Si leer es una forma de viajar, el viaje que nos propone esta novela no es lineal. Muy por el contrario, propone un acercamiento a la traumática historia naciente de un país que se asemeja mucho a Chile, pero que no está demasiado lejos de casi ningún país latinoamericano.
El lector se sorprenderá escudriñando los fantasmas de un pasado que parece no querer dejarnos en paz, miremos para atrás o nos empeñemos en mirar tan solo para adelante.
El corazón del silencio trata de unas primas que se reencuentran luego de muchos años. Una de ellas, Yolanda, vive en el extranjero y la otra, Aurelia, se ha quedado en la casa familiar sin mucho más que seguir existiendo. En este encuentro, ya ambas unas señoras mayores, hay muchos silencios y secretos que se van destapando poco a poco. Familias y amores rotos, una clara referencia a la dictadura chilena y la amargura por un pasado que se pensaba/piensa idílico. Esta es una novela lenta, en donde no pasa mayor cosa más que el ocultamiento y descubrimiento de verdades y sentimientos. Las dos primas son fuerzas contrarias que se repelen y se unen por el hecho de ser familia. Hay otros personajes que aportan al relato, como el cura, la pobre Melania o el hombre misterioso del primer capítulo. Me gustó la historia y cómo está contada, además de esos toques de realismo mágico que la hacen interesante.