Si bien varios cuentos y relatos componen este libro, me gustaría destacar tres cuentos que me fascinaron: cambio de luces, en nombre de boby y la barca. Dos narraciones que me volaron la cabeza, narraciones rupturistas. En cambio de luces juega con la figuración y mecanización de una persona, cambiarla a su gusto, lo cual se hace imposible y demuestra lo frágil que es el amor idealizado. En el nombre de Boby, bueno, casi como un triller, que juega con la mente del lector, dejando muchos espacios en blanco, sin profundizar, pero que necesariamente son imprescindibles al relator, en el cual uno debe construir sus propias teorías. Y la barca, una historia que roza lo bizarro y también el esquema propio de un cuento, incorpora correcciones de uno de los personajes en el mismo relato. Algo que se valora muchísimo ante la cotidianidad de tanta narrativa siguiendo un orden religioso. Cortázar rompe con ello y lo hace con una ternura propia de sus textos.