El joven William Ravenscroft recibe un encargo que no puede rechazar: la mujer que siempre ha cuidado de él le pide que encuentre a su hija y, para intentar localizarla, William tiene que adentrarse en un lugar en el que le aguardan peligros, secretos insospechados y toda una galería de personajes que cambiarán su vida, los siniestros barrios del East End londinense.
Una historia bonita y simple. Puntos positivos 😃: -describe muy bien el Londres de la época -los personajes están bien construidos. Punto negativo ☹️: -describe toooodooo y mucho. Se pierden el ritmo incluso en momentos de gran misterio.
A orillas del río Támesis hay una inmensa mansión. Es tan antigua como la ropa de mi abuela y en ella se esconden muchos secretos que quisieran ser revelados. En ella vive un joven de dieciséis años, William Ravenscroft, heredero de las empresas Ravenscroft. Su odioso señor padre Sir Ernest Ravenscroft ha muerto en un incendio, y su pobre hijito tendrá que cargar con el dolor de su partida. Además, para poner la cereza en el pastel, su nana, la señora Connelly, a la que tanto adora, ha muerto también, sin que antes de meter los pies en el ataúd le encomiende una misión...
Intenta ser otra vuelta de tuerca en torno a Jack el Destripador, que podría haber estado bien si no fuese tan precipitado. El estilo, mezclando los datos puramente periodísticos con una prosa bastante tosca, no hace que la lectura sea agradable. La sensación que te deja es que todo pasa por casualidad. Al no tener ritmo, parece que la trama esté cogida por los pelos y forzada en exceso para que todo encaje. Hay grandes libros que mezclan los datos periodísticos y los tergiversan sutilmente para llegar donde quieren con su trama. Pero en estos libros, generalmente, los personajes están mejor desarrollados y no simplemente pincelados y las atmósferas mejor trabajadas, de tal forma que los sutiles cambios que se producen o, como en este caso las posibles hipótesis, encajan como un guante. Lamentablemente, no es el caso.
Me encanta cómo narra este autor, y debo decir que he leído poco de él y no por falta de ganas. Este año me he propuesto leer más autores nacionales, y Daniel va a ser uno de ellos, tengo varios libros suyos en la recámara, les haré sitio muy pronto ya que este me ha dejado con ganas de más.
Maravillosa forma de ambientar, el autor nos sumerge en pleno siglo XIX, en un Londres conmocionado por los asesinatos de Jack el Destripador. En este universo confluyen las historias de varios personajes que, de una u otra forma, se ven involucrados en la macabra historia del East End.
"¿Qué tienen en común Jack el destripador y el hombre elefante? Ambos fueron personas reales que pulularon por el Londres de finales del siglo XIX y a los que, el paso del tiempo, ha acabado convirtiendo en personajes legendarios. Y ambos comparten el aparecer entre las páginas de un par de novelas recientes escritas por autores españoles. La primera (para adultos) es la excelente El mapa del tiempo de Félix J. Palma y la segunda (para jóvenes) es La ciudad de la bruma de Daniel Hernández Chambers. En ella, este joven escritor plantea una interesante teoría sobre el legendario asesino de prostitutas y su repentina y misteriosa desaparición. Pero antes, mientras este asesino en serie (el primero de la historia reciente) recorre las lóbregas calles de Whitechapel, seguiremos la búsqueda de Elisabeth, una mujer huérfana y pobre, por parte de William, un joven aristócrata. ¿Quién es esta mujer? ¿Qué relación tiene con este noble? ¿Conseguirá encontrarla antes de que ella se tope con el sangriento asesino? Y es que esta novela, al igual que ocurría con El enigma Rosenthal, funciona a dos niveles. Por un lado, en tiempo presente, las pesquisas del protagonista por encontrar a la joven por las neblinosas y sórdidas calles del barrio del East End; por otro, las averiguaciones del pasado que William hace sobre sus progenitores y el misterio que envuelve a su familia y a su linaje. En su camino se topará con el tristemente célebre John Merrick, apodado el hombre elefante por su deformidad, con el que brotará una amistad Sigue leyendo en ---> http://www.eltemplodelasmipuertas.com"
Se trata de una historia corta y fácil de leer, donde se nos presentan distintos hilos argumentales que se conectan entre sí y aportan distintos tonos a la historia, desembocando en un final lleno de acción y respuestas que nos dejarán con mal sabor de boca, pero con un sentimiento de justicia realizada.
Los personajes no se desarrollan exhaustivamente pero llegamos a conocerlos bastante bien y encontramos una agradable diversidad: todos son distintos y todos aportan algo esencial a la historia.
Como punto en contra diría que, aunque es una historia entretenida, no llega a cuajar en la memoria (por lo menos a mí). No hay ningún personaje con el que sentirse identificado y acaba siendo un relato ameno y poco más.
El autor mezcla de un modo muy interesante su historia ficticia con personajes del mundo y la historia real, como Jack el destripador y Merrick, el hombre elefante. Es un toque curioso y favorecedor para la narración.
He sido incapaz de soltar el libro hasta hace dos minutos, cuando he leído la última palabra. El misterio que envuelve la vida de William y los crímenes del asesino del East End conocido como Jack el Destripador, hacen que resulte impensable dejar de leer por un solo instante. Sin embargo, aunque la historia es muy buena, los personajes se hacen entrañables y las descripciones son perfectas, he notado que le falta algo más al final, algo que me cuente qué pasa con lo que se dejó suelto al final del capítulo anterior... pero decir qué es sería hablar demasiado. En resumen: lo único malo que le encuentro es el final, un poco precipitado para mi gusto. Lo demás, perfecto. Como dijo Jack el Destripador: "Vamos por partes".
Un argumento muy apetecible, teniendo en cuenta que nos remontamos a mi querido Londres victoriano y a la historia de Jack El Destripador, cuya identidad en esta novela toma un rumbo diferente. Peeeero, ha habido partes en las que se me ha hecho un poco tedioso.
Un libro genial. Me lo regaló mi novia, aunque yo le había pedido otro, y me encantó. Ya conocía al autor de otros libros, pero este me ha parecido una pasada.