Su nuevo periplo africano nos traslada a los territorios de Etiopía, Sudán y Egipto, en regiones próximas al curso del Nilo, que el propio Reverte recorrió a lo largo de varios meses.Como es habitual en sus textos viajeros, el escritor nos hace caminar a su lado con naturalidad, ternura, curiosidad, perspicacia, humor, pasión y una honda comprensión de lo humano. Y en el estilo de sus dos libros anteriores, junto a los rostros, las voces y los perfumes del camino, Reverte nos aproxima a episodios singulares de la historia africana, para hacernos entender mejor el drama y la grandeza del continente.
Un viaje que sigue el curso del Nilo Azul hasta que desagua en el Blanco y más allá, hasta desembocar ese último en el Mediterráneo. Dadas las características de las culturas atravesadas (etnias etíopes, árabes y nubios), se trata de un recorrido bastante diferente de los de sus dos aventuras africanas anteriores.
Lo que me fascinó del libro fue su primera etapa: Etiopía. Un país que me gustaría conocer algún día. Queda ahí constancia de la amabilidad de sus gentes, de sus milenarias culturas, y del miedo que inspira la etnia shankilla (googleen ustedes, porque ese pueblo tiene una costumbre peculiar y terrible).
Los caminos de África es el último libro de la trilogía de África de Javier Reverte, en el que nos cuenta sus viajes por tres países cercanos al Nilo: Etiopía, Sudán y Egipto. A través de sus páginas, el autor nos hace partícipes de sus vivencias, sus encuentros, sus reflexiones y sus emociones en un continente lleno de contrastes, belleza y drama. Con una prosa amena y poética, Reverte nos acerca a la historia, la cultura y la naturaleza de los lugares que visita, y nos transmite su amor y respeto por África y su gente.
No es el mejor de la trilogía africana de Javier Reverte. Hay un cierto agotamiento creativo en esta obra. Pero siempre resulta interesante un acercamiento histórico a la África más inhóspita.
La maestría del autor a la hora de intercalar las anécdotas personales con la Historia del continente africano hace muy ameno y accesible el aprendizaje. Literatura de viajes entretenida y fluida, adornada con golpes de un humor seco que me encantó. Emprendí la lectura para conocer Etiopía a través de los ojos de un viajero experimentado en África, y me sorprendió darme cuenta de que 25 años más tarde, en África todo cambia pero nada cambia.
El mejor de la trilogía de África sin duda. Javier nos vuelve a mostrar realidades de este continente con sencillez, vitalidad y su peculiar forma de entender la vida y los viajes. Sublime
Es una gran aventura pero en algunas partes se me hacía un poco pesado. He leído otros libros del autor que mezcla más relatos con fantasía y menos datos duros y me han resultado más amenos
Una vez conocí a una amante de la literatura que me dijo " no pierdas el tiempo, si un libro no te gusta, déjalo y coge otro". He de admitir que este libro lo he abandonado por la mirad, algo que odio. Es el único libro con el que me he rendido. Creó que su forma de escribir es maravillosa. Sus descripciones son muy detalladas y consigue plasmar la imagen a la perfección. Pero estos elementos, en está ocasión, no han sido para nada favorables. El libro es pesado desde la primera página hasta la mitad ( que es hasta donde he leído). La trama no avanza, no engancha. Lo intenté durante un mes y cuando lo abandoné, respiré aliviada.
El autor remata la trilogía africana con este viaje a través de rutas y países menos conocidos, pero no por ello menos interesantes. Un libro ameno, en la misma línea que los anteriores, intercalando su experiencia con las habituales reseñas de los personajes y acontecimientos históricos destacados en cada zona. Habitualmente basa su viaje en otros libros y autores que le han marcado, y en ocasiones, se hospeda en alojamientos “con solera”, de películas o ya citados por otros sobresalientes escritores viajeros.