Judas, un hombre de mediana edad, —tal vez sentado en butaca preferente en una sala de proyección privada— visiona a toda velocidad fotogramas de su búsqueda de realización personal a través del sexo, desde la infancia hasta la madurez. Los altavoces de la sala acompañan la proyección con aquellas canciones que marcaron de una forma u otra su historia, mientras... él reflexiona en voz alta o recuerda conversaciones o las inventa. No se trata de la sinopsis de una película sino de la particular estructura de esta “Polvos ilegales, agarres malditos”. Publicada en Lima en 2011, Ediciones Erradícame la reedita ahora con el propósito de presentar la obra al lector tal y como fue concebida originalmente por Fernando Morote.