Jump to ratings and reviews
Rate this book

Ismos

Rate this book
Madrid. 20 cm. 386 p. il. Encuadernación en tapa blanda de editorial. Gómez de la Serna, Ramón 1888-1963. Por Ramón Gómez de la Serna. Reprod. facs. de la 1ª ed. :. Madrid : Biblioteca Nueva, 1931. Arte. S. XX .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario. 8496008061

Paperback

First published January 1, 1931

1 person is currently reading
22 people want to read

About the author

Ramón Gómez de la Serna

282 books59 followers
Ramón Gómez de la Serna y Puig (July 3, 1888, Madrid - January 13, 1963, Buenos Aires) was a Spanish writer, dramatist and avant-garde agitator. He was especially known for "Greguerías" - a short form of poetry that roughly corresponds to the one-liner in comedy. The Gregueria is especially able to grant a new and often humorous perspective.He strongly influenced surrealist film maker Luis Buñuel.

He was a partner of Carmen de Burgos

Gómez de la Serna published over 90 works in all literary genres. In 1933, he was invited to Buenos Aires. He stayed there during the Spanish Civil War and the following Franco regime and died there.



Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
2 (33%)
4 stars
3 (50%)
3 stars
1 (16%)
2 stars
0 (0%)
1 star
0 (0%)
Displaying 1 - 2 of 2 reviews
Profile Image for Alejandro Teruel.
1,344 reviews256 followers
January 7, 2017
Curiosa colección de -a falta de mejor etiqueta- ensayos, de muy variada calidad y contenido sobre el arte moderno desde la muy personal perspectiva del autor, lo que en frecuentes ocasiones lo acerca más a un anecdotario.

Comenzando por Apollinaire y Picasso (Apollinarismo y Picassismo) por estas páginas desfilan anécdotas, visitas o aproximaciones a Marinetti (Futurismo), Toulouse Lautrec (Toulouselautrecismo), Archipenko, Lhote, Robert y Sonnia Delaunay (Simultanismo), Lipschitz, Léger (Tubularismo), Mario de Andrade (Klaxonismo), Marie Laurencin(Ninfismo), los dadaístas, los surrealistas (Suprarrealismo), Diego Rivera (Riverismo) y Jean Cocteau (Serafismo). Evidentemente muchos de los ismos son títulos más o menos felices acuñados por el autor para complementar los ismos más conocidos, posfijos tan característicos del arte contemporáneo. El arte moderno, la vanguardia en que se movió Gómez de la Serna, no se limita a la pintura, la escultura y la poesía y por ello hay capítulos dedicados a Chaplin (Charlotismo), al impacto del arte africano (Negrismo), el jazz (Jazzbandismo), el humorismo, la arquitectura -muy de pasada- (Luminismo), las máquinas (Maquinismo) y la novela (Novelismo). Dos de los capítulos representan intuiciones peculiares y acertadas del autor: el capítulo sobre el Botellismo, uno de los ensayos más originales y mejor logrados analíticamente, que explora el rol de la botella en el arte plástico vanguardista:
La persistencia en llamar naturaleza muerta al bodegón, elevó hasta lo abstracto esa categoría de cuadros, y los pintores en vez de bodegoneros, se convirtieron en disecadores especulativos[...]

En esas naturalezas muertas [más modernas, cubistas], más que la mesa servida del bodegón, aparecía la sobremesa, la mesa con las últimas copas de licor, quizás una taza de café, un periódico a medio leer, el más expandido, Le Journal, por ser el que tenía más carácter, y a veces, una guitarra descompuesta, con su ombligo entre hilos de pentagrama, con sus caderas como una incitación plástica.
[...]
Pero poco a poco se vio que la botella ganaba preeminencia entre las demás cosas y había un pugilato de botellas estilizadas: siempre una botella en el medio, como torreón destacado.

