La explosión del ciclo del Des Knaben Wunderhorn tiene en esta sinfonía un punto álgido, que dará finalmente como fruto el gran lirismo de la Cuarta. De carácter más ambicioso y complejo, frente a la inoceincia juguetona de la siguiente, ambas se complementan y se necesitan la una a la otra. Si la Tercera recoge en síntesis la agitación del Funeral del Padre de su primer movimiento, y la ruptura de la inclusión de las partes líricas, pese a ello parecería que la Cuarta debería ser un ensayo de la Tercera. Parece que secciones de la Cuarta, como el imprsionante lied que la cierra, nacen de un movimiento proyectado para esta. Y sin embargo, cada una tiene sus características propias que las individualizan. Yo, con Mahler, me quedo con todas.