¿Qué tienen en común un planeta, un huevo de pez y la punta de un bolígrafo? A nuestro alrededor, un número vastísimo de objetos parece compartir un reducidísimo número de formas: esferas, hexágonos, espirales, hélices, parábolas, conos, ondas, catenarias o fractales. ¿Por qué precisamente estas formas y no otras? ¿Cómo emergen? ¿Cómo perseveran? Aunque no tendría por qué ser así, la naturaleza exhibe ritmo y armonía. Sin escatimar brillantes incursiones en el arte, la filosofía, la música o la escritura, Jorge Wagensberg, basándose en la confrontación de la complejidad con la incertidumbre, teje un gran esquema conceptual para explicar la forma de los objetos reales.
Es doctor en física y profesor de teoría de los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona. Además de investigador, es un dinámico animador del debate de ideas, lo que le ha valido, entre otros, el Premio Nacional de Pensamiento y Cultura Científicos en Cataluña. Es director de la colección Metatemas desde su creación en 1983. Tras haber dirigido durante quince años CosmoCaixa, referente de los museos de la ciencia de todo el mundo, fue también director científico de la Fundación “la Caixa” y en la actualidad elabora el proyecto de un gran museo sobre Ciencia y Arte: El Hermitage Barcelona. Es autor de veinte libros, entre ellos Si la naturaleza es la respuesta, ¿Cuál era la pregunta? o Más árboles que ramas, con gran éxito entre la crítica y los lectores, y de múltiples trabajos de investigación sobre termodinámica, matemáticas, biofísica, microbiología, paleontología, entomología, museología científica y filosofía de la ciencia.
La segunda parte de La rebelión de las formas - la que le da el nombre al libro - identifica algunas formas fundamentales del mundo físico y biológico y las relaciona con verbos a los que no convendría llamar "funciones": la esfera protege, el hexágono pavimenta, la hélice empaqueta, el ángulo penetra, la onda comunica, la parábola emite y recibe, la catenaria aguanta, los fractales colonizan. La consulté varias veces después de la primera lectura y la considero un esfuerzo que me gustaría ver continuado y ampliado. La primera parte, en cambio, me pareció totalmente olvidable, una introducción hipertrófica que terminó ocupando la mitad del volumen.