Álex el Mono tiene veintidós años y es uno de los pocos supervivientes de lo que quedó de Madrid tras el colapso. Un asesino a sueldo, un alma errante. Un hijo de la Rebelión. Tiene un Kalashnikov, unos vaqueros destrozados y un montón de enemigos que desean verlo muerto. Y, sobre todo, un sentido de la supervivencia por encima de la lógica. Está a la espera de ser ajusticiado. Pero sus captores, sedientos de venganza, no van a permitir que su llama se apague tan fácilmente. Una historia de furia, deseo, traición, búsqueda de justicia y la necesidad indómita de libertad. Una epopeya a pie de calle en un futuro imposible. O tal vez no.
Escritor. Ciencia-ficción, Fantasía, Terror y lo que surja. Asesor literario, profesor de narrativa y técnicas de narración, crítico literario, fundador de la web literaria Libros Prohibidos. Fundador de la asesoría literaria Autorquía. Mis novelas son Gris era el Páramo (2025, Grijalbo), Ojalá tú nunca (2020, Insólita), La Armadura de la Luz (2017, Minotauro) y Rebelión 20.06.19 (2014, Triskel/Cazador).
En plena depresión post-Celsius, y desganada de todo, incluso de leer, rarísimo en mí, decidí empezar con la primera pieza de mi Celsius-botín. La primera novela de Javier Miró, de la cual no tenía noticia previa. Oye, mano de santo. Es de esas novelas que te enganchan desde la página 1, y que te cuesta trabajo soltar. Javier se me revela como un maestro en mantener la tensión narrativa, el interés del lector, usando trucos que, aunque reconozco como tales, me gustan. El más evidente, y no creo que destripe nada, es el de empezar la narración casi por el final, o in media res, como se suele decir, e ir descubriendo la historia a base de recuerdos del protagonista, a veces en primera persona, a veces no. Yo con eso ya estoy rendida. No podía dejar de leer, es un pasapáginas en el mejor sentido de la expresión.
Si no le doy la quinta estrella, es por el final. Es el único momento de la historia que, para mi, dejó de ser brillante, aunque no deja de cerrar satisfactoriamente todos los hilos abiertos a lo largo del libro.
Edito porque no puedo comentar la edición revisada y en formato de bolsillo que acabo de leer de forma independiente a la que leí hace un año. Los cambios son notorios y para bien. El libro pierde un montón de páginas, los diálogos se hacen más ágiles y verosímiles y hay algún personaje que cambia de nombre (¿y de sexo?). Pero la historia se entiende perfectamente y se lee en un pis pas. Igual que la versión anterior. Supongo que estos cambios reflejan la evolución y madurez de Javier Miró como escritor.
La Rebelión tenía una fecha marcada ya en el calendario, Javier Miró y Triskel aprovechan su llegada para pulir, repasar y reescribir en cierta forma la novela uno y para inaugurar con la misma su nueva colección de bolsillo los otros. Uno de los principales problemas de las novelas de futuro cercano es que pronto son alcanzadas por el presente y se convierten así en ucronías. Como tal, pues, debe de leerse hoy en día esta novela definida en su momento como distopía —un término cajón de sastre como ninguno hoy en día— cuya acción tiene lugar ahora en parte de un pasado, un presente y un futuro alternativos, en un Madrid post catastrofista —aunque también se podría abogar que la catástrofe sigue teniendo lugar— víctima del colapso, la guerra y la anunciada rebelión. La novela, obra de debut en su momento, ha «sufrido» un largo camino editorial, siendo publicada anteriormente por el propio autor en 2013 y por Triskel un año después en una versión más alargada que la presente, y que para la ocasión ha sido revisada por Miró para pulir y podar aquellas deficiencias que como obra primeriza hubiera preferido no incluir, eliminando casi un 40% de la longitud original. Cabe advertir que no he leído aquella versión primigenia, así que la presente reseña se refiere exclusivamente a esta edición «definitiva» en el nuevo Formato Micro de la editorial. Una novela postapocalíptica y ucrónica, violenta y cercana, con un presente demasiado posible, que hubiera podido ser el nuestro —que todavía podría ser— con solo que la Historia hubiese tomado un pequeño desvío. Inquietante.
Hoy empieza la Rebelión. Hoy, en algún lugar de Madrid van a decir “no”, ahora que han vencido, se van a negar a ceder su victoria a los de siempre. Hoy, 20.06.19, los plometas se niegan a entregar sus armas al ejército y empieza la Rebelión. Eso en Madrid, no sabemos qué ha ocurrido en el resto del mundo. Pero eso no será en el Madrid de nuestro hilo temporal, puede que sea el de otro, donde hace años empezó una guerra contra esos invasores que no se sabe de dónde vinieron.
Esta es la historia de Alex el Mono. Un superviviente, un niño obligado a resistir, un soldado, un rebelde. Esto es Rebelión 20.06.19, la primera novela de Javier Miró que Triskel reedita para inaugurar su colección Micro.
Javier Miró es un escritor hecho y derecho, eso nadie puede negarlo. En las más de 500 páginas de su ópera prima lo afirma y reafirma. Y es que en Rebelión 20.06.19 la mayor parte de las cosas tiene su qué, su por qué, su cuándo, su dónde y su para qué; y las situaciones que al principio nos parecen tan caóticas, se hilan unas con otras de manera sencilla y perfecta. En un panorama literario donde todo gira en torno a futuros distópicos, utópicos, romances paranormales, vampiros y zombies, Javier prefiere decantarse por la realidad. Esa realidad amarga que a veces nos abruma y nos consume, pero que está a nuestro alrededor a donde quiera que miremos. Lo peor de todo es que esa realidad me parece (nos parece, creo) más aterradora que un mismo futuro distópico, que a fin de cuentas vemos todavía muy lejano. Y en esta Madrid donde todo converge para que se cierna sobre ella una especie de edad oscura, donde la ley del más fuerte prima más que nunca, y sin embargo los inteligentes siempre saben como ganarse la vida, las cosas no se ven para nada simples. Sin embargo, colgándome de una frase del presidente Snow en la adaptación de En llamas, "la esperanza es más fuerte que el miedo". Y es así como los habitantes de Madrid logran sobrevivir, a veces a duras penas, porque solo les queda la esperanza. Merece la pena, realmente. La reseña larga se viene pronto :P Mi única queja la puse en una de las marcas de avance.
4,5/5 Si bien es cierto que he relegado mis lecturas más enfocadas a la Ciencia Ficción a un segundo plano (más que nada porque resulta complicado encontrar letras de calidad en este género, que por falta de interés real), siempre me he sentido poderosamente atraída por este tipo de novela que van más allá de lo conocido, aquellas que se atreven a especular con un presente alternativo o con un hipotético futuro.
Rebelión me ha recordado a Mente, de Fernando Maremar, aunque en el sentido estricto no tengan demasiado que ver. Me refiero a la temática, al desarrollo y a la originalidad, al nuevo mundo que nos regalan. Es imposible no recomendar con insistencia ambas obras una vez se han descubierto.
He quedado muy enamorado de esta novela de Javier Miró. No sé bien qué cambios ha sufrido con esta nueva edición en formato de bolsillo (un formato que es, debo decir, genial a nivel de maquetación, tamaño y consistencia, mis dieces a Triskel) pero la historia de este Madrid sumido en el caos me tuvo enganchado durante toda la lectura.
Creo, a mi entender, que el principal acierto de Javier (además de una sólida construcción de mundo que no atosiga en ningún momento y que es comprensible de manera escalonada y sencilla) es el manejo del ritmo y las escenas que tiene la novela. Lo saltos temporales y de localización son perfectamente comprensibles y ayudan a construir nuestro propio imaginario del personaje, la ciudad y los sucesos.
Rebelión 20.06.19 ha sido toda una sorpresa y más aún sabiendo que fue una primera novela... ¡ojalá acercarse a algo así en algún momento!
Todavía me queda para acabar con el botín de la Celsius, pero este me ha encantado. De verdad, me ha enganchado desde el principio. Se me ha hecho demasiado corto quiza, quiero más, conocer más. Qué ha sido del resto de España, conocer cómo ha evolucionado todo allí. Los personajes son la magia y la jerga que usan entre ellos me puto encanta ;)
Hace tiempo vi un anuncio excelente donde se veia el paso de una familia acomodada (blanca y occidental) a una zona de guerra y deportación en breves saltos de tiempo. Era de una ONG (creo) y venia a decir que esas cosas que les pasan a los demas te pueden pasar a ti por muy a salvo que te creas, o que pienses que eso en tu región no puede pasar. Rebelión viene a ser algo parecido: plantea, a partir de unas amenazas de las que se dan pocos detalles (una gripe mortifera, una invasión foranea, un gobierno totalitarista, milicias, etc...) como Madrid pasa de la ciudad que conocemos a una zona de guerra en un futuro cercano.
Javier Miro traza muy bien el escenario: la decadencia, las miserias, los fenomenos que se producen, incluso la ligereza con la que se mata y se muere. No es dificil darse cuenta que la vida, ahora mismo, es igual en ciertas partes del mundo. Si se hace ese paralelismo, las lecturas sobre nuestra situación actual y nuestra actitud respecto a cuestiones que pasan en nuestra epoca son, por necesidad, bastante descarnadas.
La estructura de la narrativa no es lineal, con flashbacks, saltos adelante y atras, recuerdos, etc...Aun asi, no es muy dificil de seguir. Los personajes no tienen una especial profundidad excluyendo al protagonista, pero es logico dado que la novela esta centrada en su punto de vista. En este caso si se hace una adecuada representación de Alex. Es un personaje gris, violento y salvaje, pero que tiene su propio código de honor, y, hasta cierto punto, puedes entender su punto de vista. Entiendo que el autor lo deja asi a proposito.
Como detalle que igual hace que enganche un poco menos, la historia no tiene un destino claro. Es decir, nos narra lo que le sucede a Alex, entrando y saliendo de sus recuerdos y del momento actual. Luego hay un final claro, pero durante su desarrollo no tienes muy claro a donde esta llendo.
En resumen: es un buen libro, con un escenario muy bien desarrollado y que hace un paralelismo interesante. Le falta, tal vez, atrapar un poco mas
Le pongo 4 estrellas porque la prosa es una gozada. Ahora bien, la trama es floja. Encuentro que, salvando el comienzo y el final, apenas ocurre gran cosa digna de mención. Pero leerlo, en general, es una maravilla. Tiene buen ritmo, sin repeticiones, con unas descripciones magníficas y escenas de acción muy sensoriales.
Cuenta con una estructura bien elaborada, jugando con dos tiempos verbales y valiéndose de la analepsis para contar la historia del protagonista (en pasado) y describir las angustias del cautiverio (en presente).
Desgraciadamente, los personajes tienen poca profundidad y ninguna motivación más allá de la propia supervivencia y algún ramalazo muy puntual de compañerismo. Lo que sí hay es mucho odio gratuito y deseos de venganza; habituales, por otra parte, en un mundo distópico. Pero se echa en falta un motor que los impulse a actuar, algo que facilite al lector empatizar con ellos.
No hay ninguna sorpresa, nada que te haga querer saber más o pasar a la siguiente escena, pero sí una prosa realmente muy bien trabajada.
No sé cómo sería la primera versión editada de Rebelión 20.06.19, pero esta última, la micro, me ha encantado.
NARRACIÓN: Dura, contundente y directa. Es decir, todo lo contrario a la que emplea en "La armadura de la luz", donde es más lírico y usa un tono más desenfadado.
PERSONAJES: Uno de los puntos más fuertes del libro. Tengo que decir que me costó muchísimo simpatizar con Alex el Mono, porque es un cabronazo de la hostia, pero es verdad que, una vez entiendes el contexto y sus circunstancias, le acabas cogiendo cariño. Y hasta sientes pena por él. El resto de personajes son igual de odiables, pero en el buen sentido. Todos están construidos de manera increíble, con sus claroscuros, sus motivaciones y su propia manera de expresarse, aunque todos sean unos capullos de narices. Y sí, los diálogos también son de lo mejor del libro: creíbles y naturales a más no poder.
HISTORIA: En este apartado, la verdad es que la historia es lo de menos. Si Rebelión 20.06.19 fuese adaptada a un medio audivisual sería una serie. Es decir, hay un hilo conductor común a todos los episodios, pero cada uno de ellos se disfruta de manera individual mientras van formando algo mayor. De esta manera, conoceremos a Alex el Mono encerrado en una prisión, y será a través de sus recuerdos, que nos llegarán fragmentados y desordenados, que sabremos los motivos que lo han llevado a esa situación.
CONCLUSIÓN: Una novela refrescante, distinta, que nos golpeará con cada una de sus líneas al igual que la historia golpea a sus personajes. Si queréis una historia dura, oscura, y que os haga sufrir, esta revisión de la primera novela de Javier Miró es una gran candidata
Una buena peli de acción. Esa es la sensación que me ha dejado esta novela. Es sumamente visual, sobre todo en las abundantes escenas de acción. La precisión del estilo de Miró es sorprendente y el viaje por un mundo sórdido y cruel es rápido y casi indoloro, si no fuera por las de ostias que reciben sus personajes. Dibuja los personajes con trazos rápidos, pero definidos en clichés, construye un reconocible escenario distópico, en el que no se preocupa de contarnos apenas nada sobre el por qué estamos en él. Su interés, y el nuestro al leer este libro, debe ser la aventura, la camaradería o la traición entre sus personajes. No hay pretensión, sólo un logrado producto de entretenimiento asegurado. Muy inteligente el recurso de la narración en viñetas cronológicamente desordenadas, que implica una cierta tensión en el lector para reconstruir el puzle del pasado del protagonista, que si no podría dejarse llevar por la abulia de la sucesión de escenas de acción.
Voy a ir al grano. Me gustan las opiniones concisas y sinceras. El libro tiene, en mi humildísima opinión, algunos fallos, pero no voy a ponerme a redactar porque para eso tengo el blog. La conclusión final sería: merece mucho la pena. Los personajes son geniales, los diálogos (aunque puede chirriar alguna cosa) son súper naturales, el narrador no tiene cambios de tono y está bien construida. Además, el libro espera que lo leas una segunda vez, cuando ya conoces la trama y los personajes, para poner en claro el mensaje. Así que podríamos decir que es «rejugable». Y todo esto a un precio muy económico.
Rebelión 20.06.19 ha supuesto un soplo de aire fresco, una revelación, un libro audaz que combina acción e intriga, con una atmósfera apocalíptica inigualable. Todo ello con un estilo directo y una sorprendentemente cuidada estructura, en una arriesgada apuesta por aunar la lectura rápida de un best-seller con literatura de vanguardia.
Javier entra a lo grande en el mundo de la literatura con su primera novela. Que sean muchas más.
Rebelión es una lectura trepidante, que te atrapa desde el primer capítulo y ya no te suelta hasta el punto final. En cuanto te adaptas a los saltos temporales (trabajados con buena mano) ese Madrid que se sostiene de las ruinas de nuestra forma de vida y los personajes que pululan en él se despliega ante nuestros ojos con todos los tonos de gris. Muy recomendable.
Las primeras páginas de esta novela te meten de lleno en este Madrid distópico a través de una escena de acción descrita con gran detalle. Esto no es ningún punto en su contra y, de hecho, gustará a muchos, pero a mí me costó entrar. Soy más de conocer bien el entorno y a los personajes y, después, entrar al trapo. Eso sí, una vez aparece Álex el Mono, ya me olvidé del mal trago inicial y poco a poco me fui encariñando con él (dudo que esa es la palabra correcta porque el personaje no es ningún santo, pero lo importante es que empatizas con él). También fui entendiendo el contexto y las razones por las que todos los personajes se odian entre ellos y hay tan mal rollo en cada página. La trama es simple, pero sólida y sostenida por lo que, para mí, es el punto fuerte de Javier: la narración. Usando flashbacks y combinando pasado, presente y, en ocasiones, hasta la primera persona, te hace partícipe de la injusticia que rodea a los personajes principales y consigue que la atención no decaiga en ningún momento.
Forma parte de un club de lectura del cual estoy agradecido por descubrirme esta novela. En un Madrid devastado nos encontramos a unos adolescentes luchando contra un sistema opresor. Miró te sumerge de una forma desgarradora. Me ha sorprendido mucho y muy positivamente totalmente recomendable.
Buenísimo, lo disfrute mucho. Las paginas se te van de las manos, pasa rápido, se lee muy bien. Yo soy argentino pero no me perdí con el uso de algunas palabras del Slang madrileño. Se lo recomiendo a cualquiera que le guste la acción, la van a pasar bien.
Lo cierto es que ya había hecho un acercamiento a este libro cuando lo vi expuesto en una caseta del Celsius. Me parecía interesante ya solamente por la portada, pero al girarlo y leer la sinopsis algo no me convenció del todo y decidí dejarlo donde lo encontré. El destino ha querido que me vuelva a encontrar con este libro, que al fin me he leído.
A nivel narrativo se pueden decir muchas cosas, pero todas ellas serían sinónimo de excepcional. Se trata de una obra que está muy bien escrita, en la que el autor logra atrapar al lector y hacer que desee leer un poco más. En este sentido hablamos de una obra con una gran calidad en lo que a estilo y escritura se refiere. Debido a esto le he colocado 3 estrellas. De lo contrario habrían sido menos.
También es de elogiar el hecho de que el autor ha trabajado en la creación de un lenguaje propio que, aunque soez y a veces algo cansino, ayuda mucho en la creación de la atmósfera del libro. Una atmósfera que la verdad es que se transmite muy bien y resulta verdaderamente envolvente.
Sin embargo la historia, para mí, tiene algunos problemas. El formato episódico, aunque original en la forma en que se lleva a cabo, puede resultar confuso y problemático a nivel de coherencia. Y es que sin duda creo que es más sencillo escribir un libro con fragmentos puntuales de una historia, ya que permite hacer una selección de momentos interesantes y emocionantes que en una novela más clásica podría tener interludios más o menos lentos o aburridos. A pesar de ser una pequeña crítica hay que reconocer que el autor, de alguna forma, ha logrado darle poder a este grupo de relatos interconectados, y es algo muy meritorio por su parte.
Lo que resulta más problemático es precisamente lo que muchos lectores no son capaces de apreciar por ser cuestiones más concretas dentro de campos que no se manejan fuera de sus ámbitos. Y me explico. Hoy en día, con los recursos que cualquiera tiene a su disposición, parece que no hace falta documentarse sobre determinados temas. Y esto creo que es un error, al menos lo es porque hace que algunas personas no podamos disfrutar del todo de algunas historias. Parece que en el mundo de los videojuegos, las películas de acción y las series no hace falta documentarse sobre cuestiones bélicas, militares o policiales. No es algo que le pase solamente a Javier Miró, sino que hay una gran cantidad de autores que, por alguna razón que ignoro, no deben de considerarlo relevante.
Personalmente si escribiese algo sobre un médico con toda seguridad intentaría hablar con varios para que me ofreciesen sus puntos de vista. Incluso intentaría que me asesorasen o leyesen mi manuscrito para ver si estoy metiendo la pata. Pero con los temas militares, de seguridad e, incluso, de geopolítica, parece que eso nunca es necesario, supongo que debido a la cultura popular ya mencionada.
Desgranaré unos cuantos por aquí, que son fundamentales, pero hay más. El mundo distópico creado por el autor permite sus licencias, pero no todo es posible. Aunque hay unas cuantas cosas más, creo que comentaré solamente las que más me han impactado y sacado de la novela.
El invasor que se menciona a lo largo de la novela es totalmente desconocido. No se da en ningún momento ninguna pista real acerca del mismo. Lo más cercano es la descripción de Charlie el Lechero, pero no puede extraerse nada concluyente. Acaba pareciendo una excusa para poder crear las situaciones que quiere el autor. De hecho aparece como algo informe, con una amalgama de armamento dispar pero uniformados y con una jerarquía de tipo militar. Además, es como si de repente los organismos internacionales hubiesen dejado de existir (ni la UE, ni la ONU, ni la OTAN...) sin motivo aparente, colocando referencias a un virus o una gripe, una guerra civil en Francia y una total falta de comunicaciones. Todo de sopetón. Sin siquiera una explicación parcial o incompleta.
En este sentido también es curiosa la total pérdida de referencia hacia lo nacional. Se habla al principio del libro de que la resistencia está formada por antiguos militares, policías, personal del gobierno y gente de la calle. Resulta más que curioso que no haya ni una sola referencia a España (es más, se trata de una palabra que no aparece en el libro), cuando los movimientos de resistencia se forman históricamente sobre algún tipo de constructo nacional o regional.
La creación de ese Madrid distópico acaba siendo confuso e indeterminado. Al final del libro queda claro que existe una zona rica donde la gente vive más o menos de forma civilizada y una zona totalmente pobre y en ruinas, sin suministros. Hay un muro, o vallados, que dividen ambas zonas, pero sin una referencia clara hacia dónde está el muro en concreto. Y eso no deja de parecer una pequeña trampa. Acaba dando la sensación de que el libro bien podría estar ambientado en Berlín o San Petersburgo simplemente cambiando los nombres de las estaciones de metro de Madrid por los de esas ciudades y apenas se notaría la diferencia. Sin embargo, el autor no repara en adjetivos, palabras y páginas para explicarnos, por ejemplo, lo difícil que es para Alex acercarse y comer un trozo de carne después de recibir palizas continuas.
A nivel técnico, en lo que a la esfera policial y militar se refiere, hay errores bastante graves. Unos de vocabulario específico y otros conceptuales. Un fusil de asalto es un fusil de asalto. Una metralleta no es un fusil de asalto, sino una forma coloquial de referirse a un subfusil; y un AKM no es un subfusil. Tampoco una ametralladora. Del mismo modo cartucho no es sinónimo de cargador y las armas no llevan cintas sino correas.
En lo conceptual una Beretta 92FS de CO2 no dispara balas, ya que es un arma de aire comprimido. Sin embargo la de Alex sí. Se trata de una errata muy grave. El Mono también se apoya el fusil en el pecho para disparar de forma constante, algo que solamente se hace en tiro militar cuando se porta algún tipo de chaleco de protección balística que, debido a su volumen, imposibilita realizar tiro de forma eficiente apoyando la culata en el hombro. La sargento Vico dirige en origen una compañía, sin referencia ninguna a por qué un sargento manda una compañía. Esto resulta más extraño ya que es de los pocos empleos militares que aparecen en el libro, junto con el de brigada, que es nombrado una vez en una conversación. Otro detalle es el envolver en mantas y sábanas granadas de humo. Esto es algo que tiene altas probabilidades de que salga muy mal, ya que las granadas de humo adquieren una alta temperatura en la carcasa debido a la reacción química que se produce en su interior. Podría quemar fácilmente una sábana o manta sin que éstas tengan efecto alguno sobre el humo.
El comportamiento de los policías y militares a nivel táctico y de procedimientos resulta también bastante absurdo. El ejemplo paradigmático en el libro es el asalto a Cruz del Rayo, donde los policías se toman muchísimo tiempo para llevar a cabo la acción desde que saben que han sido descubiertos. La escena de dos botas saliendo lentamente a través del humo esperando a recibir los balazos de Alex a pesar de que el narrador menciona que portan gafas térmicas (son las únicas que permiten "ver" a través del humo), lo que haría que pudiesen detectar y derribar a Alex desde dentro del humo; va en contra de toda lógica e instinto de supervivencia . O lo que ocurre al finalizar la Guerra, cuando llegan los militares a la reunión de los plometas y se lían a tiros después de invocar legislación franquista.
En resumen, se trata de un libro tremendamente bien escrito. Eso es así y es difícil de discutir. Sin embargo en lo que a asesoramiento y creación del mundo es bastante deficitario. El mundo distópico en el que está ambientado está apenas explicado. Probablemente se deba a que es mucho más cómodo para el autor no dar detalles con el fin de no caer en errores garrafales, ya que requeriría una planificación tremebunda, con un trabajo muy complejo y costoso solamente para crear un trasfondo creíble. Por alguna razón el mundo tal y como se conoce se descompone por completo y solamente nos llega una visión reducida de un Madrid caótico y geográficamente inexacto y poco detallado.
Se trata, pues, de un libro muy cinematográfico pero nada realista, explicado en capítulos que no terminan de pegar del todo entre sí (como la parte del señor Arístegui o la de la hermana de Alex). Al final el libro parece una película o una serie de acción de los ochenta o noventa, con muchos disparos y peleas bastante fantasiosas.
Seguro que os suena la idea. Se produce una invasión. Hay una guerra que arrasa con todo. Y un grupo de rebeldes que intenta aguantar pese a verse recluidos en zonas insalubres y poco seguras. Rebelión 20.06.19 transita bajo ese trasfondo, el mismo que anteriormente ha servido de leit motiv a incontables obras de ficción. Pero no temáis, pues la novela de Javier Miró huye de mimetismos y semejanzas artificiosas, sirviéndose del escenario como una mera excusa para construir y deconstruir a un personaje y, por qué no, a una ciudad.
Rebelión 20.06.19 es la historia de Álex el Mono, uno de los sublevados, que ha llegado a alcanzar el estatus de mito por su capacidad de supervivencia bajo cualquier circunstancia. Desde las profundidades del antiguo metro de Madrid, los rebeldes se organizan a duras penas contra los invasores, con Álex el Mono inmerso en las operaciones más importantes, siempre pegado a Santateresa, su preciada ametralladora de asalto.
Los elementos diferenciadores de Rebelión 20.06.19 son varios. En primer lugar, la narración comienza con el protagonista encerrado en una celda oscura, sin mayor aliciente que revivir su propia trayectoria una y otra vez. Por ello, la historia está contada desde los recuerdos de Álex, y va saltando temporalmente de modo caprichoso, tal y como lo hace el cerebro humano. Con ello, Javier Miró logra que el lector permanezca atento a la estructura temporal para ir, poco a poco, armando el puzzle que nos propone la novela. El escritor nos ofrece un narrador en tercera persona muy pegado al personaje, consiguiendo una sensación inmersiva muy alta. Tanto, que los tramos que transcurren en la celda dejan la sensación de estar narrados en primera persona. El efecto es potente e interesante, pero sobre todo efectivo. Esto se multiplica gracias a la capacidad de Miró de ofrecer pasajes puramente sensoriales, en los que la percepción del protagonista salta del papel (o del dispositivo electrónico, depende del formato en que estemos leyendo) y se traslada hasta el lector.
La historia es tan cruda y despiadada como cercana. Los personajes son verosímiles y presentan multitud de matices. La demiurgia (decir worldbuilding me retuerce las tripas) parece muy sólida. La historia, que parte de un in media res, se expone de forma fragmentaria descompuesta en flashbacks, lo cual puede descolocar un poco a lectores no acostumbrados a estos tipos de estructuras.
Respecto del autor, Javier Miró, su prosa es bastante buena, y hace alarde de un amplio abanico de recursos narrativos muy bien empleados. Te lleva de la mano durante gran parte de la historia para entender lo que ocurre, pero acaba soltándote en mitad de la rebelión para que sientas en tus propias carnes la inclemencia y sordidez que, quizá, nos espere a la vuelta de la esquina.
En realidad le doy 2,5 estrellas. Me ha resultado largo y confuso. No me funciona la estructura paralela y el cambio entre un tiempo narrativo y otro me desubica. Tampoco me ayuda que muchos personajes sean llamados unas veces por el nombre y otras por el apodo de forma aleatoria. La razón de marcarlo con 3 estrellas es porque el estilo es bueno y la creación de un Madrid postapocalíptico es espectacular. Eso es lo que más me ha gustado de la novela.
Un libro que llegó a mis manos de casualidad y me ha parecido una lectura muy entretenida. Mucha acción y una forma de escribir muy "nuestra". El hecho de que esté ambientada en una Madrid apocalíptica la hace aun más interesante.
Si la primera novela de Javier Miró es una de las obras que confirman el buen momento de la literatura española de género es precisamente porque consigue una personalidad propia fuera de los estereotipos de la ciencia-ficción.
De forma más inconsciente que intencionada, quizá también de forma perversa, mi mente no puede evitar relacionar su espíritu con el de esa otra distopía iconoclasta y carismática que es Mad Max. Como George Miller con su saga cinematográfica, Miró está menos interesado en la especulación científica o filosófica que en desarrollar una narración pura, donde el movimiento se demuestra andando porque la acción y la descripción son las que ponen en pie su discurso, aunque éste se articule a raíz de los aparentemente inconexos recuerdos de su protagonista, Alex el Mono.
Como sucediera con el loco Max, el Mono nos arrastra sin concesiones en su deambular como un nuevo antihéroe terminal, con un hálito de picaresca cañí que lo hace vivo y universal al mismo tiempo. Es a raíz de su subjetividad y su experiencia como vamos elaborando una España tercermundista aterradoramente creíble, en la que se quiere adivinar una leve moraleja de fatum y deja vu político en el recurso temático a la guerra.
Pero el verdadero mundo de "Rebelión 20.06.19" es el de la supervivencia y el acto, el de la lucha por la vida, y es esa dicotomía entre el horror y lo humano, tan cruda y sencilla como su lenguaje, la que en definitiva nos atrapa en la constante y trepidante batalla que describen sus páginas.
Nos encontramos ante una novela poderosa, con un gran potencial, de sobresaliente calidad narrativa, de personajes bien estructurados. Una de estas obras literarias en las que se puede palpar el vínculo de unión entre escritor y ficción (su ficción), y el cariño y el mimo depositado en un trabajo digno a tener en cuenta.
En los tiempos de la literatura independiente, a veces resulta complicado encontrar diamantes bajo la tierra del río, demasiado caudaloso. Es todo un privilegio, de vez en cuando, tener la suerte de toparse con una de estas piedras preciosas.
Una excelente novela. LA trama que se desgrana al principio de forma caótica, acaba encajando hasta dar forma a la vida y peripecias de un superviviente y atormentado protagonista. Dale ese tiempo necesario y lo compensará con creces para absorverte en el mundo de la posguerra en esta fabulosa anacrónica.