La botella había comenzado a ser en el arte una constatación fuerte e indudable de la realidad, y la dejaron bien plantada los pintores clásicos en sus cuadros.
[...]
La botella cubista es mucho más transparente que el cristal, y es como una punta más en la evolución de lo transparente.
Otro capítulo que encierra una percepción muy original es el titulado estantifermismo:
Bajo el imperio de los muebles se intuye mejor el mundo actual: pero se intrincan las narices y se va adquiriendo una especie de cara de boxeador contra las ideas y los problemas. Los gestos enrevesados que exige la contemplación de la desvariada vida moderna, unidos al ejemplo arquitectural de los muebles y las cosas recién creadas, van a crear lo que yo propongo llamar el estantifermo
Como ejemplo del estantifermo propone
Esa señorita estilizadísima que escucha la radio [...] consumida por el oír, retorcida de posturas caseras, alimentada sólo de ondas a la parrilla.
Algunos capítulos corresponden a amables y casi periodísticas visitas (Lipschitzmo, Simultanismo), otros son ensayos biográficos (Apollinarismo, Toulouselautrecismo) o reseñas/aproximaciones a la obra de un artista (Tubularismo, Futurismo, Archipenkismo).

Sin embargo, la impresión general dista mucho de ser la de una colección de ensayos analíticos entremezclados con artículos de divulgación. El libro es una curiosa y extravagante colcha de retazos de un enamorado del vanguardismo en el que impera el humor, el tremendismo y la anécdota de la farándula plástica y literaria centrada en Cocteau y Picasso con quienes llegó a departir y por quienes sentía gran admiración. No todas las piezas del libro resultan exitosos, sobre todo vistos desde la época actual: los capítulos dedicados al jazz y al humorismo me resultaron agobiantes y desangelados, el monstruosismo lamentable y forzado, novelismo francamente decepcionante.

No se trata de un libro introductorio a los vanguardismos europeos de la primera mitad del siglo XX; su carácter es más bien suplementario -se digiere y se aprecia mejor si se tiene una idea de la importancia de las grandes figuras que desfilan por estas páginas -y las que no desfilan...

Dada la importancia que cobra la anécdota en el libro, vale la pena recalcar algunas, junto con imágenes o ideas que me llamaron la atención.

Picassismos
Una descripción propia de Picasso:
Picasso tiene tipo de ese mecánico que está pronto, a la puerta del taller, para hacer el milagro de la compostura, de la pieza nueva, de la charnela que haga andar de nuevo el coche: ese tipo de mecánico español que nunca forma una oficina ni un taller completo, sino que es él solo a la puerta del sotabanco, esperando al mundo para herrarle, para conseguir con su solo ingenio lo que no realizan las juntas técnicas.
[...]
Automovilizó la pintura. Picasso, la vio correr, presentarse, atropellar, volver en panne a su chamizo para, después de haber arreglado su avería de siglos, encargarse de las nuevas catástrofes.
Una anécdota epatante que suena apócrifa:
Le molesta el concepto antiguo de hermosura, y así una vez que alguien dice ante un lienzo de Picasso que “aquello era muy hermoso”, el pintor exclamó:
-¿Hermoso? ¿Con el trabajo que me he tomado para que no lo sea?
Otra más o menos en el mismo estilo:
Así, un día, enseñando a Picasso el libro de un neurópata sobre el cubismo o algo por el estilo, éste contempló lentamente las dobles páginas en que reproducciones tendenciosas querían establecer comparaciones entre cuadros de Gris, Chagall, Braque, Miró, Ernst, y dibujos de locos. Al cerrar el libro, Picasso dejó escapar esta exclamación:

-¡Ya está! ¡Ahora resulta que hemos curado a los enfermos!
Futurismo
Dos citas del propio Marinetti:
1. Entonces nace en [Marinetti] el ansia futurista, indignado de que Italia fuese la alcoba del mundo cosmopolita y aconsejando que quemasen las góndolas, “esos ridículos columpios de los cretinos”.

2. El que conoce también el corazón, el que vivió el entusiasmo lírico y romántico, persigue en sí mismo todas las sentimentalidades, porque “el corazón debe ser en cierto modo una especie de estómago del cerebro que se nutra metódicamente para que el espiritú pueda entrar en actividad.
Interesante es la descripción que hace Gómez de la Serna de tres danzas propuestas por Marinetti:
La danza futurista será “inarmónica, desgraciada, asimétrica, dinámica, verbolibre”.

La danza del aviador se bailará sobre un gran mapa (cuatro metros cuadrados) vivamente coloreado... La danzarina debe ser una palpitación continua de velos azules. Sobre el pecho, a guisa de flor, una hélice de celuloide... La bailarina, echada sobre el suelo, boca abajo, tendrá movimientos de aeroplano... Después sacarán un tarjetón, en que se leerá, impreso en caracteres azules: “300 metros, tres torbellinos.” Y después otro tarjetón: “500 metros, evitar la montaña.” Así hasta que, ya de noche, esparza sobre el suelo, alrededor de ella, montoncitos de estrellas de oro (irónica, alegre, indiferente).

La danza de shrapnell quiere expresar la fusión de las montañas con las parábolas de Shrapnells: fusión de la canción humana con el ruido mecánico y destructor [...]

La danza de la ametralladora es la más salvaje, porque quiere imitar con ella los gritos delirantes y patrióticos de su Italia, deshechos en pedazos, bajo el laminatorio mecánico geométrico del fuego de las ametralladoras[...]
Negrismo
Cito:
[...H]an resuelto los problemas escultóricos de un modo que yo llamaría terrible. Encarados con la plástica humana, sin la coquetería que se podría llamara europea y que lo prejuzga siempre todo, han hallado los rasgos espantosos del ser humano y sus descaros y sus terribles cataduras y la base simiesca de su armazón. Han llegado a una sinceridad y una verdad tan grande en el descubrimiento de los tipos humanos, que son verdaderos ejemplos de exaltación del carácter.

Están construídos estos ídolos en el frenesí del mundo por seres que conocen la profunda voluptuosidad telúrica.

Además, por muy humanos que sean sus ídolos, siempre son dioses. Para hacer bustos de políticos no debe servir el arte.
Simultanismo
En conversación con los Delaunay:
Así que su simultanismo pictórico- le dije a Roberto Delaunay -va a ser ahora simultanismo vital, viéndose a través de las grandes ventanas transparentes el escorzo de las mujeres ritmadas en el gesto de darse barra de carmín en los labios.

-El simultanismo será total- me responde Roberto -y se verá el desperezo hacia las estrellas, que es el mejor gesto de los seres en su desesperación de vivir.

-Las bañeras- me dice Sonnia- serán también de vidrio y así la porcelana no matará el espectáculo de piscina que da el ser humano al bañarse.

-¡Basta de interpretaciones! -dice Roberto-, ¡Qué la vida se transparente, que no haya que leer las confidencias, que el poema teatral sea diáfano y verdadero!
Una imagen tremendista en Jazzbandismo:
El banjo ha vencido al arpa, con su traje de color antiguo terciopelo oro y polvo. El banjo tiene el pelo cortado a lo garçone y enseña bastante las piernas y tiene bastante descote. ¡El arpa llevaba una larga cola inadmisible, que sólo dejaba ver algo cuando la mujer romántica se tiraba por el balcón! ¡Y no era cosa de estar esperando siempre ese preciso momento!
Dadaísmo
De Tzara cita, entre otros:
”El más bello descubrimiento del hombre es el del bicarbonato de sosa.

No hay desconocidos, excepto para mí.

Estamos metidos en un tubo digestivo.”
y de Picabia:
”Hay gentes que tienen la cabeza abajo, como las plantas, y que miran con los pies.

El conocimiento y la moral no son más que papel para las moscas...

Todo es veneno, excepto nuestros hábitos.

Es necesario comulgar con chewing-gum
Suprarrealismo
Este capítulo, que comienza con un ensayo, sele escapa de las manos a Don Ramón y se le termina conviritiendo en una “novela” ejemplificadora. Entre las frases más perceptivas del autor se encuentra, a mi juicio:
La vida está demasiado aplastada y está debajo de los hombres sentados.

Todo el arte quiere penetrar en la vida, depositar en ella sus huesos, gozar de la superfecundación.
Riverismo
Otro de los grandes artistas vanguardistas que conoció Gómez de la Serna y que empieza por describir así:
Diego María Rivera, el íntegro, el ciclópeo, fue en Pombo algo colosal, que daba de todo explicaciones definitivas e inolvidables. Se sentaba como sobre un pedestal ancho y fuerte y emergía como la figura de un Buda auténtico, vivo, con esa gordura suntuosa de Buda. Siempre con un bastón grande como un árbol -el árbol que le daba sombra a Buda y estaba a la orilla de un camino mirándose el ombligo-, Diego se apoyaba de vez en cuando en él como un hombre que ve el espectáculo como y con algo que protestar ruidadosamente.
y las anécdotas tremendistas, picassiana una:
1. Diego lleva en México una vida heroica[...]
-¿A qué debemos el honor de verle por la Academia de Bellas Artes?

-Vengo a mear- respondió el pintor.

2. Se habla mucho de la terrible pistola que Rivera lleva al cinto y que él dice le sirve para orientar a la crítica.
Serafinismo
Si bien Apollinaire abre el libro para proyectarse como el gran iniciador que fue, Picasso y Cocteau lo atraviesan como columna vertebral. Por eso Ismos culmina con un generoso y sentido homenaje a Cocteau:
Tiene la primera enfermedad incomprensible, crisis de sus nervios, al enredarse nervios y alma, en la primera confusiónm del ovillo íntimo, y descubre que la poesía no es un juego ni un medio de alcanzar la gloria, “sino una bestia que os devora, un ángel conminativo, el mensaje de aquellos que viven a aquellos que mueren...”
[...]
En esa época, en que el espíritu del mundo se revuelve y en París vuelan todas las hojas de los libros movidas por el desvarío de un viento de desarraigo, sólo los muy sagaces vieron que todo iba a variar, y por eso se reúnen y se reconocen en esa hora Cocteau, Picasso, Satie y los más jóvenes músicos.

En mis biografías de Picasso y Apollinaire está pintado ese momento: pero este adolescente rutilante [Cocteau] pone los puntos sobre las íes de aquellos momentos [1917].
Cuenta también sobre su actitud para con los museos:
”Los Museos son como la Morgue, a la que va uno a reconocer a los amigos.”

Al entrar en un salón decorado a la manera moderna, es decir, sin nada en las paredes, como si esperasen, cual todos los muros actuales, una nueva pintura con la que no se atreven, exclama Cocteau:

-¡Qué bien está esto; pero qué lástima que lo hayan robado!
Comentó de Chirico con rara y anticipatoria percepción:
”Chirico o el lugar del crimen.”

“Chirico o la hora del tren.”
Al preguntarle a Cocteau si ha recaído en alguna droga, éste cita:
Picasso ha dicho que los tres perfumes máximos que se encuentran en la vida son el del opio, el del circo y el de los puertos...
Finaliza Gómez de Serna:
[A Cocteau] no se le mezclar a otros nombres literarios, aunque el afán de dar la lección completa a su momento haga que a veces se le ligue aMax Jacob, Giraudoux, Breton y Radiguet.

En contestación a este afán defectuoso ha dicho Cocteau:

“Las estrellas que forman la Osa Mayor no saben cómo están colocadas, no saben que la Tierra las ve componiendo ese dibujo”

Profile Image for Cobertizo.
354 reviews23 followers
January 17, 2019
"El humorismo es una anticipación, es echarlo todo en el mortero del mundo, es devolvérselo todo al cosmos un poco disociado, macerado por la paradoja, confuso, patas arriba. Cuanto más confunda el humorismo los elementos del mundo, mejor va (...) En el humorismo se falta a esa ley escolar que prohíbe sumar cosas heterogéneas, y de esa rebeldía saca su mayor provecho"
Displaying 1 - 2 of 2 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.