«Hay un lugar donde las cartas van a morir. Hay quien espera una carta toda la vida.» Así comienza esta novela marcada por el azar, la espera y los secretos. Todas las mañanas, Miguel, el cartero de un pequeño pueblo, pasa por delante de la ventana de Ricarda.
Ella espera desde hace años una carta, pero cuando ésta finalmente llega, ya es demasiado tarde. Luís, su hijo, queda marcado por la imagen de una madre melancólica, siempre esperando noticias, y comienza a trabajar en el departamento de «cartas muertas», el lugar a donde van a parar las cartas que nunca llegaron a su destino. Allí encuentra las cartas perdidas de «Paula», cuyo nombre le atrae de forma misteriosa e inexplicable.
Cartas que siempre esperé es una novela cautivadora y hermosa que gira en torno a unos personajes que buscan resolver los enigmas de su vida, para así cerrar el pasado y poder vivir el presente.
Cartas que siempre esperé es una historia coral sobre las relaciones humanas y sobre los secretos que esconden las vidas anónimas que desconocemos porque "nadie sabe qué tormentas ocultan los corazones de quienes callan".
En esta novela he vuelto a distinguir la voz tan especial y la sensibilidad a la hora de narrar de la autora, que ya me conquistó en Las mujeres que hay en mí. Además ha introducido unas gotitas de misterio a la hora de entrelazar sus personajes, que han provocado que esta carta/mensaje/libro sí haya llegado a su destinatario: mi corazón.
¡la vida se basa en cartas que no llegan! este libro es una de ellas, y qué paz haberlo podido comprobarlo. hay mucha tristeza en el amor e inversa, pero es complicado atisbarlo. “hay quienes esperan una carta toda su vida” 💔