Escritor, editor, antropólogo, etnólogo e historiador mexicano.
Nació el 16 de enero de 1912 en la Ciudad de México. En 1934 comienza su labor periodística en la Revista de Revistas. Entre 1936 y 1947, Benítez fue reportero, editorialista y director del diario El Nacional. En el periódico Novedades, Benítez cambió el suplemento dominical por una publicación cultural que se llamó México en la Cultura. El interés que mostró por la historia Benítez luego de su amistad con Salvador Noriega lo llevó a enfocar sus obras desde los puntos histórico y antropológico. Fue maestro en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Recibió varios premios, entre los que se encuentran:
- Premio Mazatlán de Literatura 1969 con Los indios de México
- Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 1978.
- Premio Nacional de Antropología
- Premio Nacional de Periodismo de México en divulgación cultural de 1986
Murió en la ciudad de México el 21 de febrero de 2000.
Es mi segundo libro de Benítez y puedo decir que su narrativa es como la de un viejito, lento, deteniéndose en nimiedades sin interés, aburrido a veces. A pesar de que la intención del libro es retratar los rituales huicholes en los que se usa el peyote, una intención buena y que sugiere ser interesantísima, Benítez la caga machín porque su manera de describir es hasta desesperante. Thumbs up por las recopilaciones de algunas, de las más importantes, leyendas huicholas, pero es triste contemplar que todo su trabajo con estos indígenas siempre fue al margen, no tiene un insight desde dentro de la 'tribu'. Un buen libro para leerse con mucha paciencia.
Interesante libro donde el periodista y etnólogo Fernando Benítez nos transporta a las hasta entonces secretas peregrinaciones de los indios Huicholes hasta Real de 14 y su cerro de la Quemada en busca de recrear por medio de sus mitos y ritos, el mundo comunal de su existencia. Y ese es el punto interesante: las experiencias alucinantes con el peyote son sagradas porque son el punto de contacto de la comunidad con un una realidad daimónica que da SENTIDO a su existencia. Mientras que Aldous Huxley y Timothy Leary consideraban que las drogas podrían representar un camino hacia el autoconocimiento, los indios huicholes no toman esta experiencia como una forma de conocerse "a sí mismos" (esos es muy egoísta y muy gringo) sino una forma de encontrar su SENTIDO para servir a la COMUNIDAD y al continuo renacimiento de su mundo. Superrecomendado. (Por cierto, yo de estúpido no fui a la Quemada en Real de 14 y ahora me arrepiento.)
Si cuando fue publicado el libro (1964) estaba canijo irse a pata desde el norte de Jalisco hasta Real de Catorce, no quiero ni imaginarme cómo ha de estar ahora aventarse esa travesía.
Hay momentos en los que se le van las cabras al autor y es difícil darse cuenta si es Benítez quien está hablando o está transcribiendo las palabras de otra persona. (no sé si esto sea un detalle de esta edición en particular). Eso sí, los mitos de la creación que le cuentan son la onda. Medio contrastantes con el paréntesis un tanto aburrido que abre a la mitad del libro sobre el uso de alucinógenos en "la civilización".
La primera reseña etnográfico que describe un poco de la escencia ritual de los Wixárika. Benítez describe, hasta donde le es permitido conocer, el viaje sagrado a Wirikuta. Visita los lugares y le muestran las ofrendas, sacrificios y purificaciones que hacen en su peregrinación anual en busca del Divino Luminoso; peyote.
Una obra tan fascinante como misteriosa, Benítez nos guía al mundo espiritual con sus pensamientos en la peregrinación de los huicholes. La sagrada planta, el peyote, sirve de personaje principal aquí, donde descubrimos sus mitos y ritos que han sobrevivido tras siglos. La recomiendo a los estudiantes del peyote.
Maravilloso estudio antropológico sobre el ritual del peyote de los Huicholes. La vivencia experimentada por el autor es transmitida al lector de una manera tan especial y mística que lo transporta a la tierra mágica del peyote. El libro no sólo es un acercamiento a la cultura y creencias de aquél pueblo, sino también nos ayuda a descubrir parte de nuestra mitología ancestral.