Joaquín Leguina recurre en este libro a dos grandes temas que nos conmueven: las relaciones de pareja y la infidelidad, en su sentido más amplio, el de la traición entre personas. Ya sea por experiencia en carne propia o en la de alguien muy cercano, todo lector sabrá de qué nos está hablando. De ahí el valor añadido de estas historias: al placer de leer buena literatura se suma el entretenimiento de descubrir las diferentes caras de las relaciones de dos... o más. Estas páginas esconden un toque de imprevisibilidad y muchas sorpresas: las que hablan del primer deslumbramiento o de la crueldad de los ya curtidos, las más escabrosas o aquellas que podrían suceder a la vuelta de la esquina, las que guardan desenlaces nefastos o las que, por suerte o por desgracia, dejan las cosas como están.
Joaquín Leguina Herrán es un político, economista, demógrafo y escritor español. Miembro del Partido Socialista Obrero Español, fue el primer presidente de la comunidad autónoma de Madrid, cargo que ocupó entre 1983 y 1995.
No sé porqué tienen tan mala puntuación. En fin, personalmente yo disfruté mucho este libro. Me parece que el escritor hace buen uso de la lengua y tiene aportaciones muy interesantes sobre el tema de la infidelidad. Dejo unas frases:
El papel del aprovechado y del aprovechable son, a veces, tan evidentes en algunos matrimonios, que la permanencia del vínculo sólo puede explicarse por algún vicio oculto, incomprensible, o bien se debe a la paciencia y la desesperanza de quien, consciente y sufriente, piensa que la ruptura resultaría peor.
(...) la vida, a veces, aporta ocasiones y sorpresas que no conviene dejar pasar ni tampoco quedarse inmóvil, mirándolas alejarse, como se mira desde la estación un tren cuyo destino no es el nuestro.
“Primero se traiciona lo que uno recuerda, luego se olvida aquello que se ha traicionado. En el fondo, lo que acojona y aturde es el pasado, no el porvenir. Esa marea irresistible del olvido, que acaba por inundar todas las cosas.”
Muy irregular en sus relatos, salvo dos o tres, el resto no valían mucho. Los últimos, por su situación geográfico-temporal me han recordado al increíble "El nombre del viento".