradas venidas del más allá y así. Sí, una vez más, y así. Y todo esto saturado de una carga pseudofilosófica chamarilera, bastante engolada y salteada de latines.
· Una decepción tanto narrativamente: un onanismo mental sin gracia ni sustento alguno; como en la parte gráfica: bastante vulgar y abusiva en la digitalización.