Novela extensa, de engaños que no se si realmente catalogar la de thriller por qué no hay un misterio que resolver, pero está plagada de tantas mentiras y engaños que se vuelve una especie de búsqueda para encontrar una verdad que le dé sentido a esta historia.
La historia se centra en la vida de Joaquín, un joven de 30 años que vive de incógnito en la casa que fuera de su madre, bajo amenaza de muerte por un fraude que cometió y quién al verse acorralado en tal situación se ve confrontado por aquellos a quienes el considera sus demonios (ojo que aquí no es que el confronte a sus demonios, si no que los demonios lo confrontan a él) solo para encontrar que tanto el como sus demonios cargan con diferentes cruces, solo que algunos tratan de salir adelante y otros salir por detrás.
En términos generales la novela me gustó, la historia es interesante, el lenguaje es fluido coloquial y con juegos de palabras que me parecieron divertidos. Pero tiene un enorme talón de Aquiles esta narración y es que peca por extensión, por lo que varias cosas salen sobrando, y como suele ser en novelas de este tipo, las conclusiones se cierran de forma tan rápida que algunas partes resultan anticlimaticas y utilizan un recurso de "impacto" para mantener al lector atrapado.
Primero la trama: aunque la historia en términos generales me gustó, pues está contada de una manera discontinua es congruente. En cada capítulo aunque el protagonismo nunca es soltado por Joaquín (el personaje principal) cada uno de los personajes secundarios adquiere un foco particular lo que le da un buen ritmo a la historia. Sin embargo a mí parecer queda con muchos cabos sueltos, historias secundarias sin concluir o concluidas de forma estrepitosa y con mucho relleno. Fácil creo que al libro le sobran 300 páginas y muchas líneas argumentales sobrantes (su escape a Estados Unidos, los criptomensajes de Dalila, etc.) o detalles innecesarios, (y lo que me resultó más desconcertante, falta de detalles en algunos puntos que yo consideraba importantes). Existen algunas partes interesantes y está idea de que todas las mentiras caen por su propio peso cuando se empiezan los desenlaces me pareció fantástica, pero el final resultó un chasco para mí. Siento que no concluyó nada, o por lo menos si lo concluyó no fue nada satisfactorio.
Una parte que creo que justifica esto es el personaje principal. Joaquín es un azotado, de esas personas que se toman todo personal, histérico y sumamente extremo en su actuar. Busca huir a toda costa sin jamás enfrentar nada y vaya que resulta frustrante y desagradable leerlo. Entiendo que hay personas así en este mundo (creo ser yo, en parte de ellos) pero aunque a él le acaban resolviendo las cosas, encuentra una manera de caer y culpar a los mismos demonios. Rencoroso e infantil en extremo, lo cual no ayuda. Esta no es una historia de redención ni de superación, aunque muchos de los personajes la encuentran, el principal no, lo cual a mí parecer lo hace aburrido. Nadie quiere leer ni ver a una persona que no avanza, que siempre está estancada y en lo mismo. Por otro lado los personajes secundarios me parecieron infinitamente más interesantes, y aqui la cosa es que cuando tu personaje principal resulta menos atractivo que los secundarios, y no puedes librarte de el, la historia y algunas conclusiones solo pueden entrar con calzador y hacen de esta lectura algo tediosa por momentos.
Ahora los personajes: me parecen buenos, con motivaciones claras y detalles nítidos. Todos me parecieron creíbles y el juego de engaño entre ellos y su compleja relación me pareció genial, pues todos están interconectados. Si, algunos son estereotipos pero incluso así, todos tienen algo interesante y de progresión. De nuevo Joaquín, el principal, es quien encuentro más aburrido y frustrante, por momentos detestable (y ojo que hay un personaje que tiene unos aires de superioridad y es insufrible, lleno de consejos y filosofía barata, que gusta de ir a funerales para seducir a las viudas). El hecho de que todo se centre en el creo que es un desproposito. Sinceramente me hubiera gustado conocer un poco más a los otros personajes desde su perspectiva, y no desde la de Joaquín, creo que eso hubiera hecho la novela más interesante para mí.
El lenguaje en el que está escrito: me pareció fluido, interesante, coloquial y con algunos juegos de palabras interesantes. Debo decir que algunas frases si me hicieron reír y el libro tiene un recurso muy interesante al respecto pero poco explotado. La clave fantasmagórica. En algún punto de la novela, Joaquín sugiere que pare comunicarse con Dalila (una niña de nueve años, hija de su vecina) se dejen mensajes en código secreto escondidos en una parte del edificio. La edición que yo tengo (de Océano) tiene un separador con la llave para traducir la clave. Este tipo de recursos didácticos me parecen interesantes y hasta divertidos, pero en este caso resultó ser insustancial (incluso el mismo Joaquín admite el gallo al final del libro).
En fin, aún con todo esto el libro le gustó. Lastima que Joaquín lo arruinó. Pero a final de cuentas tal vez ese era el chiste, pues siendo el libro una maratón casi interminable de mentiras y engaños, desconfianza rencores y formas de no enfrentar y escapar de los demas y de uno mismo, ¿Por qué no habría de arruinar su propio libro? El libro es frustrante por momentos, pero divertido por otros. La trama se construye lentamente y su desenlace es rápido. Es decir, es bastante disparejo. No sé a quien recomendaría el libro, pero quizá a un lector que busque una lectura larga, que guste de desenredar una trama que se desfigura conforme pasan las páginas, que busque un misterio y sea paciente, y que busque leer la vida de un personaje apático e infantil, pero escrito de forma amena.