¿Pudo existir realmente una obra previa a aquella primera parte del ‘Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha’ que Miguel de Cervantes Saavedra llevó a la imprenta en el año 1605? ¿Y es verdaderamente posible que en ella se presentase al hidalgo como “un hombre tan obsesionado por las historias de zombis y de zombificados que se contaban en las tierras donde habitaba, que decidió hacerse nada menos que perseguidor de no-muertos, a la manera que se explicaba en dichos libros”, tal y como se afirma categóricamente en algunos cenáculos literarios?
¿Y quién era el tal Házael G. González, que firmó dicho texto atribuyéndolo a Cervantes pero afirmando que lo que ese escritor publicó finalmente fue una versión modificada y muy suavizada (en la que don Quijote ya no quería ser matador de no-muertos, sino caballero andante) de aquel primer texto original? ¿Y qué hay de cierto en las fragmentarias historias, consideradas por muchos apócrifas, que narran encuentros entre el mismo Cervantes y los muertos que andan, justificando así la temprana afición del insigne escritor por ese género?
Por primera vez en lengua castellana, se presenta en su forma íntegra y completa el texto conocido comúnmente como ‘Quijote Z’, tal y como el misterioso Házael G. González lo dejó compuesto, a lo cual se añade un relato de la aventura cervantina en Lepanto contra los zombificados, de autoría apócrifa, y pulido y adecuado al lenguaje de nuestros días por el profesor Gualberto G. Álvarez, catedrático de la asturiana Universidad de Cerredo y especialista en zombis y demás especies de no-muertos que ha habido a lo largo de la Historia.
Este libro es una recreación ficticia de una presunta e hipotética primera versión de la novela de Cervantes. En esa versión, Don Quijote no pierde la cordura por devorar incansablemente libros de caballerías, sino de historias de zombis. A raíz de esto, nuestra versión del Quijote se va a convertir en un cazador de zombis.
La historia comienza con una narración de la Batalla de Lepanto. El ejército enemigo lanza a los cristianos unas cabezas cortadas que resultan estar vivas y comienzan a morder a todos y, por lo tanto, a infectarlos, convirtiéndolos en zombis. A partir de aquí comienza la historia propiamente dicha. En realidad, el autor ha cogido el texto original y lo ha modificado un poco: ha quitado fragmentos, ha añadido algún que otro zombi, etc., pero el texto no. Nuestro Quijote en lugar de luchar contra molinos lo hace con zombis gigantes, entre otras cosas.
Junto con esto, el autor también introduce algunas claves de humor bastante negro. Como la obra de Cervantes parodiaba las novelas de caballeros, esta lo hace del mundo de los zombis. Además creo que este libro podrá ayudar a aquellos lectores que no hayan leído nunca la versión original del Quijote por considerarlo demasiado grueso o difícil. Aunque he de decir que el relato inicial con el que abre el libro me ha gustado muchísimo más que la versión Z del Quijote. Es aquí donde vemos la originalidad completa del autor.
El lenguaje empleado en esta versión sigue el modelo y tradicional lenguaje cervantino del Quijote, por lo que a veces me ha costado un poco más poder leer este libro.
En conclusión, un libro que sigue el modelo casi idéntico de El Quijote de Cervantes pero en clave zombi. Una historia cuya originalidad es el relato de la Batalla de Lepanto y la introducción de muertos vivientes en la historia. Un libro para los amantes de los zombis y para aquellos de las versión quijotescas que quieran pasar un buen rato leyendo esta versión Z.
Un refrito mal hecho de una gran obra como es el Quijote si ya se ha leído el Quijote y se le tiene algo de aprecio a la obra original no lo recomiendo ya qué está versión en vez de entusiasmar o propiciar el querer saber más sobre este refrito da sueño y pereza el que solo se escribió sobre la obra original poniendo la palabra zombie en cualquier momento que se le diera la gana al autor, no aporta nada interesante ni nuevo en la obra ni el género zombie en general.
Este libro ha sido, sin dudas, la mayor decepción con que me he topado en lo que va del 2020. El libro promete ser una reescritura del Quijote, mediante la cual este habría sido un caballero cazador de zombies. En resúmen: una historia del tipo "Orgullo, prejuicio y zombies", "Androide Karenina" o "Sensatez, sentimientos y monstruos marinos". El gran problema de este libro, es que nunca logra posicionarse como una obra propia, independiente. No alcanza a ser una parodia, que implicaría una resconstrucción de la obra, en tono de burla, sino que no pasa de la categoría de burdo pastiche. Porque la historia, sacando detalles, ¡es exactamente la misma! El autor no hizo más que tomar el texto original del Quijote y modificarlo ligeramente: en lugar de caballero andante pone cazador de zombies; en lugar de bandidos, hechiceros o gigantes, habla de zombies, etc. Es un recurso que como máximo puede resultar divertido durante dos páginas, pero después ya empieza a aburrir, y finalmente te termina hartando. Una escena que me pareció paradigmática de este recurso fue cuando el cura y el barbaro se ponen a separar los libros del Quijote que van a quemar. En el libro original, deciden salvar de la hoguera una obra de Cervantes; aquí utiliza exactamente el mismo recurso y los personajes dan los mismos argumentos para salvar una obra de Hazael González. Hay un solo elemento original en la obra, que me parece interesante destacar, y es esa especie de prefacio llamado "Luna de sangre en Lepanto", y que aparece firmado por un tal Guadalberto Alvarez (desconozco si se trata de un autor ficticio o real). En conclusión: esperaba leer una novela, y me topé con una especie de ejercicio de escritura más propio de un taller literario que de estar en los estantes de una librería. Un completo fiasco.