Amo a Shintaro Kago y Suehiro Maruo. Son entes con un talento irrefutable. Pero esto es un cascarón vació de todo eso. Por supuesto los autores antes mencionados tienen historias de este tipo, donde lo salvaje opaca toda pretensión de contar una buena historia o de ser divertido. Pero al menos lo compensan con un despliegue gráfico envidiable. Waita no hace nada de eso. Es un dibujante que copia una forma ya estandarizada en la gráfica del manga mainstream y lo convierte en un hentai basura lleno de tripas. Porque es eso. Todos los lugares cómunes de los mangas pornográficos llenos de crueldad, pero trasladado a una historia llena de vísceras y repulsión hasta el extremo. Personalmente, recomiendo leer a los autores antes mencionados, y a algunos como Yun Hayami o Usamaru Furuya, que juegan con la temática, y no prestarle a atención a esta boñiga vomitada que falla en todos los sentidos.