En todas las ciudades del mundo hay locales donde la luz no entra por vergüenza, como El Hormigón. Allí la oscuridad arropa los trapicheos de los clientes, las manos que tantean por los cuerpos y la mugre que se acumula en las esquinas. Hace unos años, a mi amigo Mejuto y a mí se nos ocurrió que El Hormigón merecía más que ser el escenario ocasional y cambiante de alguno de sus relatos, y que mi inseparable Browning le iba como dedo al… perdón, como anillo al dedo a la atmosfera tóxica del lugar. Lo discutimos y a la tercera copa concluimos que yo podía hacer lo que me diera la gana siempre que no esperara que él hiciera otra cosa más allá de proporcionar alguna sentencia demasiado trabajo. Si el contenido no es de vuestro agrado, echadle a él la culpa por darme alas y abandonos.
Madrileño de nacimiento (hace una breve eternidad de eso), residente en Canarias desde hace media vida y sin que sepa dónde acabaré el trecho cada vez más pequeño que me queda de andar molestando con mi presencia, escribo desde hace tantos años que el Alzheimer empieza a ser una enfermedad conveniente. Durante un tiempo, con media docena de amigos, administré el taller literario 27etras, uno de los pioneros en desarrollar esa labor en internet. Y ahora, con parecida desvergüenza, corrijo y asesoro a otros escritores para lograr el éxito que yo nunca he tenido, ejerzo de “negro” sin ningún pudor y he reseñado mi biografía tantas veces para convocatorias a premios literarios que nunca me darán ―incluso para los que me dieron―, para esa prolífica y frenética presencia en la virtualidad que nos invade, y para otros menesteres literarios que imagino que se me han acabado las mentiras para adornarme, o ya no las distingo de la verdad.
Mis relatos, novelas y cualquier cosa que escribo comparten cinismo y desengaño, amor y sexo; carecen de corrección política, son tan tolerantes con los vicios, virtudes, costumbres o libertad ajena que hay quien los llamará libertinos, sádicos, desvergonzados, o vaya usted a saber.
Y si aún te parece que ese tipo de la foto merece ser seguido o te intriga algo más de él, además de disfrutar del libro que tienes entre tus manos, o de comprar algún otro puedes visitar los enlaces que hay por aquí