Se escuchan voces que parecen de una psicosis en Rubio. No es brillante por esas voces, sino por su modulación. Hay frases incandescentes. Dos piezas de prosa poética -una autobiografía autodestructiva, un relato sobre una mujer tan triste como verosímil-. Cierra la Garchofa un ensayo delirante, un aguijón venenoso, una teoría de la literatura argentina que lo disuelve todo. Sería una teoría anarquista que ataca a todo el mundo, escritores y lectores, inclusive al lector de la Garchofa, quizás en primer lugar. Hay halopidol, porros, cocaína, prostíbulos, soledad, amargura, el barrio. Están todas las contradicciones del peronismo en su ala izquierda -muy parecida al ala derecha-, esa izquierda autoritaria que se sostiene sólo por voluntad de poder, a la que tanto condena en el ensayo final como raíz del mal. Hay frases que son golpes a la cara. También escupe. Está la ciudad de Buenos Aires, viajes en colectivo, Villa Devoto, Villa del Parque. Menciona muchos personajes de la literatura contemporánea. El grupo de Belleza y Felicidad. Talleres literarios. Arturo Carrera. Borges. Macedonio. Cortázar. Piglia. Saer. Aira. Todos mueren al final. No fue el mayordomo. Rubio baila ebrio sobre sus tumbas.
Este es un libro extraño, ecléctico, inclasificable, pero bueno. En realidad son tres libros, o mejor dicho dos libros y un pequeño ensayo. El primero se llama Autobigrafía Podrida y es un conjunto de textos autobiográficos, aparentemente con cierto orden cronológico, pero independientes entre sí. Hay episodios de la infancia y el barrio, los inicios del autor en la literatura, la relación con las drogas, y anécdotas con Leónidas Lamborghini y otros personajes. Me dijeron que no todo es real, pero no importa, todas las autobiografías tienen algo de ficción. El segundo texto es Martina, una especie de nouvelle o conjunto de relatos que tienen como denominador común a una mujer llamada, previsiblemente, Martina, de quien el narrador está enamorado. En esos textos desfilan personajes y situaciones por momentos oníricas, por momentos grotescos y por momentos entrañables. El escenario es un Buenos Aires marginal e íntimo, con sus plazas sucias y sus bares de mala muerte. El tercer texto es un ensayo llamado La Literatura Argentina es el Mal que parte de la premisa de que la literatura está mal escrita y da argumentos sólidos y singulares que estimulan al lector a tenerlos en cuenta y mirar desde otra óptica a psar de estar en desacuerdo. Me gusta más el Rubio poeta que el Rubio prosista, pero la prosa de La Garchofa Esmeralda es mucho mejor que la de otros narradores serios.
La "Autobiografía podrida" es genial, excepto el capítulo sobre peronismo, donde peca de creer que todos pueden hablar de todo. "Martina" me intrigó. "La literatura argentina es el mal" es jugado, arbitrario y cruel, pero no logra intervenir, le falta sustento, la contundencia de un cross a la mandíbula.
Quizá la mejor manera de describir el contenido de este libro, sea recurriendo a lo que el propio Rubio opinó de él en su apartado titulado "Excusas posliminares":
"una autobiografía antológica tan verídica como cualquier otra, una cosa verbal que con mucha buena voluntad se puede llamar "nouvelle" y un ensayito literato y compadrón, porque así los escribía Borges"
La ironía que rodea esta frase está patente en los tres escritos y fácil es suspender la incredulidad, cayendo en el pecado de tomarse demasiado en serio las frases que lo pueblan. Esto se debe a la soltura y prosa tan vibrante -indistinguible de su obra poética- con la cual están compuestos estos textos.
"Autobiografía podrida" resume en menos de 60 páginas la consigna que Fogwill al proferir "escribo para no ser escrito". "No dejaré memorias" supo responderle desde el pasado un presente Lautremont y las tensiones entre estos polos se resuelven bajo episodios cómicos que mezclan lo mejor del Luciano de Historia verdadera, Quevedo y más acá, Groucho Marx.
"Martina" se centra en otra obsesión de Rubio: la prostitución cómo concepto de un deseo abyecto que mancha y a la vez subsume toda relación (política, sentimental, intelectual, literaria, etc.) Pese a su carácter más experimental, debe tener una de las páginas eróticas y erráticas más bellas de nuestra literatura.
Finalmente, "la literatura argentina es el mal" es un ajuste de cuentas con "el escritor argentino y la tradición" -tanto el ensayo de Borges como quienes han abordado el tópico con menos éxito que él por adularlo o simplemente contradecirlo, que en este caso, son lo mismo-. Rubio postula que nuestra literatura es esencialmente "polémica". Por esta razón, la literatura argentina trata de guerra y de mierda. Sus mayores escritores son en términos del autor los "demiurgos menores" que abofetean aquello llamado "literatura universal". Las dos maquinarias que se retroalimentan - la guerra apilando deposiciones de cadáveres y palabras, grietas y enemistades; en fin, un cúmulo de mierda mal intencionada, equivocada y mal escrita, torna esta pestilencia un artefacto literario tan potente como hediondo-. Quienes se sustraen a este binomio, son figuras maniqueas y militantes de la grieta que genera el binomio guerra/mierda, malos escritores universales, insípidos como indiferentes.
Precisamente, si hay un sentimiento del cual está desprovista la obra de Rubio y que se ataca en todo este libro esta es la indiferencia (enemiga contra la cual despliega toda una artillería que va desde la sátira hasta el comentario político bajo la única rúbrica de la poesía en todos sus formatos). En esta carcajada impotente pero ruidosa está su magia.
¡Es un loco de los buenos! Salvo cuando se pone a tirar mierda a la literatura argentina, que es lo que suelen hacer la mayoría de los escritores argentinos (quizás no tan explicitamente como Rubio), me encantó el libro. Son tres textos: uno semi autobiográfico, uno masomenos no, y el ensayo crítico literario. Tiene un humor muy ácido combinado con bizarreadas fuertes alla O. Lamborghini.
Si bien La belleza y la fealdad son cuestión de carácter..., yo pediría que Rubio se siga traicionando y haciendo mas prosa, acá se consiguió un fan más de su traición.