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First published January 1, 1931
La persistencia en llamar naturaleza muerta al bodegón, elevó hasta lo abstracto esa categoría de cuadros, y los pintores en vez de bodegoneros, se convirtieron en disecadores especulativos[...]Otro capítulo que encierra una percepción muy original es el titulado estantifermismo:
En esas naturalezas muertas [más modernas, cubistas], más que la mesa servida del bodegón, aparecía la sobremesa, la mesa con las últimas copas de licor, quizás una taza de café, un periódico a medio leer, el más expandido, Le Journal, por ser el que tenía más carácter, y a veces, una guitarra descompuesta, con su ombligo entre hilos de pentagrama, con sus caderas como una incitación plástica.
[...]
Pero poco a poco se vio que la botella ganaba preeminencia entre las demás cosas y había un pugilato de botellas estilizadas: siempre una botella en el medio, como torreón destacado.
La botella había comenzado a ser en el arte una constatación fuerte e indudable de la realidad, y la dejaron bien plantada los pintores clásicos en sus cuadros.
[...]
La botella cubista es mucho más transparente que el cristal, y es como una punta más en la evolución de lo transparente.
Bajo el imperio de los muebles se intuye mejor el mundo actual: pero se intrincan las narices y se va adquiriendo una especie de cara de boxeador contra las ideas y los problemas. Los gestos enrevesados que exige la contemplación de la desvariada vida moderna, unidos al ejemplo arquitectural de los muebles y las cosas recién creadas, van a crear lo que yo propongo llamar el estantifermoComo ejemplo del estantifermo propone
Esa señorita estilizadísima que escucha la radio [...] consumida por el oír, retorcida de posturas caseras, alimentada sólo de ondas a la parrilla.Algunos capítulos corresponden a amables y casi periodísticas visitas (Lipschitzmo, Simultanismo), otros son ensayos biográficos (Apollinarismo, Toulouselautrecismo) o reseñas/aproximaciones a la obra de un artista (Tubularismo, Futurismo, Archipenkismo).
Picasso tiene tipo de ese mecánico que está pronto, a la puerta del taller, para hacer el milagro de la compostura, de la pieza nueva, de la charnela que haga andar de nuevo el coche: ese tipo de mecánico español que nunca forma una oficina ni un taller completo, sino que es él solo a la puerta del sotabanco, esperando al mundo para herrarle, para conseguir con su solo ingenio lo que no realizan las juntas técnicas.Una anécdota epatante que suena apócrifa:
[...]
Automovilizó la pintura. Picasso, la vio correr, presentarse, atropellar, volver en panne a su chamizo para, después de haber arreglado su avería de siglos, encargarse de las nuevas catástrofes.
Le molesta el concepto antiguo de hermosura, y así una vez que alguien dice ante un lienzo de Picasso que “aquello era muy hermoso”, el pintor exclamó:Otra más o menos en el mismo estilo:
-¿Hermoso? ¿Con el trabajo que me he tomado para que no lo sea?
Así, un día, enseñando a Picasso el libro de un neurópata sobre el cubismo o algo por el estilo, éste contempló lentamente las dobles páginas en que reproducciones tendenciosas querían establecer comparaciones entre cuadros de Gris, Chagall, Braque, Miró, Ernst, y dibujos de locos. Al cerrar el libro, Picasso dejó escapar esta exclamación:Futurismo
-¡Ya está! ¡Ahora resulta que hemos curado a los enfermos!
1. Entonces nace en [Marinetti] el ansia futurista, indignado de que Italia fuese la alcoba del mundo cosmopolita y aconsejando que quemasen las góndolas, “esos ridículos columpios de los cretinos”.Interesante es la descripción que hace Gómez de la Serna de tres danzas propuestas por Marinetti:
2. El que conoce también el corazón, el que vivió el entusiasmo lírico y romántico, persigue en sí mismo todas las sentimentalidades, porque “el corazón debe ser en cierto modo una especie de estómago del cerebro que se nutra metódicamente para que el espiritú pueda entrar en actividad.
La danza futurista será “inarmónica, desgraciada, asimétrica, dinámica, verbolibre”.Negrismo
La danza del aviador se bailará sobre un gran mapa (cuatro metros cuadrados) vivamente coloreado... La danzarina debe ser una palpitación continua de velos azules. Sobre el pecho, a guisa de flor, una hélice de celuloide... La bailarina, echada sobre el suelo, boca abajo, tendrá movimientos de aeroplano... Después sacarán un tarjetón, en que se leerá, impreso en caracteres azules: “300 metros, tres torbellinos.” Y después otro tarjetón: “500 metros, evitar la montaña.” Así hasta que, ya de noche, esparza sobre el suelo, alrededor de ella, montoncitos de estrellas de oro (irónica, alegre, indiferente).
La danza de shrapnell quiere expresar la fusión de las montañas con las parábolas de Shrapnells: fusión de la canción humana con el ruido mecánico y destructor [...]
La danza de la ametralladora es la más salvaje, porque quiere imitar con ella los gritos delirantes y patrióticos de su Italia, deshechos en pedazos, bajo el laminatorio mecánico geométrico del fuego de las ametralladoras[...]
[...H]an resuelto los problemas escultóricos de un modo que yo llamaría terrible. Encarados con la plástica humana, sin la coquetería que se podría llamara europea y que lo prejuzga siempre todo, han hallado los rasgos espantosos del ser humano y sus descaros y sus terribles cataduras y la base simiesca de su armazón. Han llegado a una sinceridad y una verdad tan grande en el descubrimiento de los tipos humanos, que son verdaderos ejemplos de exaltación del carácter.Simultanismo
Están construídos estos ídolos en el frenesí del mundo por seres que conocen la profunda voluptuosidad telúrica.
Además, por muy humanos que sean sus ídolos, siempre son dioses. Para hacer bustos de políticos no debe servir el arte.
Así que su simultanismo pictórico- le dije a Roberto Delaunay -va a ser ahora simultanismo vital, viéndose a través de las grandes ventanas transparentes el escorzo de las mujeres ritmadas en el gesto de darse barra de carmín en los labios.Una imagen tremendista en Jazzbandismo:
-El simultanismo será total- me responde Roberto -y se verá el desperezo hacia las estrellas, que es el mejor gesto de los seres en su desesperación de vivir.
-Las bañeras- me dice Sonnia- serán también de vidrio y así la porcelana no matará el espectáculo de piscina que da el ser humano al bañarse.
-¡Basta de interpretaciones! -dice Roberto-, ¡Qué la vida se transparente, que no haya que leer las confidencias, que el poema teatral sea diáfano y verdadero!
El banjo ha vencido al arpa, con su traje de color antiguo terciopelo oro y polvo. El banjo tiene el pelo cortado a lo garçone y enseña bastante las piernas y tiene bastante descote. ¡El arpa llevaba una larga cola inadmisible, que sólo dejaba ver algo cuando la mujer romántica se tiraba por el balcón! ¡Y no era cosa de estar esperando siempre ese preciso momento!Dadaísmo
”El más bello descubrimiento del hombre es el del bicarbonato de sosa.y de Picabia:
No hay desconocidos, excepto para mí.
Estamos metidos en un tubo digestivo.”
”Hay gentes que tienen la cabeza abajo, como las plantas, y que miran con los pies.Suprarrealismo
El conocimiento y la moral no son más que papel para las moscas...
Todo es veneno, excepto nuestros hábitos.
Es necesario comulgar con chewing-gum”
La vida está demasiado aplastada y está debajo de los hombres sentados.Riverismo
Todo el arte quiere penetrar en la vida, depositar en ella sus huesos, gozar de la superfecundación.
Diego María Rivera, el íntegro, el ciclópeo, fue en Pombo algo colosal, que daba de todo explicaciones definitivas e inolvidables. Se sentaba como sobre un pedestal ancho y fuerte y emergía como la figura de un Buda auténtico, vivo, con esa gordura suntuosa de Buda. Siempre con un bastón grande como un árbol -el árbol que le daba sombra a Buda y estaba a la orilla de un camino mirándose el ombligo-, Diego se apoyaba de vez en cuando en él como un hombre que ve el espectáculo como y con algo que protestar ruidadosamente.y las anécdotas tremendistas, picassiana una:
1. Diego lleva en México una vida heroica[...]Serafinismo
-¿A qué debemos el honor de verle por la Academia de Bellas Artes?
-Vengo a mear- respondió el pintor.
2. Se habla mucho de la terrible pistola que Rivera lleva al cinto y que él dice le sirve para orientar a la crítica.
Tiene la primera enfermedad incomprensible, crisis de sus nervios, al enredarse nervios y alma, en la primera confusiónm del ovillo íntimo, y descubre que la poesía no es un juego ni un medio de alcanzar la gloria, “sino una bestia que os devora, un ángel conminativo, el mensaje de aquellos que viven a aquellos que mueren...”Cuenta también sobre su actitud para con los museos:
[...]
En esa época, en que el espíritu del mundo se revuelve y en París vuelan todas las hojas de los libros movidas por el desvarío de un viento de desarraigo, sólo los muy sagaces vieron que todo iba a variar, y por eso se reúnen y se reconocen en esa hora Cocteau, Picasso, Satie y los más jóvenes músicos.
En mis biografías de Picasso y Apollinaire está pintado ese momento: pero este adolescente rutilante [Cocteau] pone los puntos sobre las íes de aquellos momentos [1917].
”Los Museos son como la Morgue, a la que va uno a reconocer a los amigos.”Comentó de Chirico con rara y anticipatoria percepción:
Al entrar en un salón decorado a la manera moderna, es decir, sin nada en las paredes, como si esperasen, cual todos los muros actuales, una nueva pintura con la que no se atreven, exclama Cocteau:
-¡Qué bien está esto; pero qué lástima que lo hayan robado!
”Chirico o el lugar del crimen.”Al preguntarle a Cocteau si ha recaído en alguna droga, éste cita:
“Chirico o la hora del tren.”
Picasso ha dicho que los tres perfumes máximos que se encuentran en la vida son el del opio, el del circo y el de los puertos...Finaliza Gómez de Serna:
[A Cocteau] no se le mezclar a otros nombres literarios, aunque el afán de dar la lección completa a su momento haga que a veces se le ligue aMax Jacob, Giraudoux, Breton y Radiguet.
En contestación a este afán defectuoso ha dicho Cocteau:
“Las estrellas que forman la Osa Mayor no saben cómo están colocadas, no saben que la Tierra las ve componiendo ese dibujo”