¿Seguirá siendo posible, después de la muerte de Dios, hablar de imperativos morales, de leyes no fundadas en la arbitrariedad y de un horizonte emancipador de la política? Sobre las huellas de Nietzsche y Heidegger, Gianni Vattimo se mide abiertamente con el gran desafío de la filosofía contemporá el intento de trazar una “teoría de la modernidad”. En Nihilismo y emancipación busca la vía para pensar la política, la ética y la justicia después del ocaso de la metafísica y el final de las ideologías, cuando ya no se pueden concebir principios inmutables y resulta necesario construir las leyes a través del consenso y la negociación. Sólo así es posible escapar a la polarización entre un pluralismo que se identifica cada vez más con la cultura del supermercado y la recuperación de los fundamentalismos, familiares o étnicos, religiosos o comunitaristas. Vattimo afronta desde esta perspectiva temas de candente la globalización y la invasión de las nuevas tecnologías, el ocaso de Occidente y el papel de Europa, el tema de los orígenes y el pluralismo cultural, la relación con el medio ambiente, una justicia por fin “humana” y el redescubrimiento de la actualidad del socialismo.
Gianteresio Vattimo, also known as Gianni Vattimo (born January 4, 1936) is an internationally recognized Italian author, philosopher, and politician. Many of his works have been translated into English.
His philosophy can be characterized as postmodern with his emphasis on "pensiero debole" (weak thought). This requires that the foundational certainties of modernity with its emphasis on objective truth founded in a rational unitary subject be relinquished for a more multi-faceted conception closer to that of the arts.
El principal mérito en la obra de Vattimo y en la doctrina del «pensiero debole» es poner en entredicho lo que la Civilización Occidental da por supuesto (la metafísica, los 'fundamentos' y valores inmutables, p. ej. cristianos), mostrando cuán importante es que el enfoque dogmático sea reemplazado -o más correctamente, superado- por uno hermenéutico, abierto a interpretaciones (algo así como la tesis de Maturana, «poner la objetividad entre paréntesis», que impide a la ciencia dormirse en laureles), donde se admita la convivencia de miradas diversas -o incluso divergentes- y suprimiendo la violencia impuesta por categorías que definen lo «correcto» por convención o intereses particulares más que hechos objetivos (en consonancia con la ley de Hume), todo lo cual es de gran interés para el presente y futuro de las esferas que aborda: ética, política, derecho.
Sin perjuicio de lo anterior, no debe olvidarse que el autor representa una escuela (por tanto tendría cuidado de considerar su opinión como la única verdad: él sabe que su interpretación es “una más”, pero sus lectores podrían no entenderlo) y que junto a su labor académica ha tomado parte en política -específicamente de izquierdas-, lo que sin caer en argumento ad-hominem debe al menos considerarse un antecedente.
En lo estrictamente literario me pareció una escritura enredada y no por contenido, sino por redacción, falta grave en un filósofo a menos que pretenda sacar partido de la técnica Truman («si no puedes convencerlos, confúndelos»). Exceso de paréntesis, guiones, anotaciones y justificaciones que retardan la lectura. Salvo esto, un libro recomendable.