Atahualpa Yupanqui es el arquetipo del creador que ha traducido en su obra el sentimiento recóndito del hombre argentino. Cultor de "Artes olvidadas", como él solía definirse, don Ata recogió a lo largo de los caminos los clamores, las tristezas, los silencios y las rebeldías de sus paisanos y amasó con ellos poemas y canciones expresivas de un arte latinoamericano esencial y profundo.
Desdeñador de modas y la seudocultura difundida por los medios de comunicación social, Yupanqui rescató como pocos los elementos de nuestra identidad nacional que permanecen en el espíritu colectivo, los purificó de localismos y de ornamentos retóricos ajenos a su naturaleza y los proyectó a la universalidad, propia de todo arte popular auténtico.
En este libro, Norberto Galasso -autor de varios ensayos biográficos, entre otros Discépolo y su época y Vida de Scalabrini Ortiz- nos convoca a revivir el mundo singular del poeta, colmado de sabiduría popular, de calidez humana, y en el que también asoma su rostro duro, la puna, el cañaveral, y la frustración de algunos sueños.
En estas páginas, vuelve a manifestarse el Canto al viento, que según la propia definición de don Ata, no es ni más ni menos que la fuerza creadora, la voz del pueblo, que oyen y traducen los hombres comprometidos con su destino.
Norberto Galasso es un ensayista e historiador revisionista argentino. Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó como contador, en 1961. A fines de los años cincuenta, sus inquietudes políticas lo impulsaron a leer a Marx, Trotsky, entre otros, y se familiarizó con los conceptos de lucha de clases, plusvalía, explotación.
Una biografía que se apoya demasiado en fragmentos de los poemas y canciones de Atahualpa para narrar su vida. Me parece una manera superficial y mínimo polémica de entender la vida y obra de un artista, sacando sus letras y poemas del contexto en que fueron creadas y presentadas al mundo. Aún así, lo disfruté porque amo a Atahualpa y es mi primer acercamiento a su vida, más allá de los documentales que vi que se centran más en su filosofía de vida. Y si bien entiendo que él es el protagonista del libro, me parece criminal la falta de profundización sobre su esposa Nenette, excelente pianista y compositora de varios de las canciones más reconocidas de Atahualpa, aunque tuvo que injustamente esconder su firma con un pseudónimo. Ah! Y pésimos los comentarios del propio biógrafo acerca de las ideología política de Atahualpa. Qué huevos hay que tener para, a dos semanas de su muerte, ponerse a criticarlo por haberse declarado anti peronista. Un engreimiento prepotente que abandona por completo la empatía